Menor que Carabineros empujó en puente Pío Nono: «Desperté en una camilla abajo del puente, quise levantarme y no pude»
En la declaración judicial entregada el pasado 12 de enero a la Brigada de Derechos Humanos de la Polícia de Investigaciones, el joven de 17 años de iniciales A.J.A.A. contó los detalles que rodearon a la caída provocada por el ex carabinero Sebastián Zamora. De acuerdo a la publicación de El Mercurio, el menor aseguró que “psicológicamente no se siento bien (…) Lloraba todas las noches, no paraba de llorar, no salía de mi pieza ni para comer”.
A más de cuatro meses que A.J.A.A. fuera arrojado al Río Mapocho por un carabinero la tarde del viernes 2 de octubre, el menor de edad entregó por primera vez su versión de los hechos ocurridos. Esto, en medio de las investigaciones que buscan determinar la responsabilidad de Sebastián Zamora, el ex carabinero imputado por el homicidio frustrado de A.J.A.A.
En el artículo publicado en El Mercurio este jueves se dio a conocer la declaración que entregó el joven en las dependencias de la Brigada de Derechos Humanos de la PDI, donde comentó varios de los sucesos que rodearon al hecho.
En su declaración comenzó relatando los pormenores de su participación en la manifestación de ese viernes: “Salí de mi casa el viernes 2 de octubre de 2020 a eso de las 16:30 horas, tomando una micro y luego el metro que me llevó hasta la Estación Parque Bustamante, donde me junté con algunos amigos con quienes caminamos hasta la Plaza Italia”.
Y agregó: “Había una manifestación en el sector de Plaza Italia. En ese lugar me separé de mis amigos, quedándome solo. Me gusta andar solo”.
Luego, señaló que “los Carabineros empezaron a reprimir (…), no dejaron que la gente se reuniera en Plaza Italia. Cuando digo que comenzaron a hacer lo mismo, es que lanzaron agua con el ‘guanaco’ y lacrimógenas. Arranqué a calle Pío Nono y de ahí hasta el Parque Forestal, donde hicieron una encerrona y volví a arrancar hacia calle Pío Nono, cuando de repente sentí un empujón mientras corría por la vereda poniente del puente Pío Nono”.
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Es ahí donde el menor detalló que “en este punto vi que el ‘guanaco’ comenzó a avanzar y tras él había un piquete de Carabineros que los vi corriendo. Me di cuenta al tiro de que venían corriendo porque empiezan a gritar. Además de mí, corría más gente“, a lo que agregó el hecho que lo llevo a estar una semana hospitalizado, y con secuelas psicológicas: “Yo iba arrancando cuando sentí que me agarran desde atrás con ambas manos por sobre mi mochila, a la altura de mis costillas, debajo de mis axilas. Sentí un empujón que me levantó y choqué con la baranda poniente del puente Pío Nono”.

“Después de eso desperté en una camilla abajo del puente. Quise levantarme y no pude porque un rescatista me dijo que no. Yo quería levantarme, pero me di cuenta de todo lo que me pasaba. Estaba tapado de sangre en la cabeza y las muñecas con cartón, ya que me estabilizaron para no poder moverlas. Cuando desperté vi dos personas, un rescatista y otro niño que al parecer es la primera persona que llegó a ayudar”, relató.
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Luego subrayó que “en la camilla, abajo en el puente, sentí mucho olor a lacrimógena. Una vez arriba sentí más gas lacrimógeno. Incluso me pusieron una mascarilla, porque yo tenía muy poco aire”.
Ahí, A.J.A.A. explicó que gracias a la acción de terceros, que lo ayudaron y le pidieron los datos personales, se permitió que se le informara a su familia de lo ocurrido: «Gracias a eso se enteró mi mamá».
En su declaración también relató la atención médica que recibió en la Clínica Santa María. “No me acuerdo si fue antes o después de la operación cuando me pusieron un colchón de calor porque estaba con hipotermia”, explicó el menor, quien además asegura que estaba estaba en estado de shock, como en “otro mundo, sentí que me estaban cortando la ropa” y que “no pude responder qué me había pasado”. Después, contó que “pude ver a mi mamá, le dije que la extrañaba y le pedí que no me dejara solo”.
También, confirmó su diagnóstico posterior: “Tenía un TEC (traumatismo encéfalo-craneano) cerrado que se veía en las imágenes como una mancha de sangre. En mis pulmones también tenía una mancha que, según los doctores, es por el tema del agua que aspiré mientras estaba en el río”.
“¿Qué recuerdos tiene de las personas que lo ayudaron cuando estaba en el lecho del río?”, le preguntó la fiscal, donde él respondió: “había una persona que llegó al principio a ayudarme. No lo conocía de antes, pero comenzó a comunicarse con mis amigos. Me fue a ver a mi casa. Yo lo conozco como ‘Micha’… el primer rescatista no sé su nombre, pero he tenido contacto con él. Me llama para saber cómo estoy”.
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«No me siento bien»
La declaración finalizó conversando sobre su recuperación y el estado de salud posterior a la caída. A.J.A.A. indicó que “psicológicamente no me siento bien. Al principio quise recuperarme, pero luego comencé a darme cuenta de lo que me pasó. Lloraba todas las noches, no paraba de llorar, no salía de mi pieza ni para comer”.
“Nunca he sido una persona con achaques pero esto me cambió totalmente. Hay gente que lo tira como broma diciendo que soy el niño que se quiso bañar en el río, pero a mí me afecta demasiado. Hay gente que sabe quién soy, que me dice las cosas en broma, como para llamar la atención, pero no saben el daño que le causan a uno esos comentarios”, agregó.
En relación a las repercusiones físicas que le dejó la caída, comentó que hoy “no puedo jugar a la pelota, no puedo ir al choque, no puedo andar en ‘bici’. Las manos las puedo mover, pero hacer un mal movimiento me podría afectar demasiado. Solo puedo hacer cosas livianas”.



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