«Yo, Ennio Morricone, he muerto»: Fallece el destacado compositor italiano
Con una carta de despedida, el considerado como uno de los mejores compositores en la historia del cine deja un legado de más de 500 partituras en una carrera que abarcó seis décadas. «Hay solo una razón que me empuja a despedirme de este modo: no quiero molestar», son parte de sus últimas palabras en la misiva.
“Al amanecer del 6 de julio, en Roma, con el consuelo de la fe, murió Ennio Morricone”. Así se anunció esta mañana la partida del compositor italiano y creador de algunas de las más destacadas bandas sonoras del cine del siglo XX. Morricone falleció en una clínica romana donde había sido internado por las complicaciones de una rotura de fémur, producto de una caída. Tenía 91 años y, según el anunció de su representante, conservó hasta el final “plena lucidez y gran dignidad”.
“Con Ennio se va un pedazo del cine mundial”, comentó el productor Aurelio Di Laurentis. Quien también dedicó sentidas palabras al compositor fue el preisdente de Italia Sergio Mattarella: “La partida de Ennio Morricone nos priva de un artista distinguido e ingenioso. Un músico refinado y popular al mismo tiempo, que dejó una profunda huella en la historia musical de la segunda mitad del siglo XX. A través de sus bandas sonoras contribuyó en gran medida a difundir y fortalecer el prestigio del Italia en el mundo”, expresó el mandatario.
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Érase una vez…
Morricone nació en Roma el 10 de noviembre de 1928. Se formó en la Academia de Santa Cecilia, donde se graduó en trompeta, composición, instrumentación, dirección de banda y música coral. Alumno dilecto de Goffredo Petrassi, en su juventud integró el grupo de música experimental Nuova Consonanza y compuso música de concierto según el mandate estético de las vanguardias de la post-guerra.

Comenzó a trabajar para el cine en 1961, con la banda sonora para la película Il Federale, de Luciano Salce, y no tardó en convertirse en uno de los compositores de música para cine más prestigiosos de su tiempo. “La intuición melódica –para la que utilizó con frecuencia la voz humana– y la maestría orquestal puestas al servicio de la imagen y el clima expresivo de la película lo distinguieron en una época de relaciones grandiosas entre sonido y celuloide”, afirma el periodista y crítico argentino Santiago Giordano.
Cuando su compañero de colegio Sergio Leone lo invita a diseñar la banda sonora de Per un pugno di dollari en 1964, fue el inicio de una colaboración fecunda y exitosa, comparable a lo que lograron Federico Fellini y Nino Rota, Bernard Herrmann y Alfred Hitchcock, o Danny Elfman con Tim Burton. Desde ahí, la música del cine spaghetti western suena a Morricone.
Su trabajo compositivo abarcó seis décadas y más de 500 partituras firmadas, las que han acompañado diversas películas, en una lista robusta de directores que le pidieron a Morricone musicalizar sus fantasías fílmicas. En 2007, recibió el Oscar a la trayectoria, galardón que coronó su amplio reconocimiento también con el León de Oro a la trayectoria en el Festival de Venecia, tres Grammy y cuatro Golden Globes en Estados Unidos, diez David de Donatello de la Academia del Cine de Italia, entre muchos otros. A principios de junio había sido galardonado con el premio Princesa de Asturias de las Artes, en España, junto con su colega John Williams.
Para su despedida, Morricone dejó una conmovedora carta de amor para despedirse de sus familiares y amigos. A continuación, la carta completa:
Yo, Ennio Morricone, he muerto. Lo anuncio así a todos los amigos que siempre me fueron cercanos y también a esos un poco lejanos que despido con gran afecto.
Pero un recuerdo particular es para Peppucio y Roberta, amigos fraternos muy presentes en estos últimos años de nuestra vida.
Hay sólo una razón que me empuja a despedirme de este modo y a tener un funeral privado: no quiero molestar.
Saludo con mucho cariño a Ines, Laura, Sara, Enzo y Norbert por haber compartido conmigo y con mi familia gran parte de mi vida.
Quiero recordar con amor a mis hermanas Adriana, Maria y Franca y sus seres queridos y hacerles saber cuánto las quise.
Un saludo lleno, intenso, profundo a mis hijos Marco, Alessandra, Andrea y Giovanni, mi nuera Monica y a mis nietos, Francesca, Valentina, Francesco y Luca.
Espero que entiendan cuánto los he amado.
Por último María (pero no última). A ella renuevo el amor extraordinario que nos ha mantenido juntos y que lamento abandonar.
A ella es mi más doloroso adiós.



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