Cultura B

Pancha, la inigualable: en memoria de una escultora chilena

Ojalá puedan incinerarme, poner mis cenizas en un árbol recién plantado. Si no es así, quiero un ataúd económico y de tapa plana.

PANCHA NÚÑEZ

En circunstancias que podrían ser importantes, pero no vienen al caso hoy, falleció una artista inigualable: Francisca «Pancha» Núñez. Este lunes 23 de diciembre, fue confirmado el acontecimiento de su muerte en Laguna Verde: a los 63 años, sentidos con enorme pesar por familiares, amistades, personalidades del arte y la cultura, como también vecinos de Valparaíso y alrededores; quienes se tomaron el tiempo de acompañar el rito de paso protagonizado por la artista. Sin duda, una persona de convicciones revolucionarias en el arte y la vida, difíciles de igualar, actualmente.

Para esta edición, se solicitó el permiso de sus amistades cercanas, quienes gentilmente nos recibieron antes de iniciado el cortejo fúnebre: pasado el mediodía del miércoles 25 de diciembre. Manteniendo a sus familiares informadas sobre la importancia de no exponer sus duelos personales, se optó por recoger testimonios voluntarios, entre quienes pudieron despedirse personalmente de  la escultora chilena en el Cementerio Municipal nº 3 de Playa Ancha.  

Junto con ello, y excepcionalmente, se decidió contactar a Gaspar Galaz, Varinia Brodsky, y al MAM Chiloé: en la medida de que lamentando la pérdida de la artista, no lograron desplazarse hacia la V Región, por motivos de fuerza mayor. Cabe mencionar, que en esta ocasión, el Estado pudo cumplir oportunamente con su deber, al reconocer públicamente la importancia de Francisca Victoria Núñez Vásquez (1961-2024): para las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile. A través del contacto directo entre sus seres queridos, la Secretaría Ejecutiva de Artes de la Visualidad del MINCAP, logró manifestarse a tiempo en redes sociales, dando a conocer parte del inmenso legado que Núñez dejó para el país y el mundo.

Claudia Collao, artista plástica:

“Escuché a Sergio (Guzmán) contestar el teléfono. Su tono de voz me puso alerta:

–       La Pancha se murió.

Sorprendido, como si él tampoco lo creyera. Un amigo nos soltó la bomba. Le escribí a su hija, tratando de aferrarme a la idea de que era un error. Pero la noticia, de ahí en adelante, se esparció de boca en boca: desatando una oleada de pesar en nuestra comunidad. Se me vienen encima los recuerdos…

Un verano en la quebrada de Macul: nuestras familias, los perros, un picnic al sol. La Pancha, con su forma de convertir cualquier cosa en arte, inmortalizó ese día en un dibujo que nos regaló. No solo era una artista enorme, era el tipo de persona que compra la obra de sus amigos, aunque podría haber pedido cualquier cosa gratis. Su pieza en Laguna Verde estaba llena de esas obras, de todos nosotros. Un santuario de lealtad y amor por lo que hacemos. Estar ahí era un privilegio, el tipo de honor que no se pide ni se olvida.

Así era ella: directa, generosa, con un corazón más grande que su risa. Su ausencia no es un vacío, es un puto abismo”.

Sergio Guzmán, escultor y dibujante:

“Me gusta eso en su libertad, la capacidad de crear nuevos materiales: juntar cosas que no tenían nada en común, y hacerlas funcionar plásticamente. Los desechos de una escultura eran parte de otra, ella pintaba sus esculturas,  tanto forma como color… Pancha era una punk, libre y magnífica”.

Varinia Brodsky, Directora del MNBA:

“Si en una palabra tuviéramos que describir a Pancha Núñez, pienso que sería con la palabra Única. Existen infinidad de artistas en el mundo que crean, exhiben, quedan en el camino, sobreviven, y los o las que trascienden: creo que Pancha es de estas últimas. Su obra es tan genuina como ella misma, y tan propia como extraordinaria.

No es tan sencillo que la obra de un artista construya imaginarios y éstos resuenen en nuestra memoria, la obra de Pancha seguramente será de este tipo de obra que permanece en el tiempo y logra traspasar las fronteras de la inmediatez dejando huella. Nos enorgullece haber podido adquirir la obra Silla y que por fin su nombre esté dentro de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes: era una incorporación urgente, si queremos que esta colección sea fiel a la relevancia de artistas imprescindibles. Hoy despedimos con tristeza a una de ellas, nos hará falta seguir recibiendo su infatigable creación.  Nos queda agradecer profundamente su gran legado”.

Gaspar Galaz, escultor y académico:

“Es muy triste para el arte chileno el fallecimiento de nuestra amiga, muy libre en la pintura, el dibujo, y sobre todo: la escultura. Ella era una artista muy libre… hasta en sus últimas obras, se caracterizó por la alegría, y siempre yendo a contrapelo, tanto en el arte como en su forma de vivir. Era una artista excepcional doña Pancha Núñez: ¡Que en paz descanse, maestra!”.

Coca González, directora y co-fundadora de MAM Chiloé:

“Pancha fue de las primeras que supo de la iniciativa del Museo de Arte Moderno de Chiloé. Estábamos armando esa primera muestra y se sumó a los artistas que apoyaban esta idea. Y ella fue muy cercana a nosotros con Eduardo Feuerhake, cuando vivíamos por Bellavista… siempre nos visitaba. Ella era única, original, distinta, humilde y creativamente sensacional. Una vez más: una artista de esa talla, de esa originalidad, de esa entrega, expresan algo de lo que es este país. Personas que podrían pasar desapercibidas, pero quienes nos movemos en el mundo del arte, sabemos lo que fue ella: conocemos su valor, y la enorme mujer que era”.

María José Fontecilla Waugh, gestora cultural:

“Hablar de Francisca Núñez en mi familia, es rodearnos de creación de materialidad e instinto. Pancha es parte de nosotras, desde sus primeros acercamiento a la Casa Larga. Mi madre (Carmen Waugh) con ese instinto tan certero de reconocer el talento en el arte, la sostuvo en más de un sentido. Fueron un núcleo fuerte y poderoso, donde el mayor de los sentidos era estar cerca la una de la otra: en los cariños, en la creación, en las búsquedas y decisiones.

Nos veíamos poco y cuando lográbamos hacerlo nos unía la vida, la admiración, los recuerdos, el cariño y la unión.

Pido con fuerza, que el vuelo que inicia la lleve cerca de Carmen Waugh, porque ellas dos se pertenecen en la eternidad”.

Jaime Piña, director y editor de revista “La Noche”:

“También se interesó en el teatro, escribió guiones y construyó marionetas: se podrían considerar esculturas en movimiento, ya que esencialmente, fue una artista plástica. Tuvo el privilegio de acceder a la educación universitaria, pese a que su familia no pudo… cabe la pregunta detrás del salto que dan algunos personajes como Mistral, Lemebel, o… ¡La misma Pancha!, quien logró una figuración en la élite cultural.

Desde la Universidad de Chile, en el contexto del boom de las galerías a fines de los 80 y en los 90, Pancha perteneció al grupo más vanguardista. Se da a conocer con Omar Gatica, Pinto D’Aguiar, entre otros… Pablo Domínguez fue uno de sus grandes amigos, con el que también viajó.

Ella logró instalar un estilo escultórico relativo al mobiliario doméstico, al “ebanismo artístico” que aprendió en Holanda; logró allí, dar con ese sello particular”. 

Marina Herrera, vecina y actriz curada de espanto:

“Vivíamos en la Comunidad Ecológica de Peñalolén, y el día que murió Pinochet nos enteramos de la convocatoria para ir al carnaval. Panchita con un lote se fueron antes, y cuando llegué a Plaza Italia, ella fue a la primera que vi, y de ahí no nos despegamos. Recorrimos las botillerías. Estábamos súper felices cantando, bailando y tomando chelas, porque se agotó la champaña en todos los locales”.

“Quiero que carguen mi ataúd, a la huesera”

Bajo esa noble misión, la artista encomendó la guardia de honor fúnebre a su hermano Danilo, su hija Aída, y cuatro entrañables compañeros. A continuación, sus generosas palabras de despedida:

1. Hugo Cárdenas, pintor y pensador aristopunk:

“Pancha Nuñez es una artista de talla mundial, con una obra exportable que no recibió suficiente reconocimiento, a pesar de estar a la altura de Roberto Matta, Jean Michel Basquiat y Pablo Picasso”.

2. Milton Lu, artista y ex-integrante de colectivo Wurlitzer:

“Como dijera su Madre: de sus manos brotaba ORO, también brotaba AMOR y GENIALIDAD. Querida PANCHITA, te recordaremos por SIEMPRE”.

3. Marcelo Sánchez, artista plástico y amistad incondicional:

“¿Quién es Pancha Núñez? Siempre respondo: ABSOLUTA MERITOCRACIA. Es conocida su historia, rompió todos los cánones de la desigualdad de este país. Hay que aplicar el método histórico crítico. Escarbar y llegar a sus orígenes.  Logró a través de su inquietud, tener un objetivo:  siempre fue, a través de una mirada única, desarrollar su trabajo plásticamente. La Pancha consiguió con actitud, resiliencia, y talento extraordinario –que hoy es por antonomasia– llegar a expandir su trabajo más allá de las fronteras de este país. Está, estará, y será perpetuo su legado en el arte; hacer Historia. Levantemos la mirada y sintamos el honor de haberla conocido”.                    

4. Mauro Jofré, artista de Contingencia Sicodélica:

“Siempre fue amor a primera vista. Lo común lo presentaba con nobleza, la elegancia se disfrazaba de desecho. Concentrada parecía un boxeador, cada cierto tiempo su puño en la nariz daba cuenta del nuevo golpe, en esa nueva estructura. Fui ayudante en varios de sus proyectos; antes de «Satito». Siempre es difícil esa tarea, sobre todo con gente despierta: era una trabajo de obrero calificado. Nada era tan importante –siendo precisa en su pedido–, hasta el final: ver lo que de alguna manera rondaba en su cabeza. Era muy molesto para ella que vieran su trabajo en proceso, lo lanzaba al mundo cuando le resultaba cercano a su resultado.

Inolvidable su cumpleaños el 4 de octubre del año del SÍ y el NO: el  día anterior a esa histórica votación, con el Omar, la Kakika, la Nenita, y sus papitos de Cerrillos….todos al otro día con caña y felices a ‘votarcito’.».

Fuera de campo, pero dentro del duelo

A contrapelo del fetichismo navideño, llegaron cerca de 200 personas al camposanto; pese a que la artista en vida deseó austeridad, y solo la concurrencia de sus más cercanos al velorio. Impresiona que una trabajadora, de un campo calificado de “elitista” por unos, e “improductivo” por otros, logre congregar a tantos y tantas compañeras en el arte y la vida; no todas “personalidades” del mundo cultural.

En consideración a los testimonios de quienes fueron sus seres queridos, como también de la propia artista, podría afirmarse que Pancha Núñez fue ante todo dueña absoluta de sí misma; tanto así, que sus últimos deseos trataron de ser cumplidos: salvo el desinterés en ser recordada durante sus funerales. La muerte de una artista chilena inigualable, no puede ser recordada con tanta discreción. Ni aunque ella misma lo haya exigido. 

Antonio Urrutia Luxoro
Sobre la autora / el autor
Antonio Urrutia Luxoro
Escritor y crítico cultural.
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