Ay que dolor, se nos va el rey: los sentimientos contradictorios tras la partida de Tommy Rey
El ritmo tropical se tomó todos los lugares donde fue velado y quienes asistieron para despedirlo, al escuchar sus canciones en vez de llorar, se ponían a bailar y corear sus éxitos que los acompañaron en tantas celebraciones.
Vi partir al rey,
y triste lloré,
una lágrima en silencio.
Ya sea por la prensa, las redes sociales, o el boca a boca, las chilenas y chilenos nos enteramos de que un infarto causó la muerte de Patricio Zúñiga, o como popularmente lo conocemos, Tommy Rey.
Su fallecimiento marcó la agenda de noticias durante su velorio y posterior funeral, quedando hermosos registros de los distintos homenajes y despedidas que se le hicieron al artista como se lo merecía.
Un país entero también en solidaridad y cariño se sumó al inmenso dolor y sufrimiento que legítimamente embarga a la familia y a su círculo más cercano, en el que entran amigos y sus compañeros de trabajo, La Sonora de Tommy Rey.
Sin embargo, hay algo mágico en la cumbia que logra transformar la pena en alegría y pese a que naturalmente la muerte genera un enorme desconsuelo, todas las lágrimas se quedaron en silencio y fueron reemplazadas efusivamente por sonrisas, cantos y bailes.
El ritmo tropical se tomó todos los lugares donde fue velado y quienes asistieron para despedirlo, al escuchar sus canciones en vez de llorar, se ponían a bailar y corear sus éxitos que los acompañaron en tantas celebraciones.
El trencito en la Plaza de Armas y en el Cementerio El Manantial, son muestras del legado musical y cultural de Tommy Rey en Chile, haciendo bailar a tantas generaciones desde principios de la década de 1960 hasta la fecha.
Claramente es difícil imaginar cualquier celebración sin el rey de la cumbia, ya sea en fiestas familiares, matrimonios, dieciochos de septiembre y el mismo año nuevo, donde uno de sus más grandes éxitos es casi un segundo himno nacional, porque la segunda canción del año sino era una cueca, era “Un año más” en su icónica voz, la que sonaba en las radios, la televisión y los eventos masivos donde se estuviera celebrando.
Esa masividad lo transformó el 2024 en figura fundamental de la música chilena, reconocimiento otorgado por la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD), pero Patricio Zúñiga es mucho más que eso, Tommy Rey es un ícono del país entero.
Esto es algo relevante y digno de destacar de él, porque pese al anticomunismo exacerbado que hay en Chile, su música y su figura logran una transversalidad única para presentarse en cualquier escenario y no ser criticado por su pensamiento, tanto así, que hasta los mismos militares en la dictadura lo iban a buscar para que tocara en regimientos.
Para quienes somos cumbieros, sin duda quedaremos con un enorme vacío, porque como dijeron mis colegas de Mundo Cumbia, hay que “seguir sin Tommy Rey”, el que deja un gran legado a quienes amamos este ritmo y una tremenda responsabilidad a los artistas que continuarán en el género tropical, ya que la vara está muy alta.
La leyenda de la cumbia seguirá presente en la memoria de todo Chile y en cuanta celebración haya en este país, donde contradictoriamente la nostalgia se tomará por un segundo nuestros corazones en su memoria, pero al mismo tiempo, volveremos a sentir esa efusiva alegría que nos entregó por tantos años con su arte y su ritmo musical.
Ay que dolor,
se nos va el rey,
legando su sabor
y la cumbia también
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