Cultura B

A 7 años de la muerte de Lemebel, habla la sobrina desconocida del célebre escritor: “Me encantaría liberar su obra, permitir que se multiplique”

Este domingo se conmemora un año más de la muerte de Pedro Lemebel. En conversación exclusiva con La Voz de los que Sobran, Geraldine Mardones, su sobrina, recrea sus orígenes, su relación con su tío y reclama lo que dice le pertenece por ser una legítima Mardones, heredera de la obra y bienes de Pedro.


Geraldine Loreto Mardones Pavez nació en noviembre de 1983, en plena dictadura de Pinochet, cuando los militares fascistas prohibían todas las disidencias sexuales posibles. “Mi mamá Verónica era de Los Ángeles y a los 19 años llegó a Santiago para trabajar en una feria artesanal en San Miguel y ahí conoció a mi papá, Jorge Mardones”, recuerda Geraldine, fijando el origen de su relación directa con Pedro Lemebel, su reconocido tío escritor, cronista homosexual, artista plástico y activista de la disidencia sexual en Chile. “Mi mamá y mi papá tuvieron una relación amorosa, aunque él era casado y tenía otros hijos. Yo me crié con mi mamá”, dice Geraldine, reclamando que apenas dos veces en su vida vio a su padre, hermano de Pedro. La primera fue a los cuatro años y la última en 2015, cuando murió Lemebel.

Ese último encuentro aconteció en el Cementerio Metropolitano, en el concurrido y sentido funeral del autor de Tengo miedo torero. “Fue muy triste”, exclama, expresando desconsuelo por el trace que sufrió para ser reconocida como hija legítima de Jorge Antonio Mardones Lemebel, hasta hace poco heredero universal de los bienes materiales e inmateriales del aplaudido escritor nacional e internacional. 

Hace unos días, Geraldine regresó con flores blancas al lugar donde descansa su tío Pedro, buscando el cuerpo de su padre fallecido el 10 de enero de 2021, producto de una neumonía derivada del Covid-19, según se desprende de su certificado de defunción. Sin embargo, su padre no está sepultado en la tumba familiar, nadie sabe dónde está, solo su hermana Daniela, acusa Geraldine, agregando que nadie le avisó, “ocultándome la información de la muerte de mi papá”, denuncia. “Me ignoraron”, reprocha, doliente, desconcertada, sintiendo que sus hermanos Jorge y Daniela la excluyen del legado familiar de Pedro Segundo Mardones Lemebel. 

En conversación exclusiva con La Voz de los que Sobran, Geraldine Mardones recrea sus orígenes, su relación con su tío Pedro y reclama lo que dice le pertenece por ser una legítima Mardones, heredera, al igual que sus hermanos, de la obra y bienes “materiales e inmateriales de Pedro Lemebel”, como fundamenta su abogado Pablo Villar. “Algo están ocultando”, reflexiona Geraldine. Aquí el inédito relato de su historia y un justiciero reclamo que devela una biografía desconocida que afecta el legado cultural de Lemebel.

EL DOLOR POR UN PADRE AUSENTE

¿En qué minuto sabes de la existencia de tu padre, Jorge Mardones Lemebel? 

Yo siempre lo supe porque marcó a mi mamá, ella estuvo con harta rabia con este tema e incluso lo demandó en tribunales. En ese tiempo no había ADN, era su palabra contra mi mamá. Yo siempre fui Mardones, estuve inscrita desde un principio así. Mi abuelita y abuelo, los padres de Pedro, siempre me vieron, Pedro también.  

¿Qué sentías cuando chica, te dolía la ausencia de tu papá? 

Sí. Era penoso porque yo veía al papá de mis hermanas y mi madre siempre recalcaba que mi padre era otro. La pareja de mi madre me educó. Mi padrastro fue bueno, nunca hizo diferencias con nada, pero a una igual le duele no tener a su padre al lado.   

¿De adolescente nació el deseo de conocerlo? 

Yo quería conocer a mis hermanos, nunca los había visto.  

¿En qué minuto conociste a tus abuelos, Violeta Lemebel y Pedro Mardones? 

Mi mamá siempre me llevaba a la feria artesanal donde ellos trabajaban o al departamento donde vivían. Mi abuelita me asumía como una nieta más, incluso me hacía regalos para la Navidad. Mi abuelito, por su parte, me apoyaba, hasta el último minuto me alentó a demandar a mi papá. En la última llamada que me hizo antes de fallecer, estando Pedro Lemebel presente, me dijo que mi papá Jorge tenía que pagar por esto. 

¿Sabías desde pequeña de la existencia de tu tío Pedro? 

Sí. Toda la vida supe que era mi tío. Siempre lo vi en la casa de mis abuelitos. Una vez estaba jugando, chica, tenía 5 o 6 años. Recuerdo que mi abuelita le dijo a Pedro: “Cierto que se parece a su hermano Jorge”.  Y Pedro la quedó mirando y respondió: “Ella solo se parece a ella”. No sé qué habrá querido decir. Tengo marcada esa frase. Una de las últimas conversaciones que tuve con Pedro; recuerdo que me dijo que no podría decirme nada bueno de mi papá. 

¿Qué imagen tienes de Jorge Mardones, tu padre? 

Una horrible imagen de él. Lo vi a mis  4 años en una feria artesanal cuando mi mamá me dijo: “Mira, él es tu papá”. Él me quedó mirando, se asustó y salió corriendo. Esa es la imagen que tengo de él. Después, la segunda y última vez que lo vi fue en el Cementerio Metropolitano para los funerales de Pedro. 

¿Y tenías alguna relación con Pedro? ¿Cuándo supiste de su mortal enfermedad? 

Sí, cuando visitaba a mis abuelitos en su departamento lo veía como tío y después supe de él como escritor a través de Daniela, mi hermana. Y sí, claro, me informé de su enfermedad. Yo seguía sus pasos a través de sus publicaciones, sus libros. Un día, recuerdo que vivía en San Bernardo, cuando prendo las noticias y me entero de su muerte. Ahí veo que había fallecido el escritor Pedro Lemebel. Sentí mucha pena, era un familiar, mi sangre. Lo mismo sentí con la muerte de mi hermano mayor que se suicidó. Ahora solo está mi otro hermano, Jorge, Daniela y yo. Hace un tiempo hablaba mucho con ella, éramos amigas. Mis primeros carretes fueron con la Daniela. Yo tenía 16 o 17 años cuando la conocí. Después, cuando murió Pedro Lemebel, se distanció, me borró de Facebook y no supe más de ella, hasta ahora que me ocultó la muerte de nuestro papá. 

LA HIJA «HUACHA»

¿Qué recuerdas de la última vez que viste y hablaste con tu padre en el funeral de Lemebel, en el Cementerio Metropolitano de Santiago? 

Fue un día sábado. Yo sabía dónde lo iban a enterrar, conocía la tumba de los Mardones Lemebel, ahí están mis abuelos y mi hermano Rodrigo. Yo llegue temprano, fui con mi hija Catalina, de ese entonces 7 años. Fuimos y estaba la tumba abierta, se veía el cajón de mi hermano muerto. Y de repente llega un joven que era amigo de Rodrigo, eran vecinos, se llama Cristián. Yo le dije que era la sobrina menor de Lemebel. Y como son las cosas, llega primero, antes que todos, mi papá Jorge. Este amigo de mi hermano les había contado a los presentes que yo era la hija no reconocida, la hija oculta de Jorge Mardones, el hermano de Pedro Lemebel. Y cuando llegó todos se quedaron mirando a mi papá. Él saludó a toda la gente que estaba ahí pero a mí no porque no había visto mi cara. Entonces este joven, Cristián, le dijo que fuera a saludar a su hija, yo. Entonces a él se le partió la cara en mil pedazos. Me pidió conversar al lado, se emocionó al verme y yo le dije que tenía la versión de mi mamá pero quería escuchar la suya. Le dije que esperaba su llamada porque teníamos temas pendientes. “Sí, sí, sí”, me dijo. Le dejé mi número pero nunca me llamó. Yo lo esperé cuatro meses y ahí lo demandé.

¿Y cómo fue ese proceso de la demanda legal? 

Me conseguí su dirección para notificarlo y lo demandé. Él tuvo que hacerse un ADN por obligación, aunque en el tribunal dijo que yo no era su hija. Él se presentó a la demanda con mi hermana Daniela, que se escondía de mí. 

¿Pero antes de la demanda sí pudiste ver o hablar a Daniela en el funeral de Pedro? 

Sí. Ahí llegó con su familia, la saludé, la abracé, es mi hermana. Yo fui para acompañarla porque pensé que estaba mal. Recuerdo que cuando me fui a despedir de ella, escuché que le dijo a un amigo de ella: “Mira, ella es la huacha de mi papá”.  

¿Y qué sentiste ahí? 

Me dio mucha pena porque nosotras teníamos una bonita relación. Yo cuido mucho la relación con las hermanas porque son muy importantes. Son los primeros en donarte órganos, son los primeros en estar ahí si te pasa algo. Yo a ella la consideraba tanto como a mis hermanas de parte de madre. No sé por qué mi hermana reaccionó así conmigo. Yo no le estaba cobrando nada. Si demandé a mi papá fue por mis abuelos, por mi mamá, para que ella se sanara de todo esto. 

¿Será que Daniela se preocupó por un asunto económico, la herencia, tal vez por eso reaccionó así? 

Yo creo que sí. Eso tiene que haberle preocupado. Pero para mí era solo la necesidad de cerrar un círculo, porque uno tiene que saber de dónde viene. Si él decía que no era mi padre y mi madre decía que sí, yo debía saberlo. 

¿Tu madre vive? 

Sí, tiene 60 años, este tema le ha dolido mucho pero ahora lo entendió porque ella pensaba que yo buscaba cariño de mi papá y yo solo deseaba cerrar un círculo. Sí me dolió mucho lo de Daniela, tratarme de “huacha”. Ella tiene una hija que es mi sobrina. Yo igual tengo una hija. Nosotras nos vamos a morir y ellas van a quedar aquí.  

¿Qué recuerdos tienes de la señora Violeta Lemebel? 

Ella era sociable, conversaba con todo el mundo, especialmente en la feria artesanal donde trabaja. Ellos vendían pulseras, aros. Mi abuelita Violeta fue madre soltera de mi padre, hijo que nació antes de conocer a mi abuelo Pedro, que asumió a mi padre como su propio hijo. Mi abuelito Pedro, el padre de Lemebel, estaba muy molesto porque no era bonito lo que pasaba conmigo, que su hijo no me reconociera, tal vez pensando en la misma historia de mi padre. Tengo los mejores recuerdos de mi abuelita y mi abuelito. Él era un hombre muy amoroso y conversador, con principios hasta el final. Recuerdo mis visitas a su casa cada semana después del colegio, nuestras conversas eternas y la maratón de teleseries que veíamos juntos, hasta que se enfermó y lo llevaron a un asilo que Pedro pagaba; fue un buen hijo, se preocupó por ellos hasta el final.

EL POPULAR TÍO ESCRITOR

¿Cuál es tu mirada de la figura de Pedro Lemebel? ¿Qué significa para ti ser la sobrina de Lemebel? 

Yo me siento súper orgullosa de su obra, de lo que ha hecho. De representarnos fuera de Chile. Yo lo veo por mi hija que le gusta el baile, de ahí ella sacó la veta artística. Ella sabe que es familiar de Pedro Lemebel, no cacha mucho todavía, pero a ella le gusta cantar, bailar. Por ahí va el tema, lo lleva en la sangre.   

¿Qué te motivó a salir del closet como sobrina de Pedro? 

Porque soy la sobrina y no tiene razón ocultarse. Esto es un acto de sanación para mí, para mi hija, para mi madre y para mi abuelo, que encontraba muy horrorosa esta situación. Lo hago en homenaje a Pedro porque nos faltó tiempo para conocernos mejor, tantas cosas que nos perdimos, faltó conversar mucho más, tal vez haber participado en algunos de sus libros. Igual yo creo que estaba en su corazón. En una ocasión, recuerdo, hace años atrás unos amigos se lo encontraron en una disco gay de Bellavista, cuando Pedro estaba muy ebrio. Mis amigos se acercaron y le dijeron que ellos conocían a su sobrina. Él preguntó cuál de las dos sobrinas, y ellos le contestaron que a la menor, Geraldine, entonces Pedro no supo qué decir y se largó a llorar. 

¿Te habría gustado aparecer en las crónicas de Pedro? 

Sí, aunque creo que soy un personaje de los libros y crónicas de Lemebel. Soy la loca del block, la liceana de colegio con número de población, la chica de La Bandera, de San Ramón. 

¿Qué piensas de la divulgación de la obra de Pedro? ¿Ha sido correcta la labor de tu hermana Daniela que inscribió la marca comercial “Lemebel”? ¿Qué te parecen las amenazas de querellas por parte de Daniela contra muchas personas que buscan trabajar más libremente con la obra de Pedro Lemebel?

Me parece desastroso. Pedro era del y para el pueblo, hasta dejaba que lo piratearan. Él era un tipo choro, prefería ir al Mercado Central a almorzar que ir a un restaurante caro, una actitud totalmente distinta a lo que está haciendo mi hermana Daniela con su legado. A mí, a diferencia de ella, me encantaría liberar la obra de Pedro Lemebel, permitir que se multiplique. Me gustaría ver más películas inspiradas en sus escritos, más obras teatrales, biografías, más memorias e historias de Pedro Lemebel. 

Tal vez ahora que murió tu padre puedas hacerlo, eres una sobrina heredera legítima, desconocida y oculta, hasta ayer…

Claro que sí, su sobrina menor, pero mis hermanos me excluyen. Hace siete años, desde la muerte de Pedro, que no hablo con Daniela, ella me borró de su vida. Yo me enteré de la muerte de mi papá por un tercero y porque hice mis propias investigaciones e incluso vi su certificado de defunción.    

¿Qué sentiste al ser excluida?

Pena y rabia, nunca pensé que terminaría todo así, muriendo mi papá de Covid-19, secretamente. Pensé que me llamarían y conversaríamos. Esperé una disculpa, un perdón que nunca llegó, su abandono me afectó en mi infancia y adolescencia, lo necesité pero nunca lo tuve. Sentí rabia con mis hermanos que no me avisaron, lo supe después de nueve meses de la muerte de mi papá. Yo no sé con qué intención lo hicieron, pero yo soy Mardones igual que ellos.

LA RESPUESTA DE SU HERMANA DANIELA 

En conversación con tu hermana Daniela, ella declinó responder a la pregunta de por qué te excluye y no te involucraba en el legado de Pedro Lemebel, señalando que se trata de un “tema familiar y privado”, reconociendo que la muerte de Pedro le provoca “inevitable tristeza”. Sin embargo, el abogado Pablo Villar, tu representante legal, anuncia que “se han iniciado las acciones legales correspondientes toda vez que, lamentablemente, el resto de los herederos no han informado a mi representada sobre la administración que han llevado de este patrimonio, las decisiones que han tomado y también las utilidades que han gozado, excluyéndola”. Adelantado de este modo un “juicio de cuentas” contra tus hermanos. ¿Por qué decides transitar este camino legal para reclamar derechos como sobrina legítima?  

Porque siempre lo dije y lo repito, como ellos nunca me han dado nada, ahora haré valer mis derechos. Yo soy una Mardones, al igual que mis hermanos Jorge y Daniela. Soy Geraldine Loreto Mardones Pavez, la sobrina menor de Pedro Lemebel, les guste o no les guste.

Por Víctor Hugo Robles / @elchedelosgays

Sobre la autora / el autor
Víctor Hugo Robles
Víctor Hugo Robles, “El Che de los Gays”, periodista y activista comunitario en VIH/SIDA, conductor de “Siempre Viva en Vivo”.

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