Lily Zúñiga recargada: ex jefa de comunicaciones UDI acusa ‘desaparición’ de su libro, cinismo en sus colegas y deposita su esperanza en Boric

La autora de ‘Imputada’ aborda la exclusión de su publicación de las librerías, cuenta qué ocurrió con ella tras el revuelo causado por su texto y dispara contra los líderes de RN, el gremialismo y el Partido Republicano, al que considera un grupo “sectario y peligroso”. “Yo sufrí acoso y toqueteos en una fiesta de Cauquenes por parte del señor Ignacio Urrutia”, asegura.
Lily Zúñiga
Lily Zúñiga / Agencia Uno
Foto: Lanzamiento de libro 'Imputada', octubre de 2016 / Agencia Uno

Para el lanzamiento de su libro Imputada, en octubre de 2016, la ex jefa de comunicaciones de la UDI, Lily Zúñiga, apareció en el escenario del Passapoga disfrazada de Lilith, la mítica mujer que abandonó a Adán por no querer someterse a su marido. Escogió ese atuendo porque, como ese personaje del folklore judío, no tolera el sometimiento. También porque un tatuaje que tiene de Lilith en una de sus piernas fue el causante de que en esa tienda política de derecha la apodaran despectivamente como “La negra tatuada”.

El libro se vendió estupendamente desde el minuto que llegó a las librerías e incluso en una semana superó en ventas a uno del ex Presidente Ricardo Lagos. Es que en esas más de 170 páginas no solo describió el trabajo que realizó durante más de once años en la UDI sino que consideró anécdotas, triquiñuelas, peleas internas y muchas miserias de la casona de Suecia 236. No olvidó nombrar situaciones impresentables como acosos sexuales, insultos, malos tratos, denostaciones y discriminaciones que sufrió y vio sufrir. 

La UDI y seguidores de ese partido fundado por Jaime Guzmán calificaron al libro como una venganza de la periodista, quien al verse envuelta en el bullado caso de financiamiento irregular de la política había declarado que la emisión de boletas ideológicamente falsas era una práctica habitual. Con ello dejó expuestos a varios importantes miembros de la UDI, quienes la llamaron traidora. 

Lanzamiento Imputada, octubre de 2016 / Agencia Uno

El libro fue un golpe certero al partido, un piedrazo de David contra Goliat, pero en esta ocasión el pequeño no salió tan victorioso.

Eso porque a pesar de que Imputada se vendió y exhibió en librerías, de un momento a otro desapareció. Las cadenas lo sacaron de las vitrinas y lo declararon como “agotado”. Lily tenía cerca de 700 ejemplares para reponer, pero extrañamente no se los aceptaron y debió llevárselos a casa para venderlos ella misma mediante las redes sociales. 

 ¿Qué crees que pasó con tu libro?

Estaba contenta porque el producto había tenido muy buena recepción y comentarios. Después, de un momento a otro, se frenó la compra en las grandes librerías y no entendí las razones. No hubo cómo entrar nuevamente a pesar de que se vendía bien.

Pero igual vino una reactivación del interés por Imputada, y eso a pesar de que las librerías no lo tienen

Sí, gracias a una generación de jóvenes con una rebeldía ideológica muy similar a la mía siendo yo una mujer de 43 años. Hice mucho match con ellos, con esta gente que dice no más abusos. Fui nuevamente invitada a medios, a ser nombrada y el libro se reactivó. Soy la única persona que tiene los libros oficiales, porque fue uno de los más pirateados. Recuerdo que a la semana yo estaba en Viña y me saqué una foto con un cabro que lo vendía en la calle, y me preguntó si me iba a enojar. Yo le dije que no, que filo, que lo importante es que sea lea y llegué lo más lejos posible. 

¿Qué pasó contigo después de esa publicación?

El día que salió el libro tenía una mezcla de sensaciones, un poco de miedo, pero también euforia. No cualquiera saca un libro y menos con tanta plataforma mediática, porque en su momento fue de mucho interés para los medios. Después de su lanzamiento, al libro le fue increíble, best seller la primera semana, le ganó a uno de Ricardo Lagos. Fue una semana en que estuve conversando con los medios… esos 15 minutos de fama que algunos gozan. Luego, comencé un camino sin retorno de mi salud mental y entonces tuve que resguardarme un buen rato. Estuve escondida, alejada de las redes sociales ya que cerré cuentas, menos Twitter. Fue un momento bastante complejo, incómodo, muy mala onda. La verdad es que mi aparición no respondía a un afán de convertirme en alguien del mundo farandulero o político. Por el contrario, siempre estuve en backstage y feliz, pero me tocó pasar delante de las cámaras y afrontar lo que venía, pero eso me pasó la cuenta y me tuve que salir. 

¿Tuviste miedo de otro proceso judicial? ¿Desde la UDI te dijeron algo?

Nunca, nunca. Me acuerdo perfectamente de que una semana antes de sacar el libro hubo reacciones de la UDI. Declararon que si existía un material que fuera injurioso o calificara como para una demanda, la iban a presentar.  Me sorprendió, pero soy muy honesta y creo que si hubiese seguido a cargo de las comunicaciones de la UDI habría sugerido hacer el mismo comentario. Yo era un pollo muy chico, una rata muy pequeña, y es más barato y menos ruidoso desacreditarme, por lo que lo hicieron muchos de ellos.

El secretario general, el actual diputado Guillermo Ramírez, dijo que yo estaba enferma. Esa fue la manera como me desacreditaron. Siento que algunos medios se hicieron parte o eco de ese facilismo que se presenta en Chile muy cotidianamente y que es parte de nuestra idiosincrasia: desacreditar al denunciante. Si acusan de acoso, dicen que imposible porque la víctima es vieja o guatona. Siempre se desacredita a la fuente.

Esa estrategia fue la que tenía más a la mano la UDI y la supieron usar. Pero querellas no presentaron nunca, lo que me llamó la atención, pero lo entendí. Son estrategias comunicacionales de las cuales yo también fui parte. Por ahí la supieron hacer.

¿Cómo ves al Partido Republicano que nació de la UDI? ¿Pasarán las mismas prácticas?

Para mí el Partido Republicano es lo peor que puede tener la teoría del péndulo. Es parte de esa UDI recalcitrante, de esa derecha que se mantuvo muchos años en silencio. Es la misma mosca, no hay ninguna diferencia. 

¿Las mismas dinámicas de la UDI se repiten en el Partido Republicano?

La oferta que tiene el Partido Republicano está más que cuestionada y es más que lamentable. Es un grupo sectario y a ratos peligroso. Vemos que ahora salen con rabia, con mucha ira. A mí en lo personal no me representa, no me gusta. Con los que se fueron al Partido Republicano, no tuve mucha relación y no los considero un aporte real. Por ejemplo, Ignacio Urrutia o José Antonio Kast no hicieron grandes aportes en el Congreso, no fueron grandes personajes ni transformadores. Tengamos en cuenta que Kast fue parte de la comisión de Educación, que se supone que podía generar aportes importantes a una necesidad evidente que hay en Chile, y no fue así. Encuentro lamentable el nacimiento del Partido Republicano, ya que complementa el extremismo chileno. Necesitamos los grises y una gama mayor de colores. Espero profundamente que se diluya pronto y que no sea un tema más de separación que en el país que tenemos demasiados.

Lily Zúñiga

¿Qué te parece el ascenso del Frente Amplio?

Ups. Voté por Boric y hasta lo puse en Twitter. En la primera vuelta anulé el voto y pensaba hacer lo mismo en la segunda porque veía a las alternativas muy extremas. Es decir, o se me revolvía el estómago votando por Kast o lo hacía por Boric, que era respaldado por el Partido Comunista. ¡Es que igual soy una huevona de cuarentena años con pesadillas con los come guaguas…! Estaba en eso, cuando escuché a José Antonio Kast en el debate de la Archi con una boca llena de moralina hablando de la acusación por acoso contra Boric. Es una publicidad negra y muy del gusto de la derecha eso de atacar hasta sacar de las casillas… pero Boric reaccionó bien. No podía creer lo caras de raja que podían ser.

Yo sufrí acoso y toqueteos en una fiesta de Cauquenes por parte del señor Ignacio Urrutia, pero nadie de la UDI salió a decir que había que ponerle el cascabel al gato. Nunca, jamás. Cuando yo viajé a Antofagasta y llegué relatando otro acoso de parte de Jorge Manzano, secretario ejecutivo de la UDI, todos me dijeron pucha que era enfermito, alcohólico, que quedó solo y qué penita. Pero nadie dijo que eso no puede pasar. En ese momento, me dije que no podía dejar que estos pelotudos tengan la posibilidad de seguir para adelante y me decidí por Boric. Me gustó esa búsqueda del centro. Es necesario que lleguemos al centro.

Votaste por la izquierda siendo una mujer de derecha…

Yo siempre fui de centro derecha pero nunca tuve amor por Pinochet. Por el contrario,  siempre fui su crítica. Uno busca en estos momentos sacar del escenario estos patrones que ya son demasiado arcaicos y reconfigurar todo lo que conocíamos como el plano político. Estábamos llenos de políticos que se creían que sabían mucho y no era así. Me gusta, aunque suene súper populista, que los egresados de la Universidad Católica no estén como centro y que hayan entrado los de la Chile, que la ministra del Interior sea de Maipú, que haya gente con calle. Lamentablemente, Iskia Siches ha cometido varios errores en sus dos meses de gestión, pero espero que repunte pronto porque Chile necesita y exige de su eficiencia, principalmente en temáticas de seguridad pública.  Hoy soy una soñadora más de este proceso. Espero no equivocarme, pero estaré atenta. 

¿Qué te parecen los ministros? 

Me encanta este nuevo aire de estos políticos nuevos. Siento que había que darles una oportunidad y que ya era hora, porque lamentablemente el semillero político de la derecha no ha dado el ancho. Por ahí yo escuché a Francisco Chahuán que ellos iban a armar su gabinete en las sombras y que cada ministerio tendría su fiscalizador… Eso es patético, es hacer la pega después y no cuando la tenías que haber hecho. O sea, tuvimos cuatro años terribles con Piñera. Nadie puede negar que se actuó bien con la crisis sanitaria y las vacunas, pero más allá de eso, la derecha quedó al debe con temas como la seguridad pública. Escuchar a Chahuán es como oír a personajes añejos. Veo que está entrando una nueva mirada y me gusta. También siento que los de centro derecha están dispuestos a dialogar que es lo que creo que hay que hacer. Nada, ver qué pasa, ver cómo salimos todos juntos.

¿Crees que el Frente Amplio caiga en las mismas prácticas que criticas?

No soy una Boric lover o seguidora del Frente Amplio, pero los miro con agrado. Me gustó el hecho de que con toda la presión que tuvo, Boric logró apoyo sin tener que responder con un ministerio. Por el contrario, vemos un gabinete que no tiene un vínculo político de cuoteo y, por el contrario, hay más técnicos y profesionales independientes. Obras Públicas está en manos de un independiente, de un académico y es una cartera considerada botín político dado los recursos que tiene y todos los cortes de cinta. Esas son señales que me dicen que vamos hacia una política más mesurada e independiente. Ojalá sigan siendo claros y de una línea, ya que las demandas son del país y no un grupo de partidos. Yo siento que tienen la oportunidad de hacer una buena pega. Tenemos a Camila Vallejo, que es más respetuosa del programa que de los intereses del Partido Comunista, que a su vez está enojado con el ministro de Hacienda. Eso me parece bien, ya que es ideal que los partidos estén enojados. Es normal. Por algo hace tres años el país dijo basta. No queremos más personajes que desde sus fundaciones y cúpulas digan que saben lo que necesita Chile. Esa mirada del Olimpo es de lo que ya la gente está aburrida y yo me sumo a ese aburrimiento. Por eso me gusta este grupo de jóvenes. Insisto que soy súper soñadora, pero con la edad que tengo me gusta ver cosas más concretas. Estoy esperanzada y espero que a todos nos vaya bien.

¿Y cómo votarás en el plebiscito de salida de la nueva Constitución?

Aún no lo sé. Me quiero dar el tiempo de leerla a conciencia. No es cualquier decisión. Para mí incluso supera la de decir “acepto casarme contigo”. Sueño con un Chile nuevo para bien, pero el proceso ha sido ensuciado con fanatismo, irresponsabilidades y absurdos de los dos lados. Por eso, me detendré para ver si la propuesta coincide con mis ideales de país. 

Publicaste el libro, después decidiste alejarte y ahora estás de entrenadora. ¿Qué ha pasado entremedio? ¿Cómo fue ese cambio?

Estuve a punto de sacar el segundo libro. Le di hartas vueltas, pero decidí que no porque me colapsó la idea de verme nuevamente envuelta en todo eso; sumado que, además, fue frustrante la resolución de la Fiscalía en relación al delito de Claudia Nogueira, la malversación de fondos de empresas ficticias, creadas por parlamentarios activos en ese momento; informes del Senado que simplemente no se entregaron. Ahí vino una pena importante en mi vida, me enfermé de pena. Estuve muchos años muy complicada, sufrí una depresión importante hasta que encontré un equipo que me ayudó y que me aconsejó practicar deporte. Tuve un pasado medio deportivo que frené cuando quedé embarazada, pero poco a poco lo retomé para sanar. En paralelo, se empezó a convertir en más que un extra y a entusiasmar. Conocí a médicos, kinesiólogos, entrenadores y entrené un tiempo con un preparador de fitness. Tomé cursos de distintos entrenamientos y me convertí en una entrenadora de, principalmente, niñas. Estoy contenta.

Lanzamiento libro, octubre de 2016 / Agencia Uno

¿Volverías al mundo de las comunicaciones?

Me fui del mundo de las comunicaciones políticas, pero nunca dejé de estar en comunicaciones.

Lo que no haría es volver a estar en ese mundo, porque no me interesa volver a tratar con mis colegas después de todo su silencio y cinismo después de todo lo que pasé. Para mí son unos cómplices de tanta impunidad. Ahora los veo en cargos que ellos despreciaban, trabajando donde y con quienes repudiaban, y haciendo gárgaras de moral por temas que ahora están en boga, pero que en su minuto jamás provocaron que alzaran la voz. Un extraño y “provechoso” cambio de discurso.

Mi mundo cambió de eje y hoy estoy armando un proyecto comunicacional que buscar ayudar, guiar, aportar, apoyar a través de herramientas tecnológicas que espero puedan inferir en quienes buscan una mano, principalmente en la necesidad de ayuda emocional. 

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