Opinión

Que no cundan los Macaya

El caso Macaya es un interesante material para leer los signos de los caminos seguidos para comprender las degradaciones del poder, en materias de pactos masculinos.

La estupefacción no para en nuestra sociedad neoliberal, donde la primacía de la alianza político empresarial , cada día nos da nuevas claves acerca de sus prioridades en las negociaciones que intentan disimular -sin lograrlo- el orden de sus intereses: la política y los negocios, los negocios de la política, el eje de los discursos públicos claramente del lado de lo machista y patriarcal; la ética, los hábitos de convivencia quedan en último lugar. Cuál es el ethos de Chile ¿Cuál su pacto social?

El caso Macaya es un interesante material para leer los signos de los caminos seguidos para comprender las degradaciones del poder, en materias de pactos masculinos. El empresario Eduardo Macaya, hoy condenado por la justicia a seis años de cárcel, por abuso sexual a dos niñas, no sólo ha incumplido esta sentencia, sino que, tratado con privilegios especiales propios de una sociedad jerarquizada en torno al poder económico, por derivación al poder político que en Chile incluye alianzas parentales, se pensó impune (padre de un senador de la Republica). El senador, su hijo, declaró públicamente que él estaría al lado de su padre, olvidando el lugar que hoy ocupa su padre en la sociedad chilena, Un pedófilo condenado. Dicha declaración, en la que Javier Macaya omite todo principio ético y moral, opero un desplazamiento del delito sexual hacia la política contingente, teniendo como resultado dos hechos que ocuparon la opinión pública: la falta de crítica y la lealtad ociosa del hijo hacia su padre más la violenta indiferencia hacia las niñas abusadas, culminó con la renuncia del senador a la presidencia de su partido, la UDI; ocasionando además un traspié negativo para la colectividad de Chile Vamos en sus acuerdos para las elecciones que se aproximan. El debate se ha centrado en estos aspectos, también en el ya conocido tema de la mala justicia y sus privilegios. La gravedad del abuso sexual , la posición de las niñas abusadas, han quedado subsumida en el espectáculo de la política .

Sin embargo, la operación desplazamiento del delito sexual hacia la política, ha tenido su dique de contención en la política feminista: performances de mujeres,marchas, protestas, consignas y denuncias han ocupado las calles de Santiago en la continuidad del trabajo organizacional del movimiento feminista .

Generar conciencia de género, producir leyes, tipificar delitos, promover políticas públicas e institucionales destinadas a extirpar violencias , machismo e impunidad en conductas y delitos que afectan infancias y adolescencias es un trabajo político constante, las costumbres medievales, en que las mujeres son objeto de posesión sexual masculina, aceptadas por amplios actores sociales, debe terminar. Los feminismos actuales son el único lugar político donde sin ninguna concesión se condenan estas conductas. Las instituciones, cuando pueden “ corren el tupido velo “, como tan bien calificó José Donoso esta práctica de ocultamiento y secretismo social.

El pacto político patriarcal que desplaza y oculta el abuso sexual , dejándolo en el lugar del secreto y el silencio cómplice, llevó a una grave pérdida de poder , credibilidad y feligresía a la iglesia católica; su palabra no se oye , desde que en todo el mundo cientos de niñas, niños y adolescentes han sido abusados por sacerdotes pedófilos, en las escuelas y en las parroquias.

La derecha chilena, católica y ordenada según pactos patriarcales conservadores que niegan a las mujeres el derecho a decidir lo que acontece en su cuerpo, da lugar a esta primacía masculina que niega razón a la subjetividad femenina. Las feministas del mundo estamos atentas y organizadas para denunciar con múltiples argumentos ,herramientas y acciones públicas todo pacto que reprima la libertad de las mujeres desde su niñez. La infancia es sagrada. Ni el extractivismo, ni el comercio sexual, ni el poder capitalista que usa el nombre de los niños en discursos electoreros pueden tener lugar en la sociedad. No hay impunidad. Las niñas no están solas.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Raquel Olea
Sobre la autora / el autor
Raquel Olea
Escritora. Crítica literaria y cultural.
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