Opinión

El último adiós a Rossana Reguillo Cruz, la reina del sur

El pasado 25 de abril, a los 70 años, voló a los cielos la antropóloga mexicana Rossana Reguillo Cruz, ‘la reina del sur’, como le decíamos sus amigos. No solo por su reinado en estudios sobre juventudes urbanas, violencias políticas, tecnologías de la comunicación y ciencias sociales sino también por ser una chingona de los márgenes, los territorios en disputas, dolores y esperanzas de un pueblo. Profesora en su México lindo y querido que llora su triste e irreparable partida.

Desde una perspectiva única e inédita, Rossana Reguillo describió la compleja realidad mexicana desentrañando el impacto de las estructuras criminales de la sociedad, del narco y la violencia institucional. Pionera en estudio e investigación de redes sociales, desnudo las estrategias del poder político no importando filiaciones, ganando adeptos y detractores e incluso sufriendo amenazas de muerte.

Pese a todo y contra todo, usó su voz para iluminar la realidad mexicana, acompañando a las madres de los desparecidos, las buscadoras, nunca perdiendo la esperanza, mucho menos su dulce sonrisa.      

La conocí en octubre del 2005 en Universidad ARCIS en Santiago, bello lugar donde trabajé coordinando la editorial junto a la periodista Rita Ferrer. Fue invitada por la ensayista y crítica cultural Nelly Richard, gran anfitriona e intelectual, entonces Vicerrectora de Extensión, Comunicaciones y Publicaciones de U. ARCIS, mucho antes de su amargo e imperdonable cierre forzado. Rossana Reguillo, junto a la académica Diana Taylor de la Universidad de Nueva York, fueron las invitadas de honor del Coloquio Internacional Políticas del Recuerdo. Dimensiones performáticas de las conmemoraciones.

Rossana era una mujer hermosa, tez morena, melena negra, ligeramente encorvada, seguramente debido a un accidente en moto cuando era joven. Muy cariñosa, muy acogedora, muy conversadora, muy, muy mexicana.

Recuerdo que Rossana ofreció una charla sobre juventudes en U. ARCIS, evento concurrido y emotivo. Tanto así que llegó el escritor Pedro Lemebel a conocerla y escucharla. Pedro, reacio a aceptar invitaciones, acogió mi convite y junto a nuestro amigo en común, Héctor Núñez, apareció en “el Arcis de Noé”, como decía el mismo Lemebel. De esa tarde conservo una única foto registrada en las oficinas de Nelly Richard.

La presentación de Reguillo fue lúcida y generosa, dedicando su intervención a  Lemebel. «Una voz imprescindible», dijo Rossana, ganándose el amor eterno de nuestra querida e inolvidable “mariquita linda”. La celebración post evento fue regada, mucho cariño y hartas copas. Recuerdo la llegada pero no la salida. Todavía atesoro una maravillosa polera negra estampada con la Virgen de Guadalupe, bello regalo que me hizo la gentil Rossana. Sobre esa especial e inquietante noche, Reguillo escribió un bellísimo  texto que mucho tiempo después me hizo llegar. Sospecho que se trata de un escrito original, desconocido. Lo encontré en mi computador como amorosa herencia política literaria. 

Foto: Marcial Godoy Anativia

Su visita a Chile dejó muchos recuerdos, huellas imborrables y complicidades eternas. El tiempo y la distancia no fue impedimento para seguir dialogando, compartiendo causas. Nos comunicábamos por correo, Facebook o a través de amigos chilenos de Rossana como Marcial Godoy (que vive en USA), Óscar Aguilera, excompañero de U. ARCIS y Héctor Núñez, avecindado hace muchos años en El Salvador, Centroamérica.

La relación de Rossana con Chile fue larga e intensa. Amó Santiago y sus locas desviaciones, sus amistades. En noviembre de 2012, Rossana presentó a Lemebel en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara cuando Pedro escupió a los representantes del ministerio de las Culturas y las Artes de Sebastián Piñera. Fue su desquite por haberlo subido al avión solo porque sobraba un pasaje.

Lemebel no quería ir, le incomodaba la invitación de un gobierno de derecha, su voz era un susurro y carecía de deseos trashumantes en Guadalajara. «Anda, niña, así le gritas la vida a la Cruz-Coke», le dije, desafiante, sugiriéndole que le pidiera a Rossana Reguillo que lo presentara. Y así fue. Lemebel le escribió a Reguillo y fue un torbellino de emociones y reacciones. 

“La Feria del Libro de Guadalajara estaba dedicada a Chile y me invitaron casi por debajo de la puerta, es decir, alguien me llama y dice sobra un pasaje porque otro escritor no va. Y entre mandarlos a la mierda y aprovechar de conocer ese lindo país, dije que bueno, que claro, y allá mismo les hacía la desconocida. Y así fue, en pleno acto dije lo que se me antojó y le di cuerda a la lengua como pájaro estridente, imposible de enjaular”, escribió Pedro luego que la prensa nacional dijera: “Esta feria del libro es una mierda”: Lemebel desató la polémica con Chile como invitado a la Feria del Libro de Guadalajara”.

Rossana Reguillo Cruz fue testigo y cómplice de los últimos susurros internacionales de Pedro Lemebel. Hermoso e inolvidable acto de rebeldía que Pedro dedicó a su gran amigo, el fallecido cronista mexicano Carlos Monsiváis.

Hoy, Rossana, Monsi y Lemebel se saludan, se besan y gozan la eternidad.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Víctor Hugo Robles
Sobre la autora / el autor
Víctor Hugo Robles
Víctor Hugo Robles, “El Che de los Gays”, periodista y activista comunitario en VIH/SIDA, conductor de “Siempre Viva en Vivo”.
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