Cortar por la cultura: cuando la arbitrariedad de hoy prepara las distopías autoritarias del mañana inmediato
En día 13 de mayo de 2026, la Subsecretaría de Derechos Humanos informó a las organizaciones postulantes al Fondo Concursable para proyectos de Cultura y Sitios de Memoria que la totalidad de los recursos asignados al concurso —148 millones de pesos— serían reasignados exclusivamente a la línea “Sitios de Memoria”. En términos administrativos, esto se concretó mediante la Resolución Exenta N.º 173, de 11 de mayo de 2026, que modificó las bases originalmente difundidas, eliminando en la práctica la línea de Cultura. Para quienes trabajamos desde la sociedad civil en memoria, derechos humanos, género y comunidades sexogenéricas, esa decisión fue la constatación de que incluso cuando hacemos bien la tarea, las reglas pueden cambiar de manera arbitraria al final del proceso.
Desde 2017, la Subsecretaría de Derechos Humanos ha impulsado fondos concursables destinados al fortalecimiento de la memoria histórica, con dos líneas de financiamiento: Cultura y Sitios de Memoria. Como recuerda la Agrupación Nacional de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos, y de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos (ANFUDDHH), esta política se había mantenido de forma continua en distintos gobiernos, sosteniendo un compromiso transversal con la memoria y la justicia transicional (14 de mayo, 2026). No se trata, por tanto, de un programa marginal, sino de uno de los contados puentes que han permitido que la institucionalidad se vincule de manera sostenida con organizaciones, sitios y colectivos que siguen lidiando, día a día, con esas heridas abiertas.
En la línea de Cultura, entre 2017 y hoy, se han recibido 642 postulaciones y se han financiado 66 proyectos. Ello da cuenta de una demanda sostenida y de una red de iniciativas que naturalmente dependen de estos recursos para existir. En nuestro caso, el año pasado obtuvimos el segundo mejor puntaje nacional con la investigación “Violencia político sexual contra personas trans* durante la Dictadura Cívico-Militar: Investigación”, diseñada y ejecutada desde CERES como una iniciativa orientada a sostener el estudio crítico de la realidad social desde una perspectiva de derechos humanos, memoria y justicia de género.
El proyecto se centró en recuperar experiencias históricamente invisibilizadas de violencia político sexual ejercida contra personas trans durante la dictadura, articulando trabajo investigativo, producción de memoria y reflexión crítica sobre las condiciones de reconocibilidad de estas trayectorias. Ese respaldo permitió desarrollar un proceso de investigación cualitativa y documental, producir dos informes especializados, difundir sus resultados a través de un cuaderno de transferencia, eventos culturales, infografías y materiales visuales varios, además de abrir espacios de conversación con comunidades trans, organizaciones de derechos humanos y académicas que han indagado en memoria y violencia de género desde perspectivas feministas.
Sobre esa base presentamos, en 2026, una nueva postulación para dar continuidad al trabajo. Lo hicimos bajo las reglas de un concurso que la propia Subsecretaría promovió públicamente como un fondo con dos líneas de financiamiento, con montos definidos para Cultura y Sitios de Memoria. Durante las 7 semanas de apertura del Fondo invertimos tiempo, trabajo y recursos en una postulación que cumplía con los requisitos técnicos, administrativos y de enfoque de derechos que el programa exigía. No fuimos la única organización en hacerlo: cincuenta y un proyectos pasaron la etapa de admisibilidad en línea de Cultura; el concurso completó su proceso de selección y adjudicación conforme a las bases, otorgando financiamiento a siete proyectos en la línea de Cultura y cinco en la línea de Sitios de Memoria según la declaración de ANFUDDHH (14 de mayo, 2026).
Es decir, hubo un proceso de evaluación, participación de personas externas, consolidación de puntajes y una nómina de proyectos adjudicados, definiéndose así las iniciativas que, según los propios criterios de las bases concursales, tenían el mérito suficiente para recibir apoyo. Y sin embargo, después de todo eso, se dictó una nueva resolución. La decisión no proviene de un acto fortuito ni de un mero ajuste técnico. Son dos las Resoluciones Exentas que mediaron, la primera de ellas (N°173), del 11 de mayo de 2026, dictada por la Subsecretaría de Derechos Humanos, modificó las bases originales del concurso, mientras que, al día siguiente, la segunda (N°174), del 12 de mayo de 2026, ejecutó lo allí dispuesto declarando no seleccionados todos los proyectos de la línea de Cultura, “toda vez que no existen fondos disponibles para el financiamiento de los mismos” (Subsecretaría de Derechos Humanos, Res. Ex. N°174, 12 de mayo de 2026, punto 3).
La decisión, lejos de ser meramente administrativa, es sintomática. Lo que la Subsecretaría ejecuta con ello es una política de la desmemoria que no necesita declararse, ésta se vuelve operativa en la reasignación discrecional de recursos, en la mutación de las bases al final de un largo proceso evaluativo. Es allí donde se filtra la lógica de un poder que, como ha observado Jaime Barrientos recientemente, ensaya guiones teocráticos bajo envoltura neoliberal. Resulta especialmente preocupante que se trate de una erosión programática de los andamios normativos que afectan, particularmente a los derechos relativos al género y las comunidades sexogenéricas, a la dignificación de la memoria y a los procesos de búsqueda de justicia, verdad y reparación.
Para dimensionar el alcance de esta erosión conviene detenerse en la función retórica que el Doctor en psicología social desmonta. En su columna del mismo 14 de mayo, alude a la conocida distopía de Margaret Atwood, El cuento de la criada –esa ficción en la que, tras un golpe de Estado, los fundamentalistas religiosos instauran la República de Gilead, un régimen teocrático que reduce a las mujeres fértiles a «criadas»: cuerpos convertidos en propiedad del Estado, despojadas de su nombre, de su pasado, de la posibilidad de leer o escribir, y cuya única función es servir como vientres de alquiler para la élite gobernante. La referencia resulta útil para mostrar que el gobierno de Kast nos previene insistentemente contra una supuesta “deriva identitaria” que llevaría a Chile hacia aquel horror, cuando son sus propias políticas las que empiezan a cimentar ese mismo horizonte (Barrientos, 14 de mayo de 2026).
La advertencia que nos arroja la República de Gilead se subvierte: ya no es una ficción de la izquierda identitaria, sino antes bien el rostro factual de una administración que santifica el mercado y demoniza los derechos sociales.
Lo que está en juego aquí va mucho más allá del destino puntual de un fondo o de un proyecto, toca el modo en que el Estado se relaciona con quienes trabajamos en este campo. Que se desfinancie una línea completa después de evaluar y adjudicar sus proyectos debiera preocupar a toda organización que alguna vez ha confiado en estos instrumentos. Frente a eso, más que aceptar resignadamente que “así funcionan los concursos”, necesitamos encontrarnos, compartir información y sostener, desde la sociedad civil, una vigilancia activa sobre estas políticas. No para ocupar el lugar del Estado, sino para recordarle —con documentos, con articulación y con palabras públicas como esta— que la desmemoria también se produce en sus oficinas, y que no vamos a dejar de nombrarla.
ANFUDDHH (Agrupación Nacional de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos, y de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos). Comunicado “Una política pública de memoria y reparación / 7 proyectos ya seleccionados quedaron sin financiamiento / Exigimos compromiso y respeto por los procedimientos administrativos.” Publicado en Instagram el 14 de mayo de 2026
Barrientos, J. (2026, 14 de mayo). Chile o su avance hacia la distopía descrita en ‘El cuento de la criada’. EL PAÍS. https://elpais.com/chile/2026-05-14/chile-o-su-avance-hacia-la-distopia-descrita-en-el-cuento-de-la-criada.html
Fernández Cárcamo, D., Yáñez, I., Weintraub, M., & Parada, I. (2025). Verdades que no prescriben. Violencia político-sexual contra personas trans durante la Dictadura Cívico-Militar: Investigación*. ONG CERES. https://www.researchgate.net/publication/395924576_Verdades_que_no_prescriben_Violencia_politico-sexual_contra_personas_trans_durante_la_Dictadura_Civico-Militar_Investigacion
Subsecretaría de Derechos Humanos, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. “Resolución Exenta N.º 14, de 2026, aprueba bases y convoca a postulación del Fondo Concursable para proyectos de Cultura y Sitios de Memoria, año 2026.
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