Opinión

Los 50 años según Teletrece Radio y Duna

Podcast tras podcast, los periodistas, los “conocedores” de Chile, han hecho del discurso cincuentero una problematización donde no se problematiza nada. Es cosa de ver y escuchar a los panelistas de Teletrece Radio o Duna tratando de zanjar el tema sin discusiones reales, sino sólo con escenificaciones de diferencias donde no hay ninguna realmente.

Los 50 años del golpe de Estado han sido tal vez el tema más importante de este 2023, con reinterpretaciones, miradas antojadizas y otras certeras al respecto. En medio de una crisis que aún sigue, los acuerdos implícitos que forjaron los famosos treinta años se fueron rompiendo y uno de esos es la mirada sobre el bombardeo a La Moneda y el posterior estado de sitio en el que vivió Chile por años.

Frente a esta incertidumbre, que deja el derrumbe de certezas que reinaron en el pasado, el gobierno no sabe qué hacer. Lo que en algún momento era claro, hoy es nebuloso, con demasiadas aristas, demasiadas preguntas en donde antes solo había respuestas. No hay un relato contundente que establezca que, sin importar la calidad o las formas del gobierno en cuestión, no puede haber jamás motivo para que, en nombre de la democracia (como lo hicieron quienes atentaron contra la República), se la destruya tan inescrupulosamente.

Y es que en eso consiste la democracia precisamente, en establecer reglas y un ethos que estén por sobre las rabias personales, los intereses, las ganas de terminar con el otro por el solo hecho de que éste representa todo lo que se detesta. Es una ficción concreta. Un lazo imaginario que debe formar una contención rígida, para que el ciudadano político esté por sobre el hombre en estado natural, aquel que rompe todo lo que está a su paso.

Sin enamorarse de consignas de una nostalgia setentera o de los sueños de un país mejor (no hay nada más ineficaz que soñar ahí donde pueden hacerse cosas concretas), la discusión sobre los 50 años debe hacerse siempre pensando en que hay algo que está por sobre los miedos de la oligarquía y los aires abajistas de élites que se creen llamadas a cambiar las estructuras sociales sin pensar antes cómo hacerlo. Y ese algo son esas reglas, ese pacto invisible que es lo que nos hace convivir entre nosotros aunque no lo queramos.

Como ese pacto está debilitado ante el clima epocal en el que vivimos, hay quienes se han apropiado de la discusión. Ahí, donde, como siempre, la izquierda se queda durmiendo en los laureles de la tristeza y el orgullo del fracaso, la conmemoración ha sido tomada por discursos y debates edulcorados, repletos de frases y lugares comunes que tienden invisibilizar las controversias de hace cinco décadas y las actuales, con un manto de unidad que despolitiza toda discusión.

Podcast tras podcast, los periodistas, los “conocedores” de Chile, han hecho del discurso cincuentero una problematización donde no se problematiza nada. Es cosa de ver y escuchar a los panelistas de Teletrece Radio o Duna tratando de zanjar el tema sin discusiones reales, sino sólo con escenificaciones de diferencias donde no hay ninguna realmente.

Eso, claramente, no es sólo un problema de los medios oficiales. En algunos que se jactan de cierta independencia tampoco hay mucha variedad. Son todos grupos que se repiten lo que saben, lo que quieren escuchar, sin, ojalá, provocarse los unos a los otros. Es decir: la política desapareció. La provocación mutua está vedada.

Sin una discusión real, jamás podrá llegarse a una conclusión concreta sobre la democracia. Porque la democracia se fortalece no con una unidad aguachenta, sino con normas y construcciones políticas macizas edificadas sobre las diferencias y que dejen en claro que en un régimen de tales características está todo permitido, salvo lo que no lo está. ¿Y qué es eso? Romperla.

Pero eso indiscutible, que es que la democracia no debe jamás relativizarse, no se establecerá jamás en un ambiente periodístico donde la única certeza posible es que ojalá no se discuta mucho al respecto.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Sobre la autora / el autor
Francisco Méndez
Analista Político.

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