Rodrigo Karmy

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Doctor en Filosofía. Académico de la Universidad de Chile.
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El gesto de Boric

El gesto está abierto y requiere del respaldo de las fuerzas de izquierda y del progresismo, así como de las organizaciones pro-palestinas para que, eventualmente, se pueda avanzar hacia una política internacional diferente. En este sentido, Boric demuestra que se puede hacer lo que la “corrección política” ordena que no cabría hacer, que las relaciones internacionales no son estáticas, no tienen porqué ser siempre las mismas y que perfectamente pueden plantear un asunto ético y político de urgencia que implique un beneficio geopolítico sustantivo.
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God fake the queen

Más de dos días de adulación a los padres del capitalismo por todos los hijos del presente; más de dos días demasiado vergonzosos para seguir de luto. Más bien, resultaría digno llevar luto para recordar a todos los masacrados por el imperialismo británico.
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4 de septiembre: El Jardín de Chile

Hagamos un ejercicio alegórico: comparemos el “árbol” de Boric con las “grandes alamedas” de Allende. Ambas figuras no se contraponen necesariamente. Solo que el “árbol” de Boric –así como cualquier otro árbol- no puede sobrevivir aislado, sino que necesita siempre de un lugar en el que habitar. ¿Y donde “habita” sino en las “grandes alamedas”? Si las “grandes alamedas” son el jardín de Chile, digamos que en él está el árbol de Boric, plantado junto a otros. Pero este último no es el importante, no es el decisivo, su lugar está totalmente descentrado por la presencia multitudinaria de flores agrestes, árboles de diverso tipo, malezas varias y múltiples hierbas que irrumpen desde la tierra. En eso consiste el apruebismo: el jardín de Chile resulta múltiple e irreductible a la vez, y la Nueva Constitución propuesta, solo es el umbral para que dicho jardín pueble la llamarada del nuevo siglo.
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4 de septiembre: La Convergencia

Podrán hablar de "Estado social de derechos", pero será simplemente una deriva del principio de subsidiariedad adornado con formas cristianas de tipo comunitario: los nacionalistas pasarán a fortalecer el lugar del Estado-nación, los socialcristianos el tema de la "sociedad civil" y los neoliberales devendrán "ordoliberales" al comprometer a la economía en una forma "social". Por supuesto, eso implicará un trabajo interno a la propia derecha -pues existen muy buenos núcleos que no quieren axiomatizar nada-, pero podrán pasar años y la "convergencia" se terminará imponiendo. Por eso tiene que ganar el Apruebo el próximo 4 de septiembre. Y de manera contundente.
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Impunidad con amor

El pequeño fragmento de franja exhibido ayer por la campaña del Rechazo muestra en realidad la estructura con la que opera la Constitución de 1980. Esta última cristalizó la máquina Estado-Capital sostenida a favor de los poderosos (el “Padre”) que permitió la impunidad sistemática, sobre todo, en los momentos de la transición cuando la justicia fue denegada a cambio de estabilidad. ¿No es este gesto el que realizó el propio Sergio Micco cuando, a propósito de sus últimas declaraciones acerca de su participación como director del INDH, señaló que él no quiso formular la existencia de violaciones “sistemáticas” a los DDHH durante el gobierno de Piñera porque de hacerlo ponía en “riesgo la democracia”? ¿No habrá sido este gesto el que refleja ominosamente la racionalidad transicional que le dio viabilidad política al pacto oligárquico de 1980 a cambio de impunidad?
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 Aprobar para dignificar: Los “acuerdos” y la cuestión de la legitimidad

La nueva Constitución no es ni “partisana” ni conforma la absurda metáfora de la “casa de todos”. Más bien, ella es de las grandes mayorías para las grandes mayorías, única alternativa para equiparar las relaciones de poder en un país donde un sector minoritario actúa como mayoría porque goza de la concentración económica, política y mediática que le ofreció la dictadura y le permitió la democracia. Por eso, más allá de los acuerdos urdidos por partidos con poca credibilidad, lo único cierto es que llegó el momento de Aprobar. Aprobar para ir más allá del putrefacto cuerpo “institucional” de Pinochet que aún asedia nuestro presente.
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Fotos sin pueblo

La última versión de la foto sin pueblo, sin duda, se expresa en la campaña del Rechazo: en que en cada foto que sus adalides se toman están siempre solos repartiendo (falsos) volantes, casi buscando gente con la que posar. En sus singulares lugares no hay pueblo, tampoco paisaje, el frenesí de la multitud está ausente: incluso, en la reciente foto de presentación de la campaña de “Centro izquierda por el Rechazo” solo estaban ellos, los individuos partícipes de la campaña reunidos.
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¿Por qué Aprobar?

La Nueva Constitución, viene a democratizar al país: asume la paridad con rango constitucional –no será solo una política pública; abraza la plurinacionalidad de los pueblos originarios trastoca la noción portaliana de “nación” y profundiza la sindicalización “ramal” que ofrece mayor poder de negociación de los trabajadores. La Nueva Constitución equipara el terreno y desconcentra el poder: desconcentra el poder del hombre sobre la mujer, desconcentra el poder blanco respecto de los pueblos originarios y desconcentra el poder empresarial respecto de los trabajadores.
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Lagos y Frei Ruiz-Tagle: Amor a Pinochet

El orden neoliberal deviene el verdadero orden pinochetista y el cuerpo de Pinochet se convierte en el cuerpo constitucional que soporta y funciona como pivote de dicho orden. En otros términos, la transición encuentra en el cuerpo de Pinochet su pilar, su columna vertebral. Por eso el síntoma: los expresidentes transicionales optan por el retorno del cuerpo de Pinochet a Chile como una forma que impedía que la transición se les fuera de las manos.
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