Evangélicos por el apruebo, la fracción de los protestantes que se desmarca de la extrema derecha
La derecha evangélica es poderosa, con redes internacionales en USA y Brasil, donde fueron determinantes en los triunfos de Donald Trump y Jair Bolsonaro, iniciando así una “Guerra santa” contra el feminismo y los movimientos LGTBIQ+. En Chile la bancada evangélica y sus asesores han estado en contra de proyectos emblemáticos como la ESI o la Ley de Garantías de la Niñez. Sin embargo, tras su polémica aparición en la franja del rechazo, algunas iglesias levantaron la voz para aclarar que no todos comparten la misma posición política. El Concilio de Iglesias Históricas y Protestantes de Chile consideró ‘reprochable’ que se pretenda identificar e instrumentalizar a todos los evangélicos con una determinada opción.

13 de septiembre de 1973, edificio Diego Portales.
El padre Ricardo Ramírez Lohaus, supervisor de la iglesia de Dios, se instala en un palco bajo la atenta mirada de las cámaras y la Junta Militar. Comienza a leer una declaración:
«El pueblo evangélico no puede guardar silencio ante la orquestada acción del marxismo internacional contra nuestra patria. La conciencia y sensibilidad moral de la iglesia evangélica han sido golpeadas por la infamia cometida en el seno de las Naciones Unidas, al calumniar vilmente a nuestro gobierno, como carente de los más mínimos principios de derechos humanos, presentándose testimonios que no fueron ni siquiera probados”
El comunicado completo lo recoge un libro titulado “La posición evangélica”, donde entregan un apoyo incondicional a la dictadura que en ese momento enfrenta el país. Está firmado por varias de las iglesias evangélicas más grandes como la Pentecostal, Siervo de Dios, Evangélica Pentecostal y la Iglesia Metodista Pentecostal, que hasta hace poco la presidía el ex obispo Eduardo Durán, quién fue expulsado de su cargo por corrupción. Su hijo Eduardo Durán Salinas es diputado (RN) por el distrito 13.

Ahora, los evangélicos vuelven a estar en el primer plano de la polémica tras aparecer en la franja electoral del ‘Rechazo’. El pastor Kevin Valenzuela, representando a la agrupación “Evangélicos por el Rechazo”, argumentó que votar por el ‘Apruebo‘ es votar por Satanás y que durante el estallido social “octubre estuvo cargado de un sentimiento de homicidio”.
Tras la franja, el Concilio de Iglesias Históricas y Protestantes de Chile lanzó un comunicado dando libertad de acción a sus miembros «Nos parece reprochable que se pretenda identificar e instrumentalizar a todos los evangélicos con una determinada opción, cualquiera sea esta».
«Ninguna organización o iglesia en particular puede arrogarse la representación de todas las iglesias o del conjunto de los evangélicos», comentaron.
Luis Bahamondes, Doctor en Ciencias de Las Religiones, académico de la Universidad de Chile y la Universidad Alberto Hurtado, coincide con esta declaración. A su juicio, decir que todos los evangélicos son de derecha es un prejuicio generado desde la dictadura, y destaca el enorme avance del evangelismo en Chile que, según la encuesta Bicentenario de la Universidad Católica del año 2019, hoy llega al 18% del país que se declara evangélico.
“La derecha evangélica no ha hecho otra cosa que expresar públicamente sus opiniones y transparentar su ideal de país. Por supuesto que aquello colisiona con otras posturas más progresistas o moderadas que comprenden el juego político desde otro posicionamiento. Quizás lo que llama la atención en la opinión pública es su férrea defensa en temáticas como familia, sexualidad y matrimonio, sin embargo es importante reconocer que aquellas opiniones representan a un sector de la población evangélica del país”, explica.
Según esta perspectiva, no todos los políticos ligados al mundo evangélico serían de derecha. Además de rostros conocidos como Francesca Muñoz, Leonidas Romero, Eduardo Duran, Iván Moreira, existen otros como el RD (Revolución Democrática) Pablo Vidal, hijo del famoso pastor evangélico Luis Vidal. “La iglesia evangélica tiene una mirada mucho más progresista de lo que se cree”, declaró en una entrevista a un medio digital el año 2017.
Según Bahamondes, el avance de los evangélicos en Chile se debe a la labor social y pastoral que realizan. “Satisfacen necesidades cotidianas y entregan contención frente a problemáticas en sectores donde ni siquiera el Estado ha logrado plena cobertura, por lo cual sus liderazgos comunitarios se han fortalecido gozando de respeto y admiración por parte de la población”, dice.
Una visión distinta y más radical tiene el académico de la Universidad de Chile, Rodrigo Karmy, para quien la expansión de la derecha evangélica en Latinoamérica es una clara expresión de neofascismo.
“La penetración de los grupos evangélicos en las capas medias y las capas populares en los últimos 30 años ha sido progresiva, ha sido sistemática, ha sido profunda y muchos de ellos tienen financiamiento internacional (…) Es parte de la geopolítica norteamericana en la región, es parte al mismo tiempo de la política israelí en la región, que respalda a estos movimientos neofascistas en distintas partes de Latinoamérica”, comentó a este medio.
La guerra santa contra el feminismo y la disidencia sexual
La derecha evangélica en el mundo ya ha tenido dos claras victorias: Las elecciones de Donald Trump en Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil.
Una investigación periodística internacional, realizada por la Universidad de Columbia y 13 medios de comunicación, denominada Transnacionales de la Fe, reveló como operan varias de estas organizaciones y su poder a nivel internacional.
Una de ellas es la asociación internacional Alliance Defending Freedom, una organización conservadora estadounidense que ha demandado al Departamento de Justicia de los Estados Unidos para oponerse a los avances en salud reproductiva de la mujer y derechos de la población LGTBIQ+. Han pagado más de 224 millones de dólares en Estados Unidos en abogados, según en su propia página web.
La libertad con la que funcionan y el poder que ostentan quedó demostrado en noviembre del 2016 cuando varios pastores evangélicos y políticos se reunieron en Lima y fundaron el movimiento “Con mis hijos no te metas”.
Los líderes de dicha fundación fueron Christian Rosas, politólogo y representante de la Coordinadora Nacional Pro Familia (CONAPFAM) en Perú; Ángela Hernández, diputada colombiana y defensora de los derechos de la familia; Marco Fidel Ramírez, Concejal de la Familia en Colombia y Milagros Aguayo, fundadora de Salvemos a la Familia.
La declaración de Lima fue una verdadera declaración de guerra contra los derechos sexuales y reproductivos de la mujer y las disidencias sexuales.
Actualmente cuentan con el apoyo de varios políticos a nivel internacional e incluso la Casa Blanca, el gobierno de Donald Trump ha protegido y promovido este grupo, permitiendo incluso que Christian Rosas pueda exponer en la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington como representante de la sociedad civil y vocero de colectivos latinoamericanos que se oponen al aborto y al reconocimiento de derechos de la población LGTBIQ+ en la región.
“El aborto legal no ha solucionado la mortalidad materna, por el contrario, en algunos casos la ha incrementado. El aborto es contrario a la salud humana”, dijo Rosas en la conferencia, donde también expusieron los pastores Hugo Márquez, de Argentina, Gilberto Rocha, de México, y Glaucio Coraiola, de Brasil.
En junio del 2016 el presidente de Honduras Juan Orlando Hernández fue recibido por el vicepresidente estadounidense Mike Pence y el secretario de estado Mike Pompeo como aliado estratégico en la Casa Blanca.

Pence y Pompeo son cristianos evangélicos y aprovecharon la visita oficial para convencer a Hernández de instaurar en Honduras los estudios bíblicos liderados por Capitol Ministries, una organización religiosa que los dos altos funcionarios del gobierno de Trump patrocinan desde la Casa Blanca. Se dedica a evangelizar a “líderes políticos del mundo” con el fin de que legislen según sus principios bíblicos.
Cinco meses después se instauraron en Honduras, según señala un documento de Capitol Ministries.
También la Casa Blanca ha formado estrechos lazos con el pastor estadounidense Mario Bramnick, fundador de Latino Coalition for Israel (LCI), una organización cristiana sionista, con sede en Miami, que moviliza a líderes políticos y religiosos latinoamericanos para apoyar el reconocimiento de Jerusalén como el centro de la actividad política y religiosa.
Con todas estas redes operando, el voto evangélico fue fundamental en la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos y después en Brasil con Jair Bolsonaro.
Por esta razón existe preocupación en Chile sobre el peso real que pueden tener las iglesias evangélicas en las próximas elecciones, y la representatividad que sienten por los movimientos evangélicos de derecha internacionales.
El poder de la derecha evangélica en Chile y los evangélicos disidentes
El político José Antonio Kast ha dedicado buena parte de su carrera a luchar contra el feminismo y el movimiento LGTBIQ+. Hoy lidera el intenso lobby que se vive en la OEA para impedir que este u otros organismos internacionales promuevan la aplicación de derechos relacionados con aborto, matrimonio homosexual e identidad de género.
Kast también ha sido vinculado como el dueño del voto evangélico y lo han posicionado como “el Bolsonaro chileno”. Sin embargo, algunos estudiosos no están de acuerdo y advierten que se debe realizar una lectura distinta.

“Se instaló la idea del ‘voto evangélico’, el cual trae consigo un supuesto completamente erróneo para leer el panorama chileno. El pueblo evangélico chileno es plural políticamente hablando, de gran diversidad teológica, organizacional, por lo cual no es posible analizar un supuesto ‘voto evangélico’ como una sola masa de votantes unificados. En consecuencia, dichas asociaciones tienden a construir un solo modelo de evangélico vinculado a la extrema derecha y que no es representativo de la realidad, fortaleciendo su estigmatización”, dice Luis Bahamondes.
Esta visión es compartida por Alejandra Acevedo, vocera de “Evangélicos por el apruebo”. Explica que hoy frente al proceso constituyente se ha encasillado a todos los evangélicos con la extrema derecha, lo que ha sido una situación difícil para una parte de las iglesias.
“Ese sector no nos representa absolutamente, ni tampoco el discurso que escuchamos en la franja electoral es un discurso violento, totalitario, un discurso que no solo no permite el diálogo, sino que los encasilla como acá están los de bien, acá están los de Dios, acá están los buenos y todos los demás al infierno, todos los demás son los malos. Es un discurso que hoy estamos tratando de limpiar, porque nos para frente a la opinión ciudadana como personas tremendamente sesgadas que no favorecen el diálogo ni la democracia y que por supuesto, no votan en libertad de conciencia, sino que son instrumentalizados por la extrema derecha. Ha sido fuerte tener que demostrar al país que no somos todos iguales, que la iglesia evangélica es diversa, que no tiene una uniformidad frente en cuanto a la opinión política”, comenta.
En su opinión, eso obedece a que la iglesia evangélica no se forma como la iglesia católica la que tiene una estructura más jerárquica “La iglesia evangélica desde su misma formación es diversa, heterogénea, podríamos decir incluso que somos más un movimiento, un sinfín de agrupaciones, corporaciones de iglesias de diferentes denominaciones, por lo tanto, no obedecemos a una sola voz, tenemos un denominador común que es la escritura y que donde venimos todos desde la reforma protestante y seguimos más o menos una similar liturgia, una similar visión de mundo pero nunca desigual y frente a los temas políticos donde tenemos que hacer la división, porque hoy no se está disputando si creemos o no en Dios, hoy se está disputando si queremos o no queremos una nueva constitución, entonces hay que dividir las cosas”, concluye.
Recuadro: Los millones de la iglesia evangélica en inmuebles, radio y televisión
Algunas iglesias evangélicas se han ido convirtiendo en verdaderas ‘Transnacionales de la fe’. Uno de los principales aliados de la elección de Jair Bolsonaro es la Iglesia Universal del Reino de Dios dirigida por el obispo Edir Macedo Bezerra. En 2015, revista Forbes ubicó a Macedo en la lista de las 50 fortunas más grandes de Brasil, con un patrimonio de más de USD $1.100 millones.
La Iglesia Universal del Reino de Dios tiene presencia en más de 100 países y cuenta con 1.550 sedes desplegadas a nivel mundial. Se estima de modo extraoficial que solo en Brasil arrastra a más de 8 millones de fieles.
En Chile tienen una sede en pleno Barrio República, con un avalúo fiscal alcanza los $3.002.204.534.
A mediados de 1990 la Justicia brasileña comenzó a investigar al Obispo Macedo y los negocios de la Iglesia Universal. En 1992 terminó preso durante 12 días acusado de defraudación y malversación de fondos, ya que su cuenta bancaria había acumulado más de 100 millones de dólares. Al final sus abogados lograron la absolución en el proceso judicial.

Macedo también es dueño de uno de los conglomerados de medios más importantes de Brasil. El obispo posee RecordTv (Rádio e Televisão Record S.A.), Record News y R7. Su proyecto es evangelizar por las series bíblicas como Moisés, Josué, que fueron un éxito en TVN o la serie Jesús que es un fenómeno de rating en Argentina.
Tal como lo explicó en una investigación Ciper Chile, el negocio de esta iglesia se llama Teología de la Prosperidad y consiste en ofrecer bienestar económico a cambio de sacrificios a Dios. Además ofrecen productos milagrosos que “curan” enfermedades como la depresión, sin embargo no son efectivos. Hace un año estalló una denuncia en Brasil donde un pastor de dicha iglesia le dio cocaína a una persona en rehabilitación por consumo de drogas.
En Chile la iglesia Cristo Tu Única Esperanza (CTUE) posee un templo de 14.600 metros cuadrados en Avenida Salvador cuyo avalúo fiscal asciende a los $2.759.330.389 que funciona como sede para 31 radios de Caldera a Punta Arenas organizadas en Radio Corporación S.A, y para un canal de televisión (Corporación TV).
De acuerdo con la Revista Capital, este holding propiedad de la familia Chaparro, comenzó a crecer tímidamente en 1996 con las compras de las Radios Portales y Corporación en Santiago. En la Radio Corporación S.A, Fernando Chaparro figura como el representante legal de la sociedad mientras que su hijo David Chaparro es accionista junto a la iglesia evangélica ‘Misión Poder Pentecostal’.
El 23 de junio del 2011 el Tribunal de Libre Competencia sancionó a Radio Corporación S.A, junto a Corporación de Radio Valparaíso Ltda (Perteneciente al grupo El Mercurio), Transco S.A, Sociedad de Inversiones Santia Ignacia Ltda, Inversiones San José Ltda, Altronix Comunicaciones Ltda, Empresa Nacional de Transmisiones y duplexiones Ltda, Radio Bio Bio y a los ejecutivos Cristian Wagner Muñoz y Claudio Toro Arancibia por colusión.
El TDLC condenó a las 8 empresas al pago de multas que ascienden a un total de $198.288.000 y a los 2 ejecutivos al pago de $ 91.800.000 cada uno. La radio de los pastores evangélicos recibió una multa de 5 UTA (cifra cercana a los tres millones de pesos).
Según la sentencia, se comprobó que ellos buscaron “eliminar la competencia entre los oferentes de diversos procesos de licitación para el otorgamiento de concesiones de radiodifusión sonora de frecuencia modulada”.
Sin embargo, esto no detuvo a Chaparro y compañía, quienes en 2015 compraron la frecuencia 97.5 perteneciente a la Radio Uno para seguir expandiendo su imperio radial por el país.


