Cultura B

Banksy, y su crítica social en spray

Aunque sus obras han alcanzado cifras altísimas este graffitero inglés se niega a dejarse ver. Por el contrario, todavía trabaja en la noche para que no lo atrapen con los tarros de pintura y los stenciles en las manos. 


En el momento en el que el martillero de la casa de remates Sotherby’s adjudicó la obra “El amor está en la papelera” del artista callejero Banksy, ésta se autodestruyó. El trabajo, que representaba una niña a la que se le escapaba un globo en forma de corazón, pasó por un picapapeles ante la vista atónita de los asistentes y los medios de comunicación.

La misma obra, que se picó hasta la mitad, fue esta semana nuevamente la protagonista de los medios y del mercado del arte. Su dueña, que en 2018 había pagado 1,8 millones de euros, acaba de revenderla en 21.983.810 euros. Es decir, se revalorizó en un 1600%, en sólo tres años, lo que constituye todo un récord en el mercado del arte.

El artista inglés, cuya identidad es un absoluto misterio, ya había hecho noticia en marzo pasado cuando su obra “Game Changer” había conseguido venderse en más de 19 millones de euros. Esa obra, un homenaje al personal sanitario que hace frente a la pandemia mundial, consiste en un dibujo de un niño que juega con muñecos de superhéroes y uno de ellos, es una enfermera premunida de capa.

Aunque las ventas de sus obras han puesto a Banksy en los medios mundiales, él no necesita desprenderse de sus trabajos para dar qué hablar. Por el contrario, cada vez que sale a la calle de madrugada premunido de escaleras, tarros de pinturas en aerosol y muchos stenciles, se hace un poco más famoso.

“Tengo ganas de mancharme las manos”, dijo por Twitter en una ocasión y sólo eso bastó para que sus seguidores abrieran los ojos en la mañana siguiente para ver qué obra había hecho y dónde estaba ubicada. Estos trabajos han causado admiración por contener humor, ironía y sobre todo por su contenido político antisistema.

En sus trabajos, que ya no se han limitado a Inglaterra, Banksy ha criticado el consumo indiscriminado, la xenofobía, la desigualdad, las guerras, la codicia, entre otros males sociales. “Los mayores crímenes del mundo no son cometidos por las personas que violan la reglas, sino por las personas que las siguen. Son los individuos que siguen órdenes quienes sueltan las bombas y masacran aldeas”, hizo notar este hombre que tiene las ciudades como taller y que decidió que lo recaudado por sus obras y por entradas a las exposiciones que ha abierto se done a instituciones de caridad.

La postura del artista sumado al misterio de su personalidad y lo inquietante de sus obras lo ha convertido en el grafittero más famoso del mundo. A tal punto, que las murallas que han sido intervenidas por él ya son punto de atracción turística y punto de referencia. Aunque también las han vandalizado y destruido. Bansky no se inmuta ni reclama porque el arte callejero está expuesto a esas acciones y él está dispuesto a jugar con esas reglas.

A pesar de la fama que ha adquirido, que han hecho publicaciones, videos, exposiciones en diversas partes del mundo y que sus obras han sido miles de veces reproducidas hasta en objetos como camisetas, tazones, libretas y otros, aún no ha descubierto su rostro públicamente. Se ha especulado que se trata de un colectivo de artistas como también de un lobo solitario con el suficiente talento y habilidad para convertir en pocos minutos un muro en un manifiesto social y político.

Entre las tesis que han surgido es que se trata de Robert del Naja, fundador de la banda Massive Attack, especulación que se basó en una investigación donde se cruzaran los datos de lugares por donde la banda había tocado y la aparición de murales encontrándose 15 coincidencias. Por su parte, el periódico Daily Mail postuló que se trataba de un graffitero y activista llamado Robin Gunningham y luego también surgió la idea de que quien se escondía tras el seudónimo de Banksy era el presentador británico del programa Art Attack, Neil Buchanan, pero él no desmintió en sus redes sociales. Al parecer, su rostro seguirá siendo desconocido porque ni siquiera el hecho de que el Tribunal de Propiedad Intelectual le haya quitado los derechos de dos de sus obras porque consideró que eran trabajos de un autor anónimo, lo han animado a salir públicamente.

Obras más conocidas

Banksy es muy prolífico pero entre las cientos de obras que han salido de sus tarros de pintura en aerosol, hay algunas que han logrado fama mundial. Una de ellas es la figura del manifestante que en lugar de lanzar una piedra, tira un ramo de flores y otra es la de dos policías besándose apasionadamente También ha sido mil veces reproducida, la que tiene por protagonista una empleada de aseo que esconde la basura tras el muro, como si fuese una alfombra.

Entre las obras más polémicas está el Cristo crucificado pero con bolsas de compras en sus brazos y las que realizó en el muro de Gaza .»El muro es una vergüenza. En el lado israelí todo son jardines meticulosamente cortados y todoterrenos; en el otro sólo hay polvo y hombres buscando trabajo,» dijo en una entrevista a The Independent. En ese mismo muro escribió con pintura roja «Si nos lavamos las manos respecto al conflicto entre los poderosos y los no poderosos, nos ponemos del lado del poderoso. No nos mantenemos neutrales».

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