Viernes, Junio 14, 2024

ABORTO: CHILE 2024, ¿SERÁ LEY?

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Dijo hoy el presidente Gabriel Boric: “Así, hemos ingresado a la Contraloría General de la República un nuevo reglamento para esta ley (ley 21.030, sobre aborto en tres causales). Con ello, buscamos garantizar que la población conozca sus opciones; asegurar el acceso a un derecho establecido en la ley; que la objeción de conciencia personal no obstaculice el aborto en estas tres causales”.

Este anuncio hace eco de un reclamo permanente de quienes somos activistas, acompañantes, abogadas, profesionales de la salud y de todas aquellas personas que participan de alguna manera en la aplicación y observación de la Ley 21.030.

Esta medida no puede menos que aplaudirse desde el movimiento feminista y de mujeres, sin embargo, dice el presidente que el nuevo reglamento ya fue ingresado a Contraloría, frente a esto tenemos derecho a preguntarnos ¿qué dice ese texto? ¿Cuáles son las nuevas regulaciones? ¿Con qué personas y organizaciones se dialogaron estas nuevas medidas?

Preguntas legítimas que debemos hacernos y, sobre todo, hacérselas a las autoridades, pues son muchas organizaciones y personas quienes hemos estado en la primera línea de acompañamiento, seguimiento y estudio de esta ley.

Hoy dijo también el presidente: “Por eso es que, durante el segundo semestre de este año, ingresaremos un proyecto de ley de aborto legal, que someteremos a la discusión correspondiente, siempre con el compromiso que anima a nuestro gobierno: avanzar y no retroceder. Las mujeres de Chile se lo merecen.”

Este anuncio, hay que tomarlo con cautela, pues es sabido que el Congreso que tenemos es absolutamente desfavorable a este y otros derechos vinculados a las mujeres y personas de la diversidad, es más, hay fervientes detractores y detractoras al aborto, que no han escatimado en realizar declaraciones, presentaciones de proyectos de ley y ataques directos a quienes abogamos por el aborto como un derecho.

Hay que pensar también si en el cálculo político del gobierno ha considerado el riesgo de abrir la discusión en este momento preelectoral, donde es sabido que los ofertones y promesas son la orden del día y este debate es necesario realizarlo con la mayor seriedad posible, pues hablamos de vida de mujeres, niñas y personas que gestan, nada más y nada menos.

También, es importante saber si se consideran los esperables ataques que las y los fanáticos anti derechos comenzarán nuevamente a realizar a todas, todos y todes quienes trabajamos por el aborto en Chile, personas y organizaciones que ponemos el cuerpo cuando se trata de luchar por el derecho a decidir y maternidades deseadas.

No se trata de aguar la fiesta, para nada, pero creo que anunciar en el mismo momento la presentación de mejoras al reglamento a la ley que regula las tres causales y la presentación de este proyecto de ley de aborto legal, es por lo menos provocador para los sectores conservadores. Y puede ser un riesgo para quienes ya hemos sufrido ataques por nuestra posición.

Un adelanto de esto, es lo que Arturo Squella, presidente de Republicanos señaló a la salida de la cuenta pública: el presidente le habla a su barra brava al plantear el debate sobre el aborto… y señala, además, que el aborto refiere al asesinato de seres humanos.

En esta misma línea el arzobispo de Santiago Fernando Chomalí, señaló en su cuenta personal en X: “Con una ley de aborto y eutanasia la fuerza de la razón cede ante la razón de la fuerza. Es inhumano solucionar situaciones humanas complejas con el uso de la violencia. Ambas leyes eliminan seres humanos inocentes. Pierden los indefensos, pierde Chile y el Estado de derecho.” Ambos ejemplos hacen explícito cómo estos sectores abordan el debate y una eventual discusión legislativa.  

En otro sentido del análisis, hay que destacar que en este momento, donde es evidente que los movimientos sociales en Chile y la región están lejos de tener la masividad, visibilización y potencia que tuvieron hace unos años, esta discusión corre el riesgo de moverse sólo dentro de los muros de la política y su institucionalidad, pues creo que la discusión del aborto legal requiere, sino que sólo será posible, con el apoyo y fuerza masiva que el movimiento feminista y de mujeres le otorgue.

Apoyo que no se decreta por un discurso ni por un proyecto de ley, sino que se genera por el trabajo, la confianza y el compromiso que se selle entre la institucionalidad y “la calle”.

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