Opinión

¿Cómo se sale del caso Monsalve?

¿Cómo podrá salir este gobierno del caso Monsalve? ¿Hay alguna alternativa? ¿Se puede, a estas alturas, escapar del lugar en el que se está?

¿Cómo podrá salir este gobierno del caso Monsalve? ¿Hay alguna alternativa? ¿Se puede, a estas alturas, escapar del lugar en el que se está? No lo sé, e incluso he llegado a dudarlo. Esto ha sido más profundo de lo que muchos creímos, ya que, independientemente del caso judicial y los resultados del proceso en contra del exsubsecretario, políticamente no se sabe cómo barrer la sombra de su figura, no sólo por el trato que algunos medios le han dado al tema- y por la clara obsesión de ciertos directores de páginas web que pretenden ser medios serios y que parecen fascinados con el asunto- sino porque parece haber una desmoralización enorme en La Moneda.

Es cuestión de ver a los integrantes del gabinete: Carolina Tohá parece cansada, agotada de tratar de responder una y otra vez a las mismas preguntas; y el ahora ocupante del cargo de Monsalve, Luis Cordero, por otro lado, se muestra irritable, como si no hubiese estado en sus planes haber dejado el Ministerio de Justicia, cartera a la que al parecer siempre aspiró, para sumirse en el foco mismo del principal problema de esta administración, que es Interior.

Para qué hablar de Camila Vallejo, quien ha intentado hacer vocerías relativamente oficiales en un lugar donde el Presidente es un vocero de sí mismo que quiere contarnos en todo momento que él siente, que él piensa y que él vuelve a pensar y a sentir sobre el mismo tema una y otra vez, para que nos quede claro que no está siendo indolente.

Debe ser complejo tratar de seguirle el paso a un mandatario con demasiadas ganas de hablar largo respecto a todo, como si su autoconvencimiento de que está haciendo lo correcto estuviera por sobre sus labores como jefe de Estado, mostrando unas ganas locas de que la oposición le encuentre la razón, explicándole cada acción u omisión en todo punto de prensa (porque más que hablarle al país, al parecer le habla a la derecha cuando cuenta en cada lugar que puede cuánto ha invertido en seguridad, en vehículos, etc.).

No hay una estructura sobre la que afirmarse. Todo se ve demasiado disperso, sin estrategia; palacio está hundido, sumergido en un barro denso, pesado, tratando de navegar y llegar hacia un cauce definitivo donde haya un río nuevo. Pero no se encuentra.

¿Qué hacer hoy con un programa detenido, congelado en el aire? ¿Cómo lograr comunicar algo en materia de seguridad cuando todo lo que se diga al respecto estará permeado por la imagen de Monsalve caminando esposado y apuntalado por quienes antes, hace pocas semanas, estaban bajo su mando?

Todo es muy complejo. Los símbolos en política hacen gran parte del trabajo, más aún en días como los nuestros donde las imágenes circulan tan fácilmente y las conclusiones son más populares que las preguntas, que las dudas, que los silencios. Todos deben decir algo y opinar como si nadáramos en un mar de respuestas.

Insisto, es complejo todo, y no lo escribo desde la supuesta y ficticia distancia de la que se jactan ciertos analistas políticos como si no tuvieran ideas, fascinaciones ideológicas o como si entraran a la urna y no hicieran una raya por alguno de los candidatos que la papeleta les ofrece.

Lo digo como alguien que votó por este gobierno, que no se arrepiente en lo absoluto de haberlo hecho, que sigue creyendo que Gabriel Boric es un personaje relevante de la historia reciente de Chile y que, sin embargo, ve de qué manera el peso de la política se le vino encima sin que supiera qué hacer.

No parece haber escape. O a lo mejor no hay ganas de escapar, de hacer algo, y lo único que queda es remar hasta marzo de 2026 con algo de éxito. ¿Y en qué consistiría ese éxito? No hundirse, lo que, digamos, para cómo está la cosa, es demasiado.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Francisco Méndez
Sobre la autora / el autor
Francisco Méndez
Analista Político.
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1 comentario

  1. El gobierno de Boric es una etapa de transición y de refrescar la política nacional decadente de la alianza y la concertación, carentes de ideas y propuestas y que ya, todos todos sus caudillo están dedicados exclusivamente a incrementar sus fortunas junto con los oligarcas que los han financiado durante todos estos años, solo expertos en la vieja economía. Las economías modernas se desarrollan en base a ciencia, tecnología , innovación, emprendimiento e Industria, tal y como es obvio y evidente en los ejemplos de Korea del Sur, Japón, Malasia, Tailandia, China, por mencionar solamente a las economías que han alcanzado el desarrollo en tiempos más recientes. Su importancia y trascendencia no está en Boric ni en su gobierno, su trascendencia está en que logró romper el duopolio decadente de la Alianza y la Concertación y generar la esperanza de poder salir del estancamiento decadente y confrontacional de los viejos tiempos

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