Escucha el corazón ¿de quién?
Se ha dicho y escrito mucho sobre esta idea legislativa, pero hay una voz que no se ha escuchado en este debate, o se le ha prestado poca atención, la de niñas y mujeres que están o pueden estar en un futuro, atravesando por la necesidad de realizarse un aborto dentro del marco de la ley de 3 causales.
Sobre el corazón se han escrito poemas, libros y canciones.
Hoy tenemos una nueva referencia a este músculo con la recientemente ingresada moción parlamentaria 18419-11, “Escucha su corazón”, firmada por Urruticoechea y sus chicas.
Se ha dicho y escrito mucho sobre esta idea legislativa, pero hay una voz que no se ha escuchado en este debate, o se le ha prestado poca atención, la de niñas y mujeres que están o pueden estar en un futuro, atravesando por la necesidad de realizarse un aborto dentro del marco de la ley de 3 causales.
Esas voces, de mujeres y niñas son las más importantes de escuchar, ellas, quienes, por inviabilidad fetal, riesgo de su vida o por una violación, requieren de esta prestación de salud garantizada por el estado de Chile.
Atravesar un proceso de aborto no es algo sencillo ni trivial, se puede vivir y sentir de distintas maneras, con dolor, con tranquilidad, con alivio y también con alegría, nadie puede negar ni cuestionar lo que cada mujer o persona gestante siente antes, durante y después de un aborto. Y es precisamente esto a lo que llamamos autonomía, autonomía para decidir, ejercer este derecho y sentir libremente.
Las vidas de estas mujeres y niñas sufren un quiebre, no hay nadie que pueda negar este hecho, muchas de ellas atraviesan este camino solas, abandonadas por sus parejas y familias, con culpa incluso si es su vida la que está en riesgo. Más allá de que luego sigan con sus proyectos de vida, estudien, se titulen y sean felices.
Entonces la pregunta es ¿por qué un grupo de personas en el congreso, pretenden agregar a este complejo tránsito vital, una condición que solo viene a tensionarlo aún más? Parece mentira, pero no lo es. Para justificar su crueldad se basan en que respecto a la información que el prestador debe entregar, esta debe ser veraz, es decir, ¿la información que hoy se entrega no lo es’, por ello intercalan este nuevo inciso en el artículo 119 del Código Sanitario[1]
Citan, en su afán, una serie de ejemplos en la legislación comparada, casualmente, todas de Estados Unidos, donde con la llegada de Trump se eliminó Roe vs Wade, fallo de la Corte Suprema, que permitía los abortos en todos los estados y que luego de su eliminación en 2022, deja a criterio de cada estado la decisión.
Muchos de ellos, al otro día de eliminada la norma, ya habían prohibido totalmente el derecho al aborto, relegándolo a la clandestinidad de la que tanto había costado salir.
Un elemento del que no se ha hablado, es que dentro de este análisis comparado, en Estados Unidos también se sanciona al médico que no cumpla con la obligación de hacer escuchar los latidos del feto[2]. Si bien la moción parlamentaria no lo señala, no sería extraño que también se incorpore este elemento al debate.
Todo lo anterior, está lejos de ser una propuesta que busca mejorar la ley 21030 con la excusa de entregar información veraz y objetiva, muy por el contrario, es una afrenta al derecho conquistado, al derecho a decidir, a la autonomía de mujeres, niñas y personas gestantes, una cruel imposición que busca persuadir a toda costa el ejercicio de un derecho.
No nos engañan, este proyecto es total y absolutamente ideológico, no busca la entrega de información, no busca apoyar el derecho a decidir, sólo busca realizar un acto de tortura de último minuto para lo que llaman salvar la vida del que está por nacer, señalando de manera textual en su proyecto, que “no hay nada menos ideológico que el latido de un bebé…”
Detrás de esto subyace lo que constituye a los actuales gobernantes y sus legisladores en el congreso, la pedagogía de la crueldad, el desprecio por los derechos, por las mujeres, por las personas de la diversidad y por todas, todos y todes, que representen o se configuren como actorías que disputan la hegemonía.
En su pensamiento no hay espacio para la divergencia, nos quieren silenciadas y en la casa, les provoca ira nuestra convicción y nuestra voz enorme en las calles. No soportan nuestra libertad, nuestras ganas de vivir, de amar, de ser felices con, para y por tod@s.
No entienden de solidaridad, por lo mismo no comprenden que mujeres mayores apoyen el derecho al aborto, con la excusa violenta de que “estas viejas ya no pueden abortar”; les molestan nuestras formas de vestir y de ser; les asusta nuestra voz diciendo verdades; nos ridiculizan y muchas veces nos humillan.
Pero las mujeres, feministas y niñas, seguimos ocupando espacios, vistiendo como queremos, amando a quién y cómo queremos, con el pañuelo verde amarrado a la cartera o la mochila y nos seguimos uniendo en torno a nuestros derechos.
Escuchen, si pueden, las voces y los corazones de las niñas violadas obligadas a parir, las voces de las mujeres que dejaron ir con dolor a esos fetos que serían luego sus hij@s pero que no podían sobrevivir fuera de ellas, escuchen a esas mujeres que sobrevivieron a un embarazo que amenazaba su vida.
Y dejen de pensar que sus voces son las voces que cientos de miles quieren escuchar, porque no es así, las cifras de rechazo a su proyecto lo muestran[3].
[1] https://www.camara.cl/legislacion/ProyectosDeLey/tramitacion.aspx?prmID=19112&prmBOLETIN=18419-11
[2] Ejemplo de Arizona
[3] https://www.diariousach.cl/noticias/actualidad/cadem-mayoria-de-los-encuestados-percibe-que-propuesta-escucha-su
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