Nunca ha existido la sabiduría popular

¿Quiere decir esto que exista algo así como la “sabiduría popular” o haya un bien intrínseco en ser un ciudadano medio? No. Como tampoco lo era salir a la calle el 18 de octubre. Es un ciudadano frente a una realidad, frente a lo que ve y a lo que vive.
Foto: Agencia Uno

Conocido el triunfo del Rechazo el 4 de septiembre pasado, quienes celebraban el resultado aplaudían a la ciudadanía chilena, atribuyéndole todo tipo de virtudes casi sobrehumanas. Quienes perdieron, en cambio, decían que los que ayer eran grandes ciudadanos, hoy eran o tontos o gente engañada por las fake news o por uno que otro malvado relato político e ideológico. Las explicaciones trataban de darle sentido a sus ideas, a sus triunfos o fracasos. La política y la forma en que se hace no tenía nada que ver.

Tal vez el problema de estas observaciones tenga que ver con depositar demasiadas expectativas en el votante, y no así en el ejercicio de lo público. Porque la ciudadanía no es lejana a las decisiones políticas ni a las condiciones materiales en las que vive, sino que opta por una u otra cosa de acuerdo a las circunstancias que éstas crean.

¿Quiere decir esto que exista algo así como la “sabiduría popular” o haya un bien intrínseco en ser un ciudadano medio? No. Como tampoco lo era salir a la calle el 18 de octubre. Es un ciudadano frente a una realidad, frente a lo que ve y a lo que vive. Por lo mismo, para lograr que tome decisiones de acuerdo a las que un sector quiere, lo primero es crear que las condiciones materiales tomen un curso hacia lo que un partido o un movimiento espera. Es saber quién es el votante y saber quién se quiere que sea el votante.

Los votos no valen más o menos de acuerdo a si se vota lo que yo quiero que se vote. Los votos ganan cuando la mayoría son iguales. Y esto pasa cuando la opción triunfante sabe quién es el votante. O entiende qué es lo que quiere ese votante en cierto momento particular, ya sea por el presente o por la historia reciente del país.

Por más que la derecha y el amarillismo quieran sacar conclusiones de lo que cree o no quien le dio la victoria, lo cierto es que más que creer algo, siente miedos, desagrados y cosas en el momento, que tienen directa relación con cómo se han construido.

Algo parecido pasó el 2019. Quienes salieron a la calle, no lo hicieron con un manifiesto. Y los que sí, lo hicieron pensando que eran lo que no eran. Eran consumidores, unos más conscientes y otros menos conscientes de tales, que explotaron frente a un cúmulo de cosas, que estaría bueno no olvidarlas ni volver a guardarlas bajo la alfombra. Porque la opinión hoy o mañana en un plebiscito sobre un tema constitucional, no repara la profunda fractura que hay entre un sistema económico y la institucionalidad que debiera contenerlo.

Ese ciudadano que votó a comienzos de septiembre no es más o menos sabio que lo que fue hace un par de octubres. Sigue en el mismo desconcierto, con las únicas herramientas que tiene, que las da la realidad en la que ha vivido durante décadas. Y la misión de la política es lograr cambiarla, o si no seguirá obteniendo los mismos resultados.

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  1. Yo creo que si existe la sabiduría popular. Claro que habría que definirla primero para ver si estamos hablando de lo mismo. Yo así en simple creo que es ese conocimiento básico que permite llegar a fin de mes “comiendo” o mejor dicho no pasando hambre. El conformismo asumido como una virtud. Y cualquiera en esas condiciones quiere tener una virtud, porque la maldición de haber nacido pobre no es para sentirse orgulloso. Y por último creo que la élite fomenta esta “sabiduría popular, que es como el.”sentido común”, que en los encuentros de intercambio se paga barato; pues el pobre hace bien la pega, recibe una retribución precaria, pero unas felicitaciones por lo bien que trabaja y un “cuando tenga otra peguita te llamo”… Sabiduría popular: hacer bien la pega y aceptar la paga con agradecimiento. Sentido común, ellos necesitan que yo les haga “pololitos”, así es que es bueno tener contactos…

  2. Articulos al lote y este. Pero en lo medular: hubo algo de sabiduría en una época. Pero entre Pinochet y la elite, esa sabiduría fue destrozada. Ahora, sin el cura que les de consejo, siguen a la tele y sería…

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