«Las niñeces y juventudes trans existimos»: Carta abierta al presidente Boric
En el marco del Día Internacional de la Visibilidad Trans, la Fundación Selenna plantea las necesidades y urgencias en legislación y políticas públicas para la comunidad de niños y niñas trans.
Foto: Agencia Uno
Hoy, conmemorando el Día Internacional de la Visibilidad Trans, nos dirigimos a las autoridades máximas del país con la convicción de ser escuchadas/os, y exigir lo que en derecho nos corresponde: una vida libre de violencia.
Las niñeces y juventudes trans existimos y resistimos, en un clima generalizado de violencias de la más diversa naturaleza, donde no solo resulta aberrante el nivel de malversación de la información, sino también la sistemática violación a la institucionalidad vigente, conculcándose diariamente derechos consagrados en la normativa nacional e internacional, situación frente a la cual es una obligación del estado y sus aparatos actuar.
En nuestro país, pareciera ser que cualquier persona o sector puede arrojarse el derecho de determinar si podemos o no podemos existir en la más absoluta impunidad, como si los derechos humanos fuesen una opción o dependieran de la buena voluntad individual, lo cual no puede estar más alejado de la arquitectura del derecho internacional. No olvidemos que los principios que orientan la normativa vigente en la materia afirman la dignidad humana de las niñeces y juventudes trans, y por lo tanto nuestra existencia no está en cuestionamiento ni permitiremos que se cuestione.
No obstante, lo anterior, y lamentablemente vivir siendo niñez o juventud trans en este país, exhibe una grieta brutal entre lo que ordena la institucionalidad vigente y la práctica cotidiana de los operadores de justicia y las instituciones, quienes claramente han demostrado no tener los conocimientos mínimos ni las disposiciones éticas básicas, para asumir el desafío de construir un país donde todas/os podamos respirar igualdad de oportunidades, libertad y justicia.
Estamos agotadas/os de vivir en un duelo permanente, sumando diariamente pérdidas completamente evitables, indignándonos e intentando vivir en lo que más que contextos hostiles parecen ser zonas de sacrificio. Hostigamientos, amenazas, persecuciones, intimidaciones, agresiones verbales, psicológicas, físicas, etc. en la vía pública, al interior de los hogares, en los establecimientos educacionales, en los centros de salud, en tribunales de justicia, y un largo y doloroso etcétera, es lo que nos acompaña en nuestra vida cotidiana. En ese sentido, las reflexiones instaladas como las acciones desarrolladas por el aparato estatal han resultado incuestionablemente insuficientes.
Si bien entendemos que existen sectores dentro de la clase política, intelectual y de la sociedad en general que se hermanan con el tremendo dolor de vivir en un mundo tan violento, requerimos condiciones concretas que le otorguen materialidad a los relatos, permitiéndonos construir condiciones de posibilidad para enfrentar una masacre que ha venido ocurriendo históricamente en un silencio desgarrador.
Considerando lo anterior, y por intermedio de la presente, exigimos:
1.- Dar urgencia a la Ley José Matías que actualmente duerme en el Senado. Esta ley resulta gravitante para reforzar la normativa en convivencia escolar, estableciendo una serie de acciones de inminente necesidad formativa y sancionatoria, con miras a erradicar toda forma de discriminación a raíz de identidad sexual y de género al interior de las comunidades escolares; comunidades que pueden ciertamente representar un refugio en algunos casos, pero en una mayoría abrumadora implica amenaza, inseguridad, miedo, violencia e incluso y muy concretamente muerte.
No es posible obviar que 4 de cada 5 estudiantes parte de las disidencias sexo-genéricas se sienten inseguras/os en la escuela; un 67,9% evitan transitar por algunas zonas dentro de su establecimiento escolar por considerarlo un riesgo para su integridad (baños, vestuarios, entre otros). Un 71% ha escuchado comentarios con contenido de odio hacia las disidencias sexo-genéricas dentro del espacio escolar. Un 59% ha escuchado lo anterior por parte de profesores y/o personal escolar, y donde solo en un 40% de los casos, las víctimas efectivizan una denuncia (Kosciw y Zongrone, 2019).
Con lo anterior, no desconocemos los esfuerzos descomunales que cientos de profesionales y técnicas/os en el ámbito de la educación hacen a diario acompañando y sosteniendo, sin embargo, esto no es un tema que remita a acciones individuales, es un colapso estructural, que requiere una intervención con carácter de ley.
2.- Que se oficie urgentemente al Registro Civil, estamento que rechazo nuestra solicitud de reunión por ley de Lobby, o se gestione una reunión con las autoridades de la repartición correspondiente, a fin de que actúen rápida y expeditamente sobre las inexplicables demoras en la actualización de nuestra documentación, produciéndose consecuentemente procesos de revictimización y con ello vulnerándose nuestros derechos, tenemos menores de 18 años con sentencia en mano de cambio de nombre esperando por mas de 2 meses por la actualización de datos, lo que nos parece inexplicable e inaceptable, debido a que ya llevan años a la espera de existir legalmente.
3.- Una entrevista directa con las máximas autoridades del país para exponer en detalle, de voz de los niños, niñas y sus familias, el diagnóstico de la situación, permitiéndonos mostrar el estado de la cuestión, sus antecedentes, desarrollo y puntos de tensión con base a evidencia, especificándose elementos mínimos que debiesen imperar para resguardar el estado de derecho.
Esperando tener una buena y pronta acogida nos despedimos cordialmente, Ximena Maturana y Evelyn Silva
Directoras y madres
Fundación Selenna
Programa de Acompañamiento Dr. Rene Panozo Escuela Libre Selenna


