Opinión

¿Y la “socialdemocracia” amarillista no defiende la reforma tributaria?

Lo problemático en esta gran batalla por apropiarse de conceptos que no tienen el significado que dicen tener, se da cuando quienes dicen sí militar en ciertas ideas, las desconocen de inmediato. Y acá me refiero al poco representativo pero poderoso amarillismo nacional. Esa luz que apareció en el camino de quienes querían reducir la era concertacionista a un cuento de hadas socialdemócrata. ¿Dónde están ellos? ¿Dónde está su defensa de tal vez el gran pilar material para comenzar algo parecido a una socialdemocracia, que es una reforma tributaria? Han brillado por su ausencia.

Tras el rechazo de la reforma tributaria impulsada por el gobierno, una serie de recriminaciones comenzaron a surgir en el debate nacional. Desde poca conversación de parte de La Moneda con la oposición, hasta parlamentarios que decidieron ausentarse para no votar, fueron las acusaciones que corrieron de un lado a otro; sin embargo, de lo que no se habla es del siempre presente- pero también siempre soslayado- factor ideológico.

La discusión tributaria es fundamentalmente ideológica. Por más que haya justas preocupaciones técnicas respecto a la inversión que deben ser despejadas con certezas, siempre el fondo de una reforma de estas características trae implícitas controversias sobre la forma en que una sociedad tiene que responder ante ciertas urgencias sociales, y también sobre la responsabilidad que deben tener algunos, que tienen más, en materia impositiva.

Esto lo dejó bastante claro el ministro Mario Marcel, quien luego de conocido el resultado de la votación en la Cámara de Diputados estableció un antagonismo del que ya pocas veces se habla, entre las dos miradas que componen el espectro político. El titular de Hacienda, quien no puede ser acusado de un izquierdista furioso, recordó que la ideología no se encuentra solo en los panfletos octubristas con los que tanto columnista concertacionista se hizo un festín para erigirse como estandarte de la “sensatez” transicional, sino que también campea en quienes no quieren admitirla.

Sí, porque la derecha de nuestro país es profundamente ideológica; sin ir más lejos encabezó la gran revolución ideológica que ha vivido Chile. Por más que pretendan no ser lo que son, sus argumentos no se dan desde la esa “neutralidad política” en la que se tratan de esconder, ahora apoyados por el amarillismo mental. ¿Está mal que así sea? ¿Es malo que piensen como piensan? No. Lo complejo-e inevitable- es que digan que esta batalla no existe; que no militan en lo que a todas luces militan, cuao, por suerte, a pesar de que muchas veces la dan con una izquierda neoliberal, en esta ocasión está claro que sí hay una disputa clara.

¿Pero es el gran problema la derecha? ¿Es extraño que sean lo que siempre han sido? No. Lo problemático en esta gran batalla por apropiarse de conceptos que no tienen el significado que dicen tener, se da cuando quienes dicen sí militar en ciertas ideas, las desconocen de inmediato. Y acá me refiero al poco representativo pero poderoso amarillismo nacional. Esa luz que apareció en el camino de quienes querían reducir la era concertacionista a un cuento de hadas socialdemócrata. ¿Dónde están ellos? ¿Dónde está su defensa de tal vez el gran pilar material para comenzar algo parecido a una socialdemocracia, que es una reforma tributaria? Han brillado por su ausencia.

Los socialdemócratas chilenos, esos que lo único que hacen es negarse a la socialdemocracia, hoy se refugian en videos del entonces diputado Boric votando en contra de la discusión en general de la mal llamada “reforma” de Sebastián Piñera. En ese video, sin embargo, bien o mal, el ahora Presidente deja en claro las razones ideológicas y políticas por las que vota en contra de eso que se llamó “modernización tributaria” en el gobierno anterior para quitarle contenido- de nuevo- ideológico a la discusión.

¿Dónde está esa socialdemocracia? ¿No tiene poder para intervenir en el debate público como lo hicieron durante la campaña del Rechazo? ¿No encuentran necesario abogar por algo en lo que deberían coincidir luego de tantas diferencias con la llamada “izquierda millennial”? ¿Dónde están esos columnistas que decían llevar en su interior la receta real para construir una “izquierda del futuro” basada en “lo construido”? No aparece por ningún lugar. O tal vez se están dando cuenta de que nunca, jamás, fueron tan socialdemócratas. Ojalá así sea. Es sano que suceda en un mapa político que se está redibujando.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Francisco Méndez
Sobre la autora / el autor
Francisco Méndez
Analista Político.
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