Opinión

 ¡Qué bueno que estamos fuera del Mundial!

Periodistas “connotados” señalaban que esto era un bochorno y responsabilizaban a toda autoridad competente en el tema. La ANFP, tratando de ocultar la profunda crisis del futbol local, también se escandalizó y culpó a todos los que había que culpar, abordando este tema como si fuera algo así como un problema de Estado. No era su responsabilidad, sino la de un gobierno, lo que, a estas alturas-digámoslo- da hartos réditos comunicacionales.

La noticia era que Chile estará fuera de la candidatura como sede del Mundial del 2030. Esta vez era más grave que las oportunidades en que estuvo fuera como selección, según decían algunos, porque no se trataba de una participación meramente futbolística, sino de la puesta de infraestructura, de lucir estadios, de atraer turistas y comenzar una gran fiesta futbolera en las calles nacionales.

Periodistas “connotados” señalaban que esto era un bochorno y responsabilizaban a toda autoridad competente en el tema. La ANFP, tratando de ocultar la profunda crisis del futbol local, también se escandalizó y culpó a todos los que había que culpar, abordando este tema como si fuera algo así como un problema de Estado. No era su responsabilidad, sino la de un gobierno, lo que, a estas alturas-digámoslo- da hartos réditos comunicacionales.

Cuando uno hablaba con cercanos futboleros y no tanto, repetían lo mismo, que era un escándalo, que era vergonzoso, lo que iba acompañado de muchos epítetos a cuanto personaje que tuviera cierta relevancia pública.

Las redes sociales no se quedarán atrás tratando de buscar al responsable de esta supuesta humillación en la que nos encontraríamos luego de que un grupo de mafiosos nos dejó fuera de quizás el evento donde más negociados se hacen en los pasillos. Incluso el Presidente de la República lo escenificó como un asunto de “honor” al decir que “con Chile no se juega”.

Ante esto, mi pregunta es, ¿se sabe qué es la FIFA o lo sabemos sólo cuando nos conviene? ¿Entendemos que esto de deportivo no tiene nada? No lo sé, pero pareciera que queremos creer que este organismo es otra cosa a lo que es. Nos emocionamos (o se emocionan, porque a mí no me causa ninguna emoción) sólo al pensar en participar en lo que sabemos que es una gran estafa institucionalizada, como si eso nos acercara cada día más al deseado desarrollo.

Estar fuera de quizás la mentira más grande de la cultura popular mundial, debería ser un alivio. No bailar al son de la danza de máscaras de un gran show de dirigentes deportivos que de tales tienen bien poco, a mí, al menos, me parece bastante positivo.

Ya tenemos bastantes problemas con nuestras reglas internas y la legitimación de ellas para que, además, debamos someternos a una normatividad trucha que cambia según los intereses de dos o tres tipos que entendieron que la mejor manera de enriquecerse es vender un espectáculo televisivo como si fuera un asunto de importancia mundial.

Me parece una buena noticia que esto haya fracasado. La mala noticia es que haya quienes se sienten menospreciados por esta estupidez y lloren y busquen a un chivo expiatorio para poner sobre él todas las culpas no sólo de los que toman las decisiones, sino de ellos mismos por emocionarse por tonteras que lo único que hacen es llenar los bolsillos de personas que cambias las reglas del juego dependiendo de los vaivenes ni siquiera del mercado, sino de sus más torpes y vulgares instintos, los que disfrazan de “valores deportivos”.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Francisco Méndez
Sobre la autora / el autor
Francisco Méndez
Analista Político.
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