Militantes del PDG acusan desconocer destino de dineros por venta de merchandising al interior del partido de Parisi
David Cortés Serey / Agencia Uno
Junto con ello, los disidentes de la colectividad denuncian que no se entregaban boletas por los productos de propaganda adquiridos y que se les «prohibía» conseguirlos de manera independiente.
Las denuncias por irregularidades al interior del Partido de la Gente (PDG) no se detienen. Un artículo de Radio Bío Bío da a conocer este miércoles que militantes y ex integrantes de esa colectividad están acusando que no hay claridad del destino de los dineros recaudados mediante la venta de merchandising oficial entre los seguidores del ex candidato presidencial Franco Parisi.
De acuerdo a lo que detalla el medio, se trataría de poleras, mascarillas, banderas, tazones, chapitas y gorros, entre otros artículos, que fueron comercializados por «mandos medios» del partido, incluso antes de la legalización del PDG ante el Servicio Electoral (Servel).
En ese sentido, se acusa que, por una parte, «las ganancias de las ventas (…) fueron a parar a cuentas personales de militantes de la organización presidida por Luis Moreno»; por otra, se advierte en la nota que «no recibieron boletas por estas compraventas, y (…) en la rendición de cuentas del PDG no se contabilizaron los ingresos a través del ítem marketing, a pesar de las múltiples transferencias que se realizaron por este motivo».
Bío Bío cita un video que han hecho circular los detractores de estas prácticas al interior del PDG en donde se oye a Marcelo Maliqueo, quien se identifica como delegado de logística del Distrito 14 del Partido de la Gente, recordándole a sus oyentes que «para hacer sus solicitudes de merchandising deben hacerle la transferencia a don Héctor Arias Colillan, a su cuenta Scotiabank, informando lo que ustedes están pidiendo».
Esta última persona es el tesorero en la Región Metropolitana de la colectividad, como se puede observar en una gráfica en donde se detalla la información de la venta de mercadería propagandística.

«Si ustedes no depositan a Héctor, yo no muevo un solo dedo porque el ‘te pago mañana’ a nosotros no nos sirve», advierte luego Maliqueo en el audio.
SIN BOLETAS
Radio Bío Bío entrevistó a una serie de militantes del Partido de la Gente que dieron cuenta de esta situación, destacando además la inexistencia de boletas a cambio de las compras.
Uno de ellos es un candidato del Partido de la Gente por la Región Metropolitana de las pasadas elecciones, al que identificaron con sus iniciales J.R. y que conoció directamente este mecanismo de recaudación de fondos debido a que se encargó justamente de la logística de esa división electoral. «Se dirigían a distintos proveedores y se pagaba al monto más bajo que se podía y se revendía más caro (…) Esa ganancia era para el partido, pero yo nunca supe para qué era. No entendía para qué se compraba una polera en $3.000 y se vendía en $8.000. Nunca explicaron para qué era esa ganancia», advierte.
Respecto a los proveedores de estos productos, dijo no conocerlos, aunque enfatizó lo siguiente: «Son proveedores nacionales, donde no se emite boleta ni factura, solo se compra de forma mayorista y se va revendiendo. Acá nunca se entregó una boleta, o un ‘vale por'».
En tanto, Yetzabé Gallardo, militante de la colectividad y parte del grupo disidente Unidos por la Transparencia, declaró igualmente que este sistema de ventas operaba «como si el PDG fuera una tienda. Vendían los productos, pero no daban boleta».

«PERSONAJE MATONESCO»
A todos estos antecedentes se suma, además, otra grave acusación respecto a la coacción que se habría ejercido contra los militantes del Partido de la Gente para que solo adquirieran estos productos propagandísticos al interior de la colectividad. Ana Gallinato, por ejemplo, señala en el artículo que «nos decían que estaba prohibido hacernos las poleras donde queríamos. Decían que había una pura persona para hacerse las poleras».
Leonardo Huerta, otro militante del partido, señala por su parte que «te incitaban a hacerlo con ciertas personas», y relata lo siguiente: «En una ocasión quería hacerme una polera, y un personaje matonesco de acá de la Quinta Región me dijo que no podía aguantar que hiciéramos poleras de otro color, porque teníamos que mandársela a hacer a una persona específica».
«No podíamos mandarla a hacer por nuestro lado. Tenía que ser con una empresa determinada, porque supuestamente tenían las marcas registradas», añade Huerta.
Consultado por Radio Bío Bío, el tesorero del Partido de la Gente, Rafael Huechuñir, respondió que solo actuaron como intermediarios entre los compradores y los proveedores. «Cada persona se compraba su polera. ¿Qué hacíamos nosotros?: me mandaban la plata a mí, yo le pagaba al proveedor y se las despachaba. Pero cada adherente se compraba su polera a un precio normal y nosotros se la despachábamos a la regiones respectivas. La región pagaba el envío».



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