Opinión

El cambio climático que enfrenta nuestro planeta es un problema de salud pública

Nos sumamos entonces al llamado que hace OMS/OPS en la campaña “Nuestro planeta, nuestra salud” en el Día Mundial de la Salud. No solo como habitantes de un mundo global sino también como formadores de los/as futuros/as profesionales de la salud en Chile.  

El cambio climático se refiere a las oscilaciones de temperatura y de patrones en el clima. Estos pueden ser naturales, pero desde 1800 en adelante, las actividades humanas han sido el principal impulsor de este fenómeno, principalmente debido al uso de combustibles fósiles para generar electricidad, transporte y actividades industriales, generándose lo que se conoce como el “efecto invernadero”.

Las principales consecuencias de esto son los aumentos sostenidos de la temperatura en el tiempo alterando el equilibrio de la naturaleza, lo que es un riesgo para los seres humanos y otras formas de vida en la tierra. Además, observamos desastres naturales, incremento en la sequía, pérdida de especies, disminución de disponibilidad de alimentos, que consecuentemente aumenta las enfermedades infectocontagiosas, la pobreza y la migración de grandes grupos de personas en búsqueda de mejores condiciones de vida.

En este escenario uno de los efectos del cambio climático es la continua aparición de nuevos agentes infecciosos como los virus H1N1, SARS, Nipah, H5N1 y de SARS CoV-2 causante de la pandemia por COVID-19, el mayor desastre sanitario de los últimos años, así como la reaparición de enfermedades transmisibles que se creían superadas.

Por otra parte, si bien la creciente industrialización de los países ha favorecido el desarrollo económico de una parte del planeta, lamentablemente el costo de esto en el medio ambiente ha sido altísimo. Prueba de ello es que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) más del 90% de población respira aire contaminado.  En Chile esto causa la muerte, aproximadamente de más de 4.500 personas anualmente y provoca la hospitalización de más de 3.000, especialmente en ciudades más vulnerables como Temuco que, según un informe realizado por Bloomberg Green y la consultora suiza Open AQ, durante el año 2020, tuvo por 5 días la peor calidad del aire a nivel mundial.

En relación con la OCDE, Chile es uno de los países más desiguales, por lo tanto, el acceso a áreas verdes y la gestión de residuos domiciliarios también reproduce estas diferencias estructurales, con las consecuencias que esto tiene sobre las condiciones de vida de las personas y su salud mental. Evidencia de esta afirmación es que las comunas más ricas del país cuentan con más 18 m2 de áreas verdes por habitante y las más empobrecidas con menos de 2 m2. Asimismo, el 80% de los municipios del país según el INE no cuenta con un plan de gestión de residuos. Cuestiones que en su conjunto son preocupantes, dado que el acceso a estas dos externalidades positivas está directamente relacionada con la salud mental y física de las personas.

Por último, no es posible obviar que el cambio climático ha generado grandes desastres naturales que afectan la calidad de vida de millones de personas periódicamente, que aceleran los procesos de destrucción permanente de los ecosistemas, que provocan traumas físicos, enfermedades agudas y problemas de salud mental, además de ser más duros en aquellos países que están menos preparados para enfrentarlos y que tienden a contribuir a aumentar las condiciones de pobreza y precariedad de sus habitantes.

Nos sumamos entonces al llamado que hace OMS/OPS en la campaña “Nuestro planeta, nuestra salud” en el Día Mundial de la Salud. No solo como habitantes de un mundo global sino también como formadores de los/as futuros/as profesionales de la salud en Chile.  

Tenemos tareas pendientes para avanzar en la mirada de la salud como una construcción social y como un derecho de” todos y todas, sin dejar a nadie atrás “. Una de estas tareas es instalar la protección de nuestro planeta como un tema de salud pública, abogando para que esta sea el centro de las políticas que aborden el cambio climático, pues una vez más serán aquellos/as que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad, los que sufran mayoritariamente sus efectos.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Gisela Alarcón R., Carla Flores F., Paulina Espoz L. y Paula Diaz R.
Sobre la autora / el autor
Gisela Alarcón R., Carla Flores F., Paulina Espoz L. y Paula Diaz R.
Gisela Alarcón, Decana Facultad de Salud Universidad Santo Tomas.
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