Emborráchemonos con pisco Mistral, mejor
Volver a la lectura de Mistral de la dictadura: la madre frustrada, la joven que se volcó a la enseñanza porque perdió a su primer amor y luego no fue correspondida.
Volver a la visión institucionalizada, pinochetista y heteropatriarcal. Como si no hubieran transcurrido 80 años desde el Nobel. Como si el gobierno chileno no se hubiera despelucado para traer el legado que estaba en Estados Unidos y que arrojó nuevas luces sobre su vida y obra.
Como si se pudiera leer a un autor o autora desconociendo su vida. Como si el Museo Gabriela Mistral de Vicuña no exhibiera el living que Doris Dana y Mistral tenían en USA junto a una gran cantidad de documentos y objetos íntimos que hacen de este lugar tan atractivo para turistas y estudiosos de todo el mundo.
Quedémonos con el billete de 5 mil. Emborrachémonos con pisco Mistral y sigamos ingnorándola.
Quedémonos con la mirada tradicional sobre las rondas infantiles y no busquemos lecturas perniciosas que puedan ofender a los neandertales.
Enterremos todos los documentos íntimos en las bóvedas de la Biblioteca Nacional y olvidémoslos para siempre. Tapemos el sol con un dedo.
Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.



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