Leer a Gabriela Mistral sin restricciones
Los procesos escriturales no son paralelos a nuestras vivencias, sino que se realizan en cruce con nuestro archivo personal.
Para las escritoras feministas, el cuerpo es un territorio que habla y se posiciona para construir su propia gramática del sentir y escribir a pesar de la cultura patriarcal que a través del canon literario masculino ha tergiversado las experiencias de las mujeres ingresándolas al mundo como las “no historias de la historia” desconociendo que las han vivido y narrado desde su (nuestro) primer y más auténtico territorio; el cuerpo.
Es decir, desde la corporeización de la experiencia y no desde la abstracción de esta. Y es desde el cuerpo, lugar genuino de expresión de las emociones, sentimientos, sensaciones, donde las palabras emergen sin “barreras, cerraduras ni cerrojos”.
Por lo tanto, los procesos escriturales no son paralelos a nuestras vivencias, sino que se realizan en cruce con nuestro archivo personal.
Gabriela Mistral escribió sabiéndose al margen del canon literario cuando escribió cada recado (privado), cada carta (privada) a sus amigas (textos que el mismo canon ha clasificado como “géneros menores” por estar escritos en primera persona gramatical).
En cada insterticio de sus palabras, fugas, juegos y construcción literaria podemos ver los otros modos de escritura que usó para sentirse expresada.
Soslayar las múltiples lecturas interseccionadas que se pueden hacer de sus formas poéticas es subestimar y sobre todo es aniquilar su intelectualidad, que jamás la vivió por afuera de sus experiencias vitales.
Leerla sin restricciones ayudaría a reconocer que sus prácticas culturales, lingüísticas, materiales, amorosas y simbólicas siempre transitaron de la mano de sus pulsiones creativas.
Reconocer esa riqueza discursiva inscrita en y desde su historia personal, social, pedagógica y, profundamente, política es una labor que las investigadoras feministas hemos desarrollado con lucidez y complicidad sin que nos importe lo que el canon dicte sobre lo que debemos o no debemos decir sobre la obra de Gabriela Mistral.
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