Repensar los modos de producción y consumo: más allá de la economía circular
La ilusión de la economía circular es que a través de la modernización tecnológica, el crecimiento económico puede ser ilimitado, pues se valorizan los desechos y los convertiremos en nuevos recursos que ingresan al circuito económico. No obstante, estamos lejos de una economía circular. Lo que se recircula actualmente en el planeta no supera el 6% de los materiales extraídos.
Ya nadie se cuestiona que estamos atravesando por una histórica incertidumbre planetaria. Nos encontramos frente a un amenazante desplome de las estructuras que sostienen la sociedad. El sistema económico tambalea y ya se habla de una crisis similar a la de la Gran Depresión del 29. El gran riesgo es que esta pandemia nos encontró además con una crisis ambiental con impactos negativos sobre el planeta.
En este tiempo nos replanteamos el modelo económico. Un modelo que supone un modo de producción que no ha reconocido su relación recíproca con la naturaleza (medioambiente) y que ignoró que el planeta es finito y, por tanto, el crecimiento económico nunca puede ser ilimitado.
Y en medio de esta pandemia e inminente crisis económica y ambiental surge la economía circular como uno de los tantos caminos a seguir. No obstante, esto está lejos de ser una respuesta. La economía circular en tanto economía de la valorización de los residuos se define como una economía que revaloriza los recursos materiales que utiliza, aumenta la vida útil de los productos finales y fomenta el uso de recursos renovables. Todas acciones positivas pero que no alcanzarán a mitigar el impacto destructivo que nuestro modo de producción y consumo ha generado en nuestro entorno.
La trampa de la economía circular es precisamente su adjetivo. Lo “circular” que supone que gran parte del material de desecho que se recicla ingresa nuevamente al proceso productivo. Sin embargo, no se considera que los procesos productivos generan una pérdida de materiales considerable, lo que los físicos llaman la Segunda Ley de la entropía. El mejor ejemplo de esto es el petróleo. Una vez que el petróleo se utiliza a través de la combustión, de cualquier tipo de motor, entra en un estado de energía no disponible.
La ilusión de la economía circular es que a través de la modernización tecnológica, el crecimiento económico puede ser ilimitado, pues se valorizan los desechos y los convertiremos en nuevos recursos que ingresan al circuito económico. No obstante, estamos lejos de una economía circular. Lo que se recircula actualmente en el planeta no supera el 6% de los materiales extraídos.
Entonces, si la economía circular es insuficiente, la reflexión crítica de una nueva lógica de producción y de consumo es un tema imperativo y ético en el actual escenario de pandemia. Una lógica que considere que la especie humana, en particular, la organización de las actividades económicas, depende del buen funcionamiento de los ecosistemas que proporcionan el soporte básico para la vida de toda sociedad. Nuestros niveles de producción y de consumo actuales nos interpelan principalmente porque hoy lo que está en juego es la sobrevivencia de la especie humana sobre el planeta.



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