Karmy y el «modelo Kast»: Las tres capas de la ultraderecha global que vinculan a Chile con el sionismo y el capital tecnológico
El académico Rodrigo Karmy desglosó en La Voz de los Que Sobran cómo la maquinaria política de José Antonio Kast va más allá del pinochetismo tradicional, transformando a Chile en un nodo de la geopolítica del control y la Inteligencia Artificial.
Karmy y el "modelo Kast": Las tres capas de la ultraderecha global que vinculan a Chile con el sionismo y el capital tecnológico
En una nueva edición de La Voz de los Que Sobran, el panel junto al académico de la Universidad de Chile, Rodrigo Karmy, abordó las complejas redes internacionales que sostienen el proyecto político de la ultraderecha chilena. Lejos de ser un fenómeno meramente local o una simple repetición nostálgica de la dictadura, el actual diseño que rodea a José Antonio Kast responde a una estrategia transnacional donde convergen la seguridad, el capital financiero y la tecnología de control masivo.
De acuerdo con Karmy, la denominada «máquina Kast» no es una individualidad, sino una estructura compuesta de manera nítida por tres capas fundamentales: el pinochetismo, el guzmanismo de segundo orden (enfocado en un plano espiritual y moral), y una tercera dimensión clave que suele quedar fuera del análisis del progresismo: el sionismo.
Los hitos de la agenda internacional de Kast
Para el analista, la articulación del Gobierno de Kast con el Estado de Israel y las redes globales de ultraderecha no es retórica, sino que se ha cristalizado en acciones profundamente elocuentes y concretas:
- Restitución de credenciales diplomáticas: El restablecimiento pleno de las relaciones y cartas diplomáticas con el embajador de Israel en Chile.
- Reuniones de alto nivel: El encuentro en Panamá entre José Antonio Kast y el presidente de Israel, Isaac Herzog.
- Asesores clave en el palacio: La fuerte influencia en relaciones internacionales de figuras como Eitan Bloj, exasesor del anterior embajador israelí en Santiago.
- Giro en organismos internacionales: El retiro de Chile de las instancias de Naciones Unidas destinadas a la defensa de los derechos del pueblo palestino.
- El factor Saliaznik: El polémico nombramiento de Gabriel Zaliasnik como embajador de Chile en Israel, una figura fuertemente cuestionada por sus vínculos en el denominado ‘Caso Hermosilla’ y los chats que revelaron intentos de persecución judicial (lawfare) contra liderazgos de izquierda.
«Hay una serie de elementos absolutamente concretos que muestran una política para con el sionismo. Y esa política tiene la guinda de la torta en la reunión secreta con el magnate tecnológico Peter Thiel. Lo que está en juego es una reconfiguración de las alianzas internacionales de Chile y la penetración de un capital oligárquico de multimillonarios que une la Inteligencia Artificial con la seguridad», advirtió Karmy.
Gaza como laboratorio y la Inteligencia Artificial del control
Por su parte, el panelista Hassan Akram profundizó en la dimensión económica de esta alianza, apuntando a que el conflicto en Medio Oriente funciona hoy como un «laboratorio humano masivo» para las grandes transnacionales de tecnología.
Akram explicó que firmas como Palantir y diversos conglomerados vinculados a la extrema derecha estadounidense utilizan la Franja de Gaza para entrenar algoritmos de inteligencia artificial mediante el rastreo de movimientos, celulares y respuestas de una población bajo condiciones extremas de asedio. Esas lecciones de control poblacional y ciberseguridad son las que luego se exportan e importan a nivel global.
Karmy coincidió en este punto, señalando que en Chile estos dispositivos de la industria armamentística israelí —centrados en tres líneas: ciberseguridad, control fronterizo y contraterrorismo— ya han tenido ramificaciones directas en zonas de conflicto interno como el Wallmapu.
El peligro del «pacto teológico» de los elegidos
El académico también analizó el panorama geopolítico regional, comparando la estrategia chilena con la de Javier Milei en Argentina y sus recientes firmas de convenios con Tel Aviv. Bajo el nombre de «Acuerdos de Isaac» —en alusión al relato bíblico del hijo elegido de Abraham—, Karmy advirtió que estas oligarquías financieras no operan bajo el derecho internacional, sino bajo el régimen de la fuerza y una mitología de «elección divina» que justifica la segregación social, la islamofobia y la destrucción de ecosistemas en pos del capital.
«La cuestión palestina hoy es un problema mundial, porque lo que está en juego en ese territorio es la multiplicación de los mecanismos de control que mañana aplicarán sobre todas las sociedades y sus ciudadanos», concluyó el profesor.
Puedes revisar el debate completo y el análisis detallado en el siguiente enlace:


