Banda de punk Horregias: “No es la resiliencia de querer sobrevivir a este sistema para pertenecer, es rebeldía”

La provocadora banda lesbiana de punk rock camión volvió a la carga con ‘Nicole Saavedra Bahamondes’, una denuncia devenida en canción que relata la historia de la joven quillotana víctima de un crimen de lesbo odio en 2016 y que ya venían tocando hace un buen tiempo pero que ahora decidieron grabarla para perpetuar su mensaje. “Nosotras peleamos por justicia, pero todavía no tenemos muy claro qué es lo que es la justicia para nosotras las lesbianas o para las personas trans”, cuentan en Cultura B.

El crimen de Nicole Saavedra no es un caso judicial cualquiera. A estas alturas, también es un asunto de dignidad y visibilización lésbica. La desidia y constantes silencios que han rondado su investigación solo han acumulado dolor y rabia en su familia, amigos y cercanos. Para las chicas que le dan vida al trío de punk camión Horregias – Horridia Parra, Feocia Castor y Mari-Crimen Kraken Krueger–, incluso la búsqueda de justicia en este caso se ha transformado en una gesta personal. Y lo personal es político (Kate Millet dixit).

Este caso con sesgos lesbofóbicos le estalló en la cara a una sociedad –y un sistema judicial– que recién empezaba a visibilizar a las disidencias de género, cuya privación de existencia, por suerte, ha ido cambiando paulatinamente frente a la marea informativa a la que nos expone nuestra época y gracias al activismo militante de artistas como las Horregias, quienes hicieron propio el caso de la joven quillotana, al punto de componerle una canción que lleva su nombre para difundir su historia y, a través de ella, denunciar su crimen y hacer visible que otro tipo de realidad es posible. “La canción habla un poco de nosotras también, de nuestra propia experiencia como lesbianas y la violencia relacionada al lesbo odio”, sentencian.

‘Nicole Saavedra Bahamondes’ –su recientemente estrenado single– reafirma el poder que ejerce una buena canción cuando ésta tiene un mensaje potente. Compuesta por el trío hace tres años durante una gira a Argentina, nace tras “tomar la guitarra y tener una intensión de contar todo esto, no con la idea de hacer una canción, si no que vociferar su nombre, su denuncia, tomando como inspiración un escrito que habíamos hecho en el disco anterior –Lo Normal (2017)– que se le dedicó a la Nicole”, nos cuentan vía Zoom.

“La fuimos componiendo entre todas y nos empezó a gustar. Después la tocamos con más gente todas las veces que tuvimos la oportunidad y así se fue armando en estos años. Se terminó de hacer, con todos los arreglos, una semana antes de grabarla. Ha sido un trayecto largo”.

La canción es el ejemplo de algo que durante décadas viene pasando en nuestra sociedad, algo que la gente no logra descifrar y que no entiende, pero que quizá, en esta ocasión, pueda revelarse finalmente frente a sus ojos si se deja a un lado el prejuicio y se acepta sin espasmos las distinciones de género, cuya falta ha traído graves consecuencias para las personas involucradas. Bien lo saben las chicas de Horregias: “a través del caso de la Nicole, se busca representar una serie de causas que tienen el mismo origen de odio pero que están cerradas ya. O sea, su caso simboliza los de Mónica Briones, Susana Sanhueza, María Pía Castro”.

– Llevan varios años tocando la canción, su público ya la conoce y es parte de su mística como banda lesbiana y activista. ¿Por qué grabarla ahora? ¿Querían grabarla o sentían que su espíritu paria y callejero era parte del ritual de verlas en vivo y que solo existía en ese ámbito?
– Al principio queríamos más que existiera así nomás, viva en la gente. Estamos metidas en esto todo el año, activando en distintos lados. Pero después fuimos reconociendo que podría servir de algo, más que para nosotras, para visibilizar más el caso y la realidad que estamos viviendo desde los lugares que participamos. Pero la experiencia de tocarla en vivo siempre, siempre, siempre es muy intensa. Nos emocionamos ene.
– Hay algo muy importante de lo que nos hemos dado cuenta de este trabajo que hemos estado haciendo, aparte de la canción que nos ha acompañado harto, y es que estamos visibilizando y evidenciando la violencia de género. Pero es solo un paso a poder hacer cambios estructurales en una cadena de complicidad social, porque a Nicole Saavedra no la asesina una sola persona, sino que este personaje protegido por el Estado (Víctor Pulgar), la familia de él, un montón de gente que le sacó la chucha antes en la calle, o gente que ha hecho comentarios en la tele… todas estas personas participan de alguna manera en esto.   

– Desde la creación de la canción hasta ahora que la publicaron, ¿con cuánta energía carga la canción luego de todas las veces que la han tocado, conociendo los reveses del caso judicial y la repercusión que ha tenido?
– Cuando la compusimos, la investigación no había comenzado y ni siquiera conocíamos el nombre de la persona que había matado a la Nicole. Igual, desde antes que existiera el tema hablábamos de lo que pasó en Quillota en nuestras presentaciones en vivo. Pero cuando ya la teníamos y la tocábamos, era un espacio mucho más dedicado e intenso, a pesar que antes igual tirábamos el mensaje e incluso fanzines, pero la canción fue una forma mucho más potente para que el tema quedara dando vuelta. La Horridia Parra (Carolina Díaz) igual hace canciones pegotes y eso es bacán porque la gente que nos vio se la aprendió rápido. Y ahora que salió grabada, puede estar presente en todos los momentos virtuales que hacía falta para seguir visibilizando el caso.
– Nosotras peleamos por justicia, pero todavía no tenemos muy claro qué es lo que es la justicia para nosotras las lesbianas o para las personas trans. En qué momento empieza la justicia para nosotres. Hoy, por ejemplo, hay familiares de la Nicole y otres activistas que están siendo formalizados por buscar justicia por lo mismo. Entonces no se termina. Tampoco a nivel judicial se va a admitir que tiene el crimen de la Nicole tiene que ver con que haya sido lesbiana para que la hayan matado. Si finalmente se puede tipificar este delito como un crimen de lesbo odio, va a ser un precedente de nuestro país, algo inédito. Eso es lo que se buscamos, algo que trascienda. Es un tema hasta cultural: poder darle voz a la existencia de las lesbianas y su paso por esta realidad nefasta.

– ¿Se puede tipificar así a un crimen en nuestro sistema judicial?
– Es lo que se busca, pero nunca ha existido. Me acuerdo de una vez que estábamos en una tocata de Red Muchacha y nosotras hablamos del término lesbicidio, y aparecieron críticas y burlas de que nosotras inventábamos palabras. Pero nosotras como lesbianas más la gente que pertenece a las disidencias nos hemos dedicado a inventar realidades, porque la realidad que nos toca es totalmente adversa en un montón de sentidos. Imagínate lo que significa tener la posibilidad de acceder a la justicia legal. Con cuea’ femicidio. En un caso como en el de Víctor Pulgar, asesino, violador y torturador de la Nicole, que ya tiene varias causas anteriores, ¿qué arriesga? Cinco años con cuea’.       

– Los artistas tienen a sus obras como los canales para expresar sus emociones más profundas. Sabiendo la conexión que ya tienen con el caso de Nicole, ¿qué sienten cuando tocan la canción?
– Es súper exorcizante. El arte tiene ese poder, sobre todo cuando tiene un compromiso con la realidad. Es sublimar. Cuando se habla de muerte, de pérdida, de injusticia… es un acto de sanación. Cada vez que se toca, es un cáncer menos. Cuando dicen que el arte es inútil, efectivamente es súper inútil (risas), pero en ese caso las hueas útiles son el problema. Por ahí tiene esa función que, quienes tenemos la suerte de ser creadores, desde mi punto de vista, tenemos esa obligación de conciencia. Entonces, la canción de la Nicole existe más allá, y si nos vamos en la volá mística, somos un puente para que el mensaje llegue a todos esos lugares donde el abuso sigue pasando y encienda la rabia para detener esto y gritar que ya no lo vamos a tolerar más.

– Desde esa perspectiva, han decidido trabajar en la producción con Victoria Cordero.
– Claro. Bueno, lo de decidir una productora en verdad fue porque en nuestros dos discos anteriores trabajaron dos productores abusadores, entonces como que ya le hemos dado demasiadas oportunidades al varón hétero.
– Una estadística de la cual nosotras podemos dar fe: de cada dos discos, dos abusadores: Juan Okuma en el primero y Pablo Muñoz del segundo disco.
– Y ahora los discos futuros: Vicky Cordero. Aparte, más allá que sea mujer hétero, ella igual tiene una experiencia media parecida con respecto a lo que pasó en sus bandas también, entonces hay una energía más allá de individualizar, binarizar todo como una experiencia similar con la que nos sentimos reconocidas y empatizamos, que fue lo que conversamos con ella antes de grabar.
– Esa experiencia te pone altiro en otro nivel, en donde los egos no juegan, desaparecen. O sea, todo es mucho más humano, así de corta. Antes era como “por favor péscame que te estoy hablando”. Además la Vicky es seca. La sigo hace rato y no sé, fuera de buscar un lugar un poco más seguro, el hecho no solamente de dejar de trabajar con varones héteros, sino que también trabajar con mujeres y disidencias para que esos puestos de trabajo se queden por ahí, algo que hemos estado tratando de practicar hace rato.

– Debe haber sido súper chocante la experiencia de enterarse que las personas con las cuales estaban trabajando y compartiendo su trabajo y militancia, en la interna eran los mismos victimarios a los cuales ustedes les cantaban.
– Claro, por eso ahora queríamos a alguien sensible que entendiera nuestra visión, y a la Vicky le entró. Estamos felices de haber encontrado a la Vicky, la joya.
– Sí, es súper coherente con nuestro discurso, tiene que ser así. Estamos cantando una cosa y después “ay no, es que nuestro productor violador…”. ¡No puede ser! Nosotras nos decíamos que era el colmo que nos pasara eso. Todo el año cantando y gritando cosas, y los hueones mezclando nuestros temas con nuestras temáticas mientras le pega a la polola… o sea, hacen esta hueá de forma automática, ¡nada les entra!

– Para el video también trabajaron con una mujer directora, Yohanna Ovalle. ¿Nos pueden contar algo de ese material audiovisual?
– Es como lo que preguntaste sobre la función del arte en estas cosas que tienen esta carga política, muchas veces trágica con desenlaces de muerte. La idea es hacer un ejercicio de exorcización, de limar una injusticia, por ahí va. Es muy emocional, un retrato. Pero si bien es un reflejo del mismo caso, de la tragedia de este lesbo odio contra la Nicole Saavedra, es también algo que representa la existencia de las lesbianas en territorios vulnerables, en periferias, en la ruralidad. Es una representación de una existencia invisibilizada, eso es.

– ¿Se sienten una banda resiliente?
– No es la resiliencia de querer sobrevivir a este sistema para pertenecer, es rebeldía, porque nosotras nos dedicamos a generar nuevas realidades. ¿Qué vamos a querer de un sistema que no nos quiere, que no nos acepta, que nos discrimina, que nos separa? Mejor inventamos otro, una súper ficción donde seamos más felices. Además, así le damos referencia a las futuras generaciones demostrando que se pueden mostrar cosas distintas a las mismas de siempre, donde solo hablan los varones o las chiquillas hétero de su príncipe azul y todas esas hueás. No es nuestra idea perpetuar eso porque se puede cambiar. Esa es una decisión política de dónde pensamos hablar nuestra existencia.

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