Carabineros, un amigo en tu camino… si eres empresario, camionero y de derecha
Nunca será suficiente espacio para reclamar contra esta institución podrida hasta los cimientos. Tenemos el deber de seguir empujando ese columpio del que Carabineros decidió no bajarse simplemente. Funcionarios en ejercicio, en retiro e incluso los expulsados, han dejado de manifiesto que la obra de Carlos Ibáñez del Campo llegó a un indigno final. Por este motivo se hace urgente conseguir los mecanismos de acción para que quienes resulten culpables de la interminable lista de crímenes provenientes desde la institución, sean llevados a la justicia.
El día de ayer –y por cifras entregadas por La Segunda– un 5% del gremio de los camioneros encabezados por líderes con fuertes vínculos con la derecha se adhirieron al paro nacional, bajo la inofensiva mirada de nuestras fuerzas de orden pública. De estos líderes tenemos los casos de Sergio Pérez y José Villagrán, pelafustanes de los que ya les hablé. A estos, agreguémosle a José Egido (secretario de la CNTC), representante del gremio de los camioneros vinculado con el senador Francisco Chahuán (RN). Aparentemente, este 5% de los camioneros tienen la venía del gobierno y de Carabineros para hacer lo que se les antoje.
Desde el inicio de esta «manifestación pacífica», como la tituló el flamante ministro del Interior Víctor Pérez –quien tiene lazos estrechos con la dictadura además de haber frecuentado Colonia Dignidad–, se quebraron las normas de tránsito implementadas en período de pandemia junto con pasarse por ustedes saben dónde el toque de queda, dado que fue durante la madrugada de este jueves que empezaron a amontonar los camiones para ser ellos quienes decidan quién pasa y quién no por las carreteras. Realmente es vergonzosa la evidente diferencia de trato que ha tenido Carabineros con este flagrante acto criminal de estos camioneros, tomando en cuenta la situación mundial en la que nos encontramos.

En un registro de Radio BioBio pudimos ver como una pareja de carabineros va a pedirles «por favor» a un camionero que retire su cagada de camión que tenía bloqueado el paso de toda la ruta, con el fin de dejar avanzar vehículos menores. El camionero, sin asco y con soberbia, le contesta “somos pacíficos, pero no estamos pa’l leseo”. El títere de verde le responde “estamos de acuerdo”. Impresionante. Por menos –si eres estudiante, mapuche o vendedora de frutas–, te piden el carnet, te reducen entre cinco y te llevan a la capacha porque quieren no más. Miserables marionetas.
¿Cómo se justifica que en plena pandemia mundial, con comunas aun en periodo de cuarentena y con toque de queda vigente, se permita que un sector de una reducida convocatoria pueda bloquear el paso de distintas rutas? ¿Cómo es posible que esos mismos carabineros que se muestran implacables, agresivos y violentos con manifestantes de demandas sociales, sean permisivos con un gremio que “amenaza” al gobierno con bloquear la logística de distribución de recursos? ¿De qué manera entendemos a Víctor Pérez justificando como “pacífica” la subversión de camioneros bajo la investidura de ministro del Interior, pero cuando se sentaba como senador fue un activo promotor de la ley “antisaqueos y antibarricadas” que buscaba, precisamente, penalizar a quienes “usan la violencia y la intimidación para impedir la libre circulación”?
Es tanto el desequilibrio mental en el que se convive bajo este gobierno que se dan situaciones en las que uno preferiría darse cabezazos contra la pared más cercana. En el último de los lujitos que tuvo la institución de carabineros como testigos oculares – y vaya a saber uno si se enfiestaron también – fue el verdadero carrete que se armó en la Ruta 5 Sur a la altura de Pueblecillo. El Diario de Maule publicó imágenes de camioneros pasándola a toda raja –curioso, porque no tienen– bailando, tomando vino, sin mascarillas, sin distancia social y con sus amigos en el camino preocupados de que nada les pase. Si son tan tiernos. Y que no quede fuera del debate: hasta el que baila pasa le metieron. No, si se llevaron el cartón lleno estos huevoncitos.
¿Veamos el contraste? En Plaza de la Dignidad, no pudieron siquiera dar una vuelta los repartidores de aplicaciones que se manifestaban por un sueldo y condiciones dignas de trabajo, porque carabineros les cerró el paso y hasta aquí no más llegamos. Porque ellos están para velar por los intereses de la burguesía, de la élite. Reciben órdenes de sus superiores para permitir los caprichos de sus amigos, de sus contactos, de sus miembros y operadores políticos. Carabineros de Chile ha rebasado con creces los límites de lo evidente en cuanto a corrupción, violación de derechos humanos y omisión de sus funciones, las que claramente –para ser justos– obedecen a intereses superiores claros: garrote pa’l pobre y “siga-siga” pa’l burgués.

A continuación un pequeño resumen de los «casos aislados» de Carabineros en el último tiempo:
- En uno de los actos más incomprensibles de los que podemos documentar, funcionarios se queda de testigo viendo como un grupo fascista agreden a comuneros mapuche que se tomaron el municipio de Curacautín.
- Reciben una nueva denuncia por millonario fraude en la compra de uniformes de carabineros datados en el año 2016.
- El exsubteniente Gary Valenzuela es acusado de asesinar y dejar en el maletero de un vehículo a su expareja, la también carabinero Norma Vázquez, que no tuvo la ayuda de su propia institución.
- La generala Pamela Olivares, directora de Bienestar de Carabineros (vaya ironía) sale al paso de todos los dardos que se le apuntan al caso del asesinato de Norma Vázquez y sin asumir ninguna responsabilidad, enumerando una por una las supuestas instancias y redes de apoyo que desde la institución se aplicaron para con Norma, sin embargo ella tuvo que denunciar a la PDI. Así de útiles.
- Mónica González encara en vivo, en directo y de frente, al exgeneral de Carabineros Daniel Tapia, quien, muy suelto de cuerpo –y demostrando que la tontera e ignorancia son parte de la institución–, declara que “sueña con un instituto de DDHH universales”, con la lógica de que haya preocupación por “los derechos humanos de carabineros”. Después de esta lumbrera de alocución, González desprovista de salvo conducto, le puso el bozal a Tapia y se lo llevó a pasear por toda la Región Metropolitana.
- No conformes con la vergüenza internacional –recordemos que un grupo de famosas actrices se manifestaron a favor de Lastesis–, Carabineros volvió a publicar esta semana una “aclaratoria” en su cuenta oficial de Twitter, indicando que su denuncia en contra del colectivo es por el “llamado explícito a atacar a Carabineros y no por una expresión social”. ¿Se puede ser tan poco inteligente?
- Por segunda vez en toque de queda, Carabineros detiene ilegalmente a una mujer que iba a realizar una denuncia por violencia intrafamiliar. La vez anterior, detuvieron a mujer que iba a denunciar abuso sexual. Brillante sentido común.
- La PDI tuvo que encontrar y detener a Claudio Crespo, funcionario de carabineros con un amplio prontuario de apremios ilegítimos y acciones violentas. Crespo es el principal acusado en el procedimiento que llevó a la perdida de la vista de Gustavo Gatica.
- En Curicó se escondía y fue detenido Patricio Maturana, excarabinero acusado de ser quien disparó la bomba lacrimógena que dejó ciega a Fabiola Campillai.
Carabineros de Chile es una entidad anquilosada, podrida y criminal. Necesitamos una nueva policía que no nos vea como marcianos, ni como sus inferiores, ni con odio. Una policía que sea parte de la comunidad, desde los servicios de salud, el lugar donde de educan sus hijos y la previsión que gozan. Que esté inmerso en la ciudadanía que juran proteger. Que tenga por sobre cualquier cosa el conocimiento y un profundo respeto por los derechos humanos. Que quienes porten el nuevo uniforme –para dejar atrás el funesto verde– sean reconocidos por la probidad. No necesitamos un amigo en nuestro camino, lo que necesitamos es que en nuestro camino no se cruce con un potencial criminal uniformado.


