Ex comandante en Jefe y subsecretario de Piñera reconoció desvío de gastos reservados del Ejército para financiar a Pinochet y pagar a periodistas
«Se proporcionaba enfermeros, médicos, escoltas, conductores, todo el apoyo para el general Pinochet y su señora», señaló Oscar Izurieta ante la ministra Romy Rutherford.
La semana pasada la ministra en visita de la Corte Marcial, Romy Rutherford, interrogó al ex comandante en Jefe del Ejército y quien fuera subsecretario de Defensa del primer gobierno del Presidente Sebastián Piñera, Óscar Izurieta Ferrer. Esto, en la causa en la cual el uniformado se halla procesado como autor de los delitos de malversación de caudales públicos y falsedad de documento militar, los que habría cometido entre los años 2006 y 2010, mientras estuvo al mando de la institución castrense.
A Izurieta se le acusa del mal uso de fondos asignados al Ejército por un monto total de $6.374.996.162. Hoy se encuentra en prisión preventiva.
La Tercera accedió al auto de procesamiento del ex comandante en jefe dictado por Rutherford, donde, entre otras afirmaciones, la ministra sostiene que Izurieta «admitió haber usado recursos provenientes de gastos reservados para fines distintos de los permitidos por ley».
Y respecto a los destinos de esos dineros públicos, la jueza consignó lo siguiente sobre lo que le reconoció la otrora máxima autoridad del Ejército: «En sus primeros años parte de los recursos de gastos reservados iban al general Pinochet y su familia (…) Afirma que el general Pinochet gastaba mucha plata porque era una persona que mucha gente hubiese querido que muriera antes de su muerte natural».

Romy Rutherford añade que Izurieta le detalló que cuando el dictador regresó a Chile luego de su detención en Londres «había mucha animadversión con él», y que por lo tanto «había que cuidarlo». Esto, agregó, se tradujo en que había que “tener personal a su disposición, como médico, enfermeros, escoltas”, lo que “generaba muchos gastos”.
DINEROS PARA ENFERMEROS, MÉDICOS, ESCOLTAS Y LUCÍA HIRIART
El uniformado justificó su accionar en favor del general golpista sosteniendo que «todo estaba amparado en el Decreto Supremo que avalaba custodiar a los ex comandantes en Jefe», el que -dijo- había sido firmado por Presidencia entre 1994 y 1996.
En cuanto a en qué se utilizó específicamente el dinero de los gastos reservados que fueron desviados hacia el dictador, Izurieta detalló que la Comandancia Guarnición del Ejército de la Región Metropolitana «se encargaba de mantener todo el sistema de escolta, de salud y de apoyo, de la gente que custodiaba y atendía al general Pinochet».
«Se proporcionaba enfermeros, médicos, escoltas, conductores, todo el apoyo para el general Pinochet y su señora (…) Efectivamente con este fin se destinó una cantidad importante de recursos de gastos reservados», se añade en la resolución de Rutherford, de acuerdo a lo expuesto por Oscar Izurieta Ferrer.

El documento de auto de procesamiento también incluye la declaración del ex secretario general del Ejército, Andrés Avendaño Rojas, quien según consignó Rutherford «pagó placas, arreglos y trabajos de la placa funeraria, todo relacionado con la muerte del general Pinochet». También comentó que «se utilizaron estos recursos de gastos reservados para trasladar y ubicar el lugar donde enterrar al general Pinochet, como así también gastos para hacer lobby para conseguir que lo enterraran en alguna parte».
Al respecto, Izurieta aseguró a la ministra que él «no dispuso hacer gastos relativos a la muerte del general Pinochet», pero que «es posible que él (Avendaño) haya dispuesto hacer gastos respecto de la placa conmemorativa del general Pinochet, pero no está seguro ya que este tema fue algo que él se encargó personalmente con la familia del general Pinochet (sic)».
En esa misma línea, Rutherford advierte que el ex comandante en jefe del Ejército confesó que «a veces la señora del general Pinochet (Hiriart) lo llamaba solicitando alguna ayuda económica y reconoce que le entregaba los recursos o se los enviaba con alguien». «Quizá ocurrió en dos ocasiones en que le entregó $1.000.000 cada vez», se detalla en el documento.
DINEROS PARA EDITORES, PERIODISTAS Y COLUMNISTAS
La Tercera consigna en su declaración que Izurieta reiteró en más de una ocasión que parte de los gastos reservados se usaron en actividades con editores, periodistas y columnistas de medios de comunicación.
«Era importantísimo para el Ejército que el Secretario General se relacionara muy bien con los editores generales de los distintos medios de comunicación, que se anticipara a cualquier columna relativa al Ejército, que se relacionara con los medios de comunicación, con los editores y periodistas, a veces influir en una columna, armar una red de información que no pudiera perjudicar al Ejército», detalló el ex uniformado.

El procesamiento de Izurieta señala que este afirmó que «para lograr este objetivo había que pagar almuerzos con los periodistas, pagar regalos para entregarlos a estos y otros detalles chicos también para ellos». «Expone que, además de los pagos por gestiones que se hacían con los periodistas y conseguir que saliera o no cierta información pública, se hacían otros gastos menores», sumó Rutherford.
“La forma de anticiparse son las cosas que se hacen permanentemente, a veces generando una amistad, a veces comprando algo, a veces convenciendo, hablar con el editor de los medios de prensa y comunicación, hablar con el periodista. Asevera que en cuanto dice relación con fondos provenientes de gastos reservados, estos se gastaban en hacerles regalos, reunirse en varias oportunidades y pagar las cenas y comidas, comprar un paper, hacerles invitaciones, etc”, reveló Oscar Izurieta, según consignó la ministra del caso.



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