Mira niñita (o loca memoria del Festival de Viña del Mar)
Lo que nunca olvidaré es nuestro grito de sorpresa al descubrir que en el escenario de la Quinta Vergara estaba el mismísimo Patricio Egaña acompañando la presentación del grupo Los Jaivas. «Oye, Pedro, esa loca vestida de gárgola se parece al Pato Egaña», dije chispeante. Y Pedro se pone los lentes, abre sus ojos achinados y confirma seguro: «Es la Pato, poh niña».
Foto: Agencia Uno
De cabro chico me gustó ver el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. Era tanta mi devoción que compraba los diarios para recortar las noticias de mis artistas favoritos, y con textitos propios e imágenes collage fabricaba un álbum festivalero propio. Ya de cola joven y militante miraba el Festival de Viña con otras amigas de la causa, transformando esas noches de febrero en inolvidables veladas de risas, pitos, piscolas y aullidos por Chayanne. Ese «ojo de loca» me acompañó por mucho tiempo, hasta ahora que rememoro muy particulares vivencias de marica reportera en los 2000.
Recuerdo que la cita festivalera más memorable de todas aconteció en febrero del 2002 en casa de Pedro Lemebel del Barrio Bellavista. La casa “Gugi”, como le decíamos las más cercanas, bella morada que Pedro se compró con la prestigiosa Beca Guggenheim. No sé si esa noche estábamos solos o con otras locas amigas, pero lo que nunca olvidaré es nuestro grito de sorpresa al descubrir que en el escenario de la Quinta Vergara estaba el mismísimo Patricio Egaña acompañando la presentación del grupo Los Jaivas. «Oye, Pedro, esa loca vestida de gárgola se parece al Pato Egaña», dije chispeante. Y Pedro se pone los lentes, abre sus ojos achinados y confirma seguro: «Es la Pato, poh niña». Y muertas vivas quedamos.

Nuestra amiga, la poeta homosexual del desborde carcelario, la «delincuente profesional», como la misma Pato Engaña se presentaba, coronaba con desenfado y plumas la presentación de la emblemática e histórica banda que integra su querida amiga Juanita Parra, la aplaudida presidenta del jurado del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2023. Fue una noche alucinante e inolvidable en casa de Lemebel; mucho, muchísimo más para el propio Patricio en Viña del Mar que, según me confidenció tiempo después, celebró con todo en el hotel oficial del Festival de la Canción. Y todo era todo para un artista que burlaba los límites posibles e imposibles.
Tal vez ese «huele a peligro» transformó nuestra atrevida e íntima amistad con Patricio Egaña en un asunto de interés más delictivo que político-literario, como burdamente lo describe Óscar Contardo en «Loca Fuerte». Es que la auténtica loca y fuerte, muy fuerte, fue siempre Pato Egaña, que desafiando leyes, normas y policías, construyó una biografía de película que tuvo muy entusiasmado a Pedro Lemebel. Tanto así que la querida e inolvidable «mariquita linda» anunció una novela -después de Tengo Miedo Torero– dedicada a las andanzas del Pato. El elixir de delinquir, se llamaría. Una novela nunca terminada, hasta ahora inconclusa; una obra encarcelada que demanda su liberación.

Por eso, mientras acontecía la celebración de los 60 años de Los Jaivas en el escenario del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2023 y escuchaba «mira niñita, te voy a llevar a mirar la luna brillando en el mar», recordaba al «Patito» -como le decía mi abuelita-, asesinado en los roqueríos de Quintero, reivindicando así nuestra apasionada e indestructible complicidad con la memoria siempre viva de Patricio Gabriel Egaña Salinas.
El Cortijo de Conchalí, 22 de febrero de 2023
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Los Jaivas, no solamente es una notable agrupación musical y con notable musica, sino que tiene gran contenido social y la maravillosa historia de la familia Parra, trasciende a multiples generaciones.
Hay que ver ese manuscrito y esperar lo que nos sople la mariquita inolvidable