Emiliano Aguayo, autor de ‘Independencia Cultural’: “En el libro, Jorge hasta pide la renuncia de Piñera por su rol durante el estallido y encarnar lo peor del sistema neoliberal y la Constitución”
Concebido como la segunda parte de Maldito Sudaca, el libro Independencia Cultural del periodista Emiliano Aguayo viene a complementar ese primer volumen en el que se abarcó la génesis de la historia musical de Jorge González en los ochenta hasta el de la reunión de Los Prisioneros en los primeros años del nuevo milenio. Contemplando el periodo 2005- 2020, este nuevo libro compila viejas publicaciones que el autor sostuvo con el compositor para distintos medios, entrevistas inéditas y una larga conversación donde González habla de su presente, de música y política. «Ambos coincidimos en el Apruebo», nos cuenta Aguayo en una profunda entrevista con Cultura B.
Foto: Daniela Pizarro
Concebido como la segunda parte de Maldito Sudaca, el libro Independencia Cultural del periodista Emiliano Aguayo viene a complementar ese primer volumen en el que se abarcó la génesis de la historia musical de Jorge González en los ochenta hasta el de la reunión de Los Prisioneros en los primeros años del nuevo milenio. Contemplando el periodo 2005- 2020, este nuevo libro compila viejas publicaciones que el autor sostuvo con el compositor para distintos medios, entrevistas inéditas y una larga conversación donde González habla de su presente, de música y política. «Ambos coincidimos en el Apruebo», nos cuenta Aguayo en una profunda entrevista con Cultura B.
De alguna forma, haber esperado una continuación de Maldito Sudaca no era una locura. El libro de conversaciones con Jorge González que el periodista Emiliano Aguayo publicó en 2005, finalizaba con el fin del reencuentro de Los Prisioneros. Luego de eso, vinieron los años de mayor esplendor solista y de proyectos muy interesantes ligados a la electrónica y el pop. Discos, giras y un reconocimiento transversal se fraguaron en el Chile ya adentrado el siglo XXI, realidad muy distinta de la que tuvo que masticar en los noventa.
Para Aguayo, «Jorge González nunca funcionó con lo que se llevaba o no se llevaba, con lo que sonaba o no. Siempre siguió sus instintos musicales», nos comenta. Con esa firme creencia, Independencia Cultural aparece como un trabajo necesario para seguir adentrándonos en la cabeza y el corazón de un compositor insigne que pocas veces se ha mostrado tan abierto con algún otro interlocutor. Luego de 15 años, tiempo en el que vivió fuera de Chile, varios cambios en su vida personal, decenas de nuevas canciones, el ACV sufrido en 2015 y una larga pero fructífera rehabilitación, Emiliano se reencuentra nuevamente con el músico para reflexionar además sobre el país que canta sus canciones no solo por goce, sino para exigir cambios sociales radicales.
– Lo primero que me gustaría saber es cuándo tomaste la decisión de hacer este libro que tú mismo presentas como la segunda parte de Maldito Sudaca.
– Al año siguiente de Maldito Sudaca, ya estaba entrevistándolo nuevamente para la revista Rolling Stone. Luego sería para el diario La Nación, más otras para diversos medios. Entonces, se juntaron, sin buscarlo, varias conversaciones.
– El año 2014 le pedí una entrevista para cerrar un libro, porque me di cuenta que todas esas anteriores conversaciones, posteriores a Maldito Sudaca, se habían convertido en un material interesante. Incluso, esto salió en algún medio, anunciando que se preparaba este libro. Pero, ese proyecto se paró, Jorge González tuvo el ACV y todo quedó en pausa. Era como que nada que ver hacer algo. Sin embargo, el contacto nunca se cortó completamente. Incluso, en 2015, luego el ACV, nos juntamos en su casa de ese momento, en La Reina y alcanzamos a registrar una conversación sobre el disco Trenes.
– Más tarde, a fines de 2019 nos comunicamos por redes sociales y apareció la idea del libro nuevamente. Propuse una entrevista contingente más todo ese material recopilado en esto 15 años, con el extra de esas entrevistas 2008, 2014 y esa de 2015, inéditas completamente. Y, claro que es un Maldito Sudaca dos. Somos las mismas dos personas conversando todo el tiempo, siguiendo la misma trayectoria.

– Me llama la atención que mantuviste el mismo estilo, presentado como una conversación. Lo menciono sobre todo pensando en que, por la condición actual de Jorge, si bien está plenamente lúcido, sus respuestas son más acotadas. ¿Te exigió prepararte más?
– No asumí ningún cambio. Para mí, Jorge sigue siendo el mismo. La tranquilidad de hacer una entrevista de largo aliento, en varias sesiones, te ayuda a no apurar nada, a darle más posibilidades a algún tema o pregunta no respondida u olvidada en la sesión anterior.
– Dejando de lado las consecuencias del ACV, ¿cuáles son las similitudes y diferencias entre el Jorge de Maldito Sudaca y el de Independencia Cultural?
– Maldito Sudaca lo hice entrevistándolo en su casa del Cajón del Maipo, donde alrededor estaba su pareja e hijos. Muy familiar. Ahora, lo mismo, en su casa, con su pareja y sus gatos. Creo que he sido un afortunado en ese sentido, nunca entrevistándolo apurado como para algún titular urgente. Ahora bien, si tú lees las entrevistas anteriores (al ACV) que están en Independencia Cultural y las actuales, también notas que ambas son la misma persona, con el mismo debate o desarrollo de ideas.
– Fue muy interesante el rescate a las entrevistas del periodo solista de Jorge, luego del segundo quiebre de Los Prisioneros. De todo el material publicado, rescato lo de Los Updates, proyecto que anticipa el color y estética sonora que tendrá el pop chileno del nuevo milenio. Creo que es la primera vez que leo a alguien poniendo en valor esa producción. ¿Qué te parece ese proyecto?
– Primero, yo dejo en claro que no sigo a Los Prisioneros. No son mi objeto de estudio, de alguna manera. Yo sigo la trayectoria de Jorge González, como compositor y como voz política y social. Y si entremedio hace un disco de cumbias o techno, lo voy a tratar de desarrollar de la misma manera que si tengo que conversar sobre Pateando Piedras. Por ejemplo, en el lanzamiento de Independencia Cultural, leí cuatro páginas y nunca nombré a la banda, que ya me parece como del pasado. Es más, González hasta 2015, siempre sacó un disco nuevo.
– Aparte, creo que Jorge González nunca funcionó con lo que se llevaba o no se llevaba, con lo que sonaba o no. Siempre siguió sus instintos musicales. Por eso este libro, aunque es antigua, toma su nombre de una de sus canciones. Siempre tuvo esa Independencia para hacer lo que se le diera la gana. No se dejó llevar por la industria ni por los fans, ni menos por los medios de comunicación o auspiciadores. En este sentido, Los Updates fue uno de esos proyectos, donde no busca ni vender o fracasar. Es una búsqueda constante. Si resulta bien y no bien, también. Eso es atractivo en un artista. Un proyecto que, más allá de la música, hay una nueva letra ahí, que habla de fútbol, por ejemplo. Eso a mí me parece muy atractivo como tema y que lo conversamos en el libro.
– Dicho sea de paso, en la sección “Discografía” al final de Independencia Cultural, creo que hasta el más fan se sentirá sorprendido por todo el material expuesto allí en cuanto a las colaboraciones y cruces de Los Updates que, si nos fijamos, González usó para hacer algo muy pop y también más minimal. Y si creían que González viajó con Los Prisioneros, o sea, se equivocan. Su mayor trayecto internacional lo hace bajo su proyecto Los Updates.

– A raíz del reflote de la obra y figura de Jorge, debido a reediciones de parte del catálogo personal y de Los Prisioneros, libros sobre él y la importancia que han cobrado ciertas canciones y discos en el tiempo, parece ser que su figura es como una cantera que no se agota y que tenemos para reflexionar sobre ella por muchas generaciones más. ¿Qué piensas sobre esto hoy, teniendo en cuenta que tu planteaste su relevancia desde Maldito Sudaca? ¿Qué crees que cambió en nuestra sociedad o en el periodismo musical para que la idea de situarlo a la altura de otros grandes artistas nacionales Como Violeta o Víctor no parezca la locura de un fanático sino una realidad basada en hechos?
– En 2005, esa afirmación pareció una herejía. No para los fans, por supuesto, sino para el poder mediático que manejaban esos días los medios de comunicación, muy conservadores y más mirando a Europa y Estados Unidos que hacia Chile. Si tú eres periodista y amigo de los que se juntan en el Liguria, por decirlo de alguna manera, no eres fan, eres un experto. Si eres periodista y experto en algo, pero no eres amigo de ese grupo, eres un fanático aparecido de quizás dónde. Hoy, afortunadamente, ese periodismo ha cambiado. Han llegado profesionales más jóvenes que, al parecer, quieren y destacan más el gran valor de la música chilena, lo que ha redundado, también, en que las cosas tomen un cauce natural y se releve lo importante. Hay menos vergüenza a ser latino y chileno, y comentar con la misma pasión lo británico que lo nacional. Un periodismo, también, menos de matinal, ese tan preocupado por la “cartita”, en algún momento.
– No sólo lo dije yo por primera vez en ese momento, sino luego lo han repetido otros, en entregas de premios o al presentarlo en algún escenario. Claro, algunos citando Maldito Sudaca y otros, por ignorancia, quizás, lanzándolo como si descubrieran la pólvora. En 2016, Michelle Bachelet, al entregar el Premio a la Música Nacional Presidente de la República, dice algo muy potente, que González es «el letrista y compositor de música popular más influyente de la segunda mitad del siglo XX chileno y de estos años del siglo XXI». O sea, lo que quiero decir no es que Jorge González cambió, su trayectoria siguió tal cual, sólo que el medio, el entorno cambió y lo puso en el lugar que muchos le dimos hace varios años, porque, simplemente, era justo.
– ¿Cuáles crees que son las nuevas lecturas sobre Jorge González de las que habría que profundizar en estos tiempos?
– En primer lugar, yo no sé cómo se sigue hablando de Los Prisioneros. Doy una entrevista en radio, sobre un libro de 2005 a 2020 y para ir a la pausa ponen un tema de hace 30 años y no de Trenes (2015) o Libro (2013). Esa es una vuelta que hay que dar. Por otro lado, creo que el libro expone una trayectoria internacional importante de Jorge González. Alguien debiera tomar esta discografía de Independencia Cultural y hacer un reportaje sobre su desarrollo, alcances e importancia. Los libros no tienen por qué decirlo todo, sino abrir caminos, y acá yo creo que se da eso, como se dio en Maldito Sudaca, que abrió una mirada sobre el compositor.
– Profundizar sobre su calidad de hacedor de canciones. Me parece que de los músicos importantes de Chile es el único que se ha dedicado sólo a hacer canciones. No ha sido productor más que con amigos y algo muy casual, no ha arrendado su estudio de grabación, no ha tenido una columna en una revista ni un programa de radio ni ha postulado a un fondo ni ha sido jurado ni menos partícipe de un reality show, ni tampoco ha tenido un puesto en el aparato estatal o privado.
– No dar nada por sentado. Vislumbrar el futuro, no aferrarse necesariamente a la tradición. Si Jorge González ya era una leyenda viviente del rock chileno a los 30 años y sus canciones llevaron 140 mil personas al Estadio Nacional antes de cumplir los 40, ¿qué podemos esperar de su legado y redescubrimiento de las nuevas generaciones? A los dos más grandes de Chile los cruza la tragedia, lo que siempre puede incidir en la leyenda. Ninguno de ellos fue tributado, tanto como lo fue y ha sido Jorge González en vida. Ambos se convierten en seres universales luego del suicidio y asesinato. Violeta nos deja a los 49 y Jara a los 40. Y si bien esto no es una competencia, te dejo un dato más. Revisa todos los rankings, hechos por especialistas o por votación popular, de las mejores canciones, los mejores discos, y cuenta las apariciones de compositores; en todos aparece más González que Parra, Jara, Alquinta o Henríquez.
– Y, ¿sabes? Creo que la prensa ha pasado colada en todo esto. Hay un análisis que hacer ahí. ¿Cuántos titulares hablando de polémico, de dictador de la banda, de polemista, en vez de hablar de talento? ¿Por qué hablar de excentricidad cuando Jorge González se hizo un estudio de grabación, que es lo más normal del mundo en un músico? No sé, como que hoy “todos sobran”, cuando la verdad creo que nunca fue así.

– Te has dedicado a la escritura musical, ya con varias publicaciones, pero sin embargo no te dedicas en el día a día al periodismo musical. ¿Crees que eso te ha hecho un “outsider” del medio musical? ¿Consideras que ese factor ha sido relevante en tus publicaciones?
– Lo lo veo más por el lado positivo. Sonará súper cliché, pero sigo mis instintos y no tengo que darle cuentas a nadie. Nunca he tenido a un editor en mi cabeza, por ejemplo. Aparte, si bien a mí me encanta seguir la música nacional, también soy muy futbolero y atento al acontecer político el país. En el último tiempo, me he dedicado a conocer sobre economía naranja y enseño emprendimiento creativo a estudiantes de carreras artísticas. Todo eso me da una libertad para moverme en diferentes roles y circunstancias, que disfruto. Creo que la misma conversación contingente de Independencia Cultural es muy política, más que musical.
– El amateurismo en estas lides me da ha dado una visión de relevar cosas que a mí me importa rescatar, no tener que ir con la tendencia de la industria. Cuando tenía material para hacer un libro sobre Jorge González, no tuve competencia. Todos andaban pegados con Los Prisioneros. Cuando decidí darle una nueva y refrescante mirada al pop rock de los 80, tampoco tuve competencia, porque para la prensa eso ya había pasado y no había nada más que contar. Ahora, además, trabajo en un libro con los músicos chilenos de Charly García. Fíjate que acá, cuando le pasa algo a Charly, las radios llaman a Argentina a periodistas o músicos que estuvieron hace como 10 años atrás con García y no a alguno de los tres chilenos que se comunican frecuentemente con él, porque son su banda permanente… muy loco. Si eso significa ser outsider, lo agradezco.
– En el lanzamiento virtual del libro, entre otras cosas mencionaste que para ti era importante lanzarlo antes del plebiscito. ¿Por qué?
– Sentí que había una efervescencia que a Jorge le llamó mucho la atención del estallido social de octubre y ahondamos bastante ahí. Conversamos harto sobre el gobierno, Piñera, la derecha, los cambios posibles y, por supuesto, ambos coincidimos en el Apruebo, entonces, Independencia Cultural es una oportunidad de ser un aporte a la discusión y esa campaña ciudadana.
– ¿Qué rol crees que hubiese tenido Jorge en estos tiempos de crisis social y sanitaria? ¿Cómo te lo imaginas?
– No sé si muy diferente a lo que ya dijo esos días de fines de 2019 y, especialmente, en este libro, donde hasta pide la renuncia de Piñera por su rol durante el estallido y encarnar todo lo peor del sistema neoliberal y la Constitución que nos gobierna.



