Opinión

«Goza tu parásito»: El discurso neofascista de Republicanos

Republicanos no es una excepción al ordenamiento neoliberal chileno, sino su forma afectiva más fiel, aquella que solo sabe del trabajo y del orden, de la economía y del poder. Pero que Republicanos sea la formación afectiva más fiel no significa que sea un “guzmanismo” y que su apuesta sea un retorno al pasado. Todo lo contrario: el “guzmanismo” ha sido superado por el “kastismo” porque este último intentará instalar un tipo de violencia que permita apuntalar al nuevo pacto oligárquico.

El discurso republicano no es un discurso político más. Es un discurso neofascista. ¿Qué significa eso? Ante todo, que compromete una transfiguración del “otro”. Un “otro” construido como la amenaza existencial de todo cuanto es. Un “otro” que puede denominarse “zurdo”, “migrante”, “lumpen”, “indio”, “pobre”, “minorías” y un “sí mismo” que se inscribe bajo la premisa de la “patria” y el “sentido común”. La clave del asunto es que el “otro” aquí en juego no se expresa al interior de un imaginario ciudadano, sino que su fuerza reside en ser lo que amenaza las mismas bases de toda ciudadanía.

Así, el “otro” no es aquí un enemigo, dado que este último asume una forma político-estatal, sino un enemigo absoluto en el sentido que su propia consistencia, su mismo hecho de ser, amenaza las bases de la “patria”. A esta luz, el “otro” aquí dispuesto no es un enemigo, sino un parásito. En este sentido, Republicanos es una máquina orientada a construir hegemonías puras, sin mácula, sin grietas, donde “patria” y “sentido común” sean dos términos que calcen perfectamente entre sí. Por eso el slogan de Kast ha sido: “reconstruir el país”.

Con esa fórmula, el kastismo se representa los últimos 30 años bajo el signo de la destrucción que solo Republicanos vendría a reconstituir. Pero tal política significa arrasar con los parásitos de toda índole a través de la intensificación de las formas normalizadas con las que hoy se tramita la “guerra contra el terrorismo”: la seguridad. Solo la seguridad es política cuando ésta no expresa otra cosa que un imperativo de goce, una forma por la que la Ley (el Otro) exige a los sujetos gozar. Goza tu parásito es la fórmula del neofascismo global y del local representado por Republicanos.

A esta luz, se trata de una política de movilización total contra los parásitos, es decir, de una guerra normalizada y permanente que lleva por nombre “seguridad”. En este sentido, la política neofascista no se orienta a “reprimir” el deseo, sino a subjetivarlo tanáticamente en la forma de un “otro” por aniquilar.

Por eso, el discurso de Republicanos reconstituye el lazo subjetivo del antiguo patronazgo hacendal chileno ya no en la forma de la obediencia clásica en la que la instancia de la consciencia podía oponerse subjetivamente al orden al que, sin embargo, debía obedecer, sino a una obediencia neoliberal donde es la propia consciencia la que carece de cualquier resistencia frente al poder y más bien, se vuelca entusiasta para identificarse plenamente con él.

La coincidencia entre consciencia y orden traduce la coincidencia entre “sentido común” y “patria” como la totalidad imaginaria que pretende absolutizar la hegemonía e impedir que cualquier parásito tenga lugar. “Parásito” es, a la vez, todo lo que impide la sutura hegemónica y, por tanto, todo lo que Republicanos pretenderá destruir.

Por esta razón, Republicanos no es una excepción al ordenamiento neoliberal chileno, sino su forma afectiva más fiel, aquella que solo sabe del trabajo y del orden, de la economía y del poder. Pero que Republicanos sea la formación afectiva más fiel no significa que sea un “guzmanismo” y que su apuesta sea un retorno al pasado. Todo lo contrario: el “guzmanismo” ha sido superado por el “kastismo” porque este último intentará instalar un tipo de violencia que permita apuntalar al nuevo pacto oligárquico. En este sentido, el kastismo supera al guzmanismo porque no requiere de militares para ejercer dicha violencia, sino simplemente de una fórmula, tan simple, como devastadora: goza tu parásito.  

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Rodrigo Karmy
Sobre la autora / el autor
Rodrigo Karmy
Doctor en Filosofía. Académico de la Universidad de Chile.
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1 comentario

  1. Exelente análisis. Lamento que en Chile no tengamos la capacidad intelectual e histórica para comprender que Kast es el ejemplo de lo peor de la historia universal y de Chile. El negacionismo convertido en líder. El Hitler chileno. Se ríe, claro, de aquellos con los que no se mezcla pero votan por él. «El perraje» como le llaman ellos, que sin tener nada económicamente se sienten parte del grupo selecto del patrón.

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