La Otra Academia

El rol de la universidad regional en el fomento y desarrollo sustentable de la economía territorial

La Universidad Austral de Chile (UACh), consciente del rol que juega en el desarrollo social, productivo y político de los territorios en los cuales está inmersa, ha comenzado con la elaboración de un nuevo modelo de gobernanza y de gestión interna, vinculada a las dimensiones de trabajo, que permita implementar un modelo de transferencia de conocimiento y tecnologías


Uno de los principales desafíos que enfrentan las empresas y organizaciones regionales es la implementación de modelos de gestión que permitan el desarrollo productivo sustentable, que tomen en consideración la diversidad y complejidad de las comunidades, localidades y territorios. Esto implica, la incorporación de procesos orientados al fomento de la investigación, innovación e implementación de métodos y tecnologías en las estructuras administrativas, comerciales, productivas y de servicios, que permitan a la empresa regional mejorar su competitividad sin perder de vista la relación armónica que las organizaciones deben mantener con el medio ambiente y las comunidades en las que se encuentran inmersas.

La economía de los territorios se basa en el desarrollo de su matriz productiva, la cual depende de las potencialidades que ofrecen los recursos disponibles localmente. Modelos tradicionales, centrados principalmente en la extracción o utilización indiscriminada de recursos, pierden sustentación con el tiempo y afectan el potencial desarrollo de las comunidades (Barquero & Cohard, 2020). Los efectos sobre el territorio pueden resultar en pérdida de competitividad y capacidad productiva, afectando y limitando las posibilidades de desarrollo de las futuras generaciones. Esto ha sido una constante en las últimas décadas en Chile, con políticas de explotación centradas en la extracción de recursos, con muy poco valor agregado, y con modelos de generación de energía que han afectado en forma irremediable al medioambiente, las comunidades y los territorios, especialmente en regiones (Montt & Barriga, 2017; Romero-Toledo, 2017).

Hoy nos encontramos en el punto de inflexión, en el cual el desarrollo tecnológico y la capacidad innovativa hacen posible comenzar a revertir los efectos de modelos de desarrollo aplicados en las últimas décadas. En este sentido, conceptos tales como la economía circular, el uso sustentable de recursos, los modelos de producción limpia, energías renovables y desarrollo sustentable toman relevancia y son la base para soportar la diversidad y fragilidad que presentan las economías territoriales (Agustina Calatayud, 2019; Canu, 2017; Dwyer, 2017; Segovia & Jiménez, 2020).

La generación de ventaja competitiva mediante el desarrollo de proyectos de innovación y el uso sustentable de los recursos, no solo requiere la incorporación de tecnologías existentes, sino también la generación de nuevas técnicas, desarrollo de tecnologías y modelos de gestión, o la modificación innovadora de modelos productivos, métodos y tecnologías existentes con objeto de incorporar a las empresas y organizaciones regionales a un mundo mucho más competitivo (Segovia & Jiménez, 2020). Para lograr lo anterior, es necesario contar con espacios que fomenten la discusión científica, los cuales faciliten la innovación y el desarrollo de la capacidad de investigación, a nivel teórico y aplicado, con el objeto de generar nuevo conocimiento y desarrollar tecnologías que den respuestas a las necesidades y desafíos que enfrentan las organizaciones actuales (Hernandez Medina, Báez Hernández, & Carrasco Fuentes, 2020).

En este contexto, las universidades regionales, pueden y deben jugar un rol preponderante en la promoción y generación de iniciativas que contribuyan a mejorar la competitividad y el desarrollo sustentable de los territorios en los cuales están inmersas (Goddard & Chatterton, 2003). A través de la investigación, innovación, trasferencia de tecnología y de conocimiento, las universidades se transforman en un eje de desarrollo de las comunidades y territorios (Vilalta & Pallejà, 2003).  Esto implica asumir un rol fundamental, focalizando los esfuerzos en aquellas organizaciones privadas y públicas que enfrentan restricciones financieras, tecnológicas y gerenciales, que limitan sus posibilidades de acceso, asimilación y adaptación de tecnologías y modelos de gestión relativamente sofisticadas, y, de esta forma, apoyar a las organizaciones locales en su crecimiento y desarrollo sustentable (Canu, 2017). Este esfuerzo no es trivial e implica repensar la forma en que las universidades se relacionan con su entorno social, productivo y político.

Desde el punto de vista de su rol social, la universidad regional se centra en el desarrollo de las comunidades, el fomento de la educación, el rescate, preservación y fomento de la cultura, costumbres, tradiciones e identidad de los territorios, el mejoramiento de los espacios de interacción entre los actores sociales y las comunidades locales, y el desarrollo y apoyo de políticas sociales y culturales enfocadas en la potenciación de los territorios (Romero, Galaretto, D’Amelio, & Llomovatte, 2003). En este ámbito son fundamentales las relaciones que las universidades regionales logren articular con la sociedad civil y el sector público.

Desde el punto de vista productivo, las universidades son un foco de desarrollo educativo, científico, innovativo y tecnológico. Desde la dimensión de educación, la universidad debe asumir su responsabilidad de generar una oferta de formación adecuada para todas las áreas de desarrollo territorial, tanto a nivel de pregrado, educación continua y postgrado (Goddard & Chatterton, 2003). Pero también es fundamental que los espacios educativos no solo se supediten a los modelos tradicionales de educación superior, en este sentido modelos de capacitación comunitaria también son factibles de llevar a la realidad y pueden tener un impacto duradero en la sociedad. Los programas y centros científico/tecnológicos, inmersos en el quehacer universitario, son los espacios naturales a los cuales las empresas y organizaciones regionales pueden acceder para solicitar apoyo en la generación de nuevas ideas, tecnologías, productos o servicios. En estos espacios las organizaciones pueden conseguir el conocimiento, muchas veces necesario, para que éstas puedan desarrollarse y crecer (Seddoh, 2003). Esto implica hacer más expedito el acceso a recursos universitarios y fomentar la integración e interacción de las universidades con el sector productivo y de servicios a los niveles local, territorial y regional.

Desde el punto de vista político, la universidad regional juega un rol fundamental al ser los centros naturales del desarrollo del conocimiento. Además, son espacios en los cuales se fomenta la discusión amplia e inclusiva y el estudio de la sociedad. Las universidades son sistemas complejos, en donde confluyen muchos ámbitos del conocimiento y, por tanto, pueden aportar de forma primordial al desarrollo de políticas públicas que pueden afectar a múltiples ámbitos de la sociedad (Parker Gumucio, 2014).

Otra particularidad de la universidad regional es que su desarrollo y crecimiento está directamente vinculado con las necesidades del territorio en los cuales se encuentra. Por tanto, se especializa en generar conocimiento en aquellos aspectos requeridos por las comunidades locales. Su desarrollo natural y capacidad de interacción con su entorno la posiciona como entidad de consulta al momento de la discusión, elaboración e implementación de políticas públicas territoriales. Esta dimensión del quehacer universitario cobra preponderancia gracias a la discusión que tomará lugar en relación con el proceso constituyente, en especial, en el debate de aspectos relacionados con el desarrollo territorial y modelos de gobiernos descentralizados.

La Universidad Austral de Chile (UACh), consciente del rol que juega en el desarrollo social, productivo y político de los territorios en los cuales está inmersa, ha comenzado con la elaboración de un nuevo modelo de gobernanza y de gestión interna, vinculada a las dimensiones de trabajo, que permita implementar un modelo de transferencia de conocimiento y tecnologías. El modelo se centra en tres ejes fundamentales, la articulación interna de las unidades académicas de tal forma que sea posible mejorar e incrementar la oferta de servicios a la comunidad, robustecer la vinculación universitaria con los actores territoriales de las regiones donde tiene presencia y fortalecer el rol de la UACh en el desarrollo regional facilitando procesos de transferencia de conocimiento con pertinencia territorial. El objetivo es potenciar la capacidad de articulación y gestión interna para poder contribuir de manera pertinente a los desafíos que implica al desarrollo territorial del sur austral de Chile (conformado por las regiones de Los Ríos, Los Lagos y Aysén), con especial énfasis en las dimensiones social y productiva.

Cuatro son las bases de sustentación de este modelo. La primera corresponde a la articulación interna de las unidades de la Universidad que prestan servicios de vinculación con el entorno. Esta articulación se traduce en un nuevo modelo de gobernanza universitaria. El segundo, es identificar las brechas socioproductivas de los actores del entorno territorial. La tercera, plantear mecanismos que permitan ir disminuyendo las brechas detectadas. Por último, contribuir en el desarrollo de capital social y humano de los actores regionales. Los grupos beneficiarios seguirán siendo los actores sociales e institucionales, a los que se suman los actores del entorno productivo, (especialmente en aquellos actores y actividades económicas agrupadas en MiPymes o cooperativas), sector que es considerado el principal motor del desarrollo regional.

El rol que juega la universidad en el desarrollo de los territorios es primordial para que las empresas y organizaciones regionales puedan avanzar a modelos productivos y de servicios sustentables, que no afecten el bienestar de las comunidades, que sean amigables con el entorno y carbono neutrales. En este sentido, es responsabilidad tanto de los actores sociales y productivos, como el de las universidades, el tender puentes que faciliten el intercambio de conocimiento, el desarrollo de la innovación y la ciencia, la reformulación de la matriz productiva y de servicios, y la elaboración de políticas públicas de desarrollo territoriales adecuadas, que tengan un enfoque centrado en el ser humano y las redes comunitarias (Max-Neef, 1993), en donde la asociación, la comunidad y la cooperación sean la base del avance de los territorios.

Referencias citadas

Agustina Calatayud, R. K. (2019). Cadena de suministro 4.0: Mejores prácticas internacionales y hoja de ruta para América Latina: Inter-American Development Bank.

Barquero, A. V., & Cohard, J. C. R. (2020). Globalización y desarrollo de los territorios: Ediciones Pirámide.

Canu, M. E. (2017). Economia Circular y Sostenibilidad: Nuevos Enfoques Para La Creacion De Valor: CreateSpace Independent Publishing Platform.

Dwyer, B. (2017). Eficiencia energética en la supply chain: economia circular en la practica: Ecoe Ediciones.

Goddard, J., & Chatterton, P. (2003). La respuesta de las instituciones de educación superior a las necesidades territoriales. In J. M. Vilalta & E. Pallejà (Eds.), Universidades y desarrollo territorial en la sociedad del conocimiento (Vol. 1): Diputación Provincial de Barcelona : Universitat Politècnica de Catalunya.

Hernandez Medina, C. A., Báez Hernández, A., & Carrasco Fuentes, M. A. (2020). Impacto económico y social de la ciencia y la tecnología en el desarrollo. Revista de Ciencia y Tecnología: RECyT, 34(1).

Max-Neef, M. (1993). Desarrollo a Escala Humana. Conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones. Montevideo, Uruguay: Nordan-comunidad.

Montt, R. F., & Barriga, S. A. (2017). Lecciones de los fracasos del modelo extractivista chileno. Revista Chilena de Economía y Sociedad, 11(2).

Parker Gumucio, C. (2014). El mundo académico y las políticas públicas frente a la urgencia del desarrollo sustentable en América Latina y el Caribe %J Polis (Santiago). 13, 175-201.

Romero-Toledo, H. (2017). Extractivismo en Chile: la producción del territorio minero y las luchas del pueblo aimara en el Norte Grande. Colombia Internacional, 98.

Romero, J. C., Galaretto, M. H., D’Amelio, M. E., & Llomovatte, S. Y. (2003). Triple hélice y anclaje territorial en Argentina: la Universidad Nacional de la Patagonia Austral. In J. M. Vilalta & E. Pallejà (Eds.), Universidades y desarrollo territorial en la sociedad del conocimiento (Vol. 2): Diputación Provincial de Barcelona : Universitat Politècnica de Catalunya.

Seddoh, K. F. (2003). Instituciones de educación superior y desarrollo económico y territorial: el caso de los países en vías de desarrollo. In J. M. Vilalta & E. Pallejà (Eds.), Universidades y desarrollo territorial en la sociedad del conocimiento (Vol. 1): Diputación Provincial de Barcelona : Universitat Politècnica de Catalunya.

Segovia, B. A., & Jiménez, M. L. G. (2020). Inteligencia territorial y regulación económica: Aranzadi.

Vilalta, J. M., & Pallejà, E. (2003). Universidades y desarrollo territorial: innovación y liderazgo social en la sociedad del conocimiento. In J. M. Vilalta & E. Pallejà (Eds.), Universidades y desarrollo territorial en la sociedad del conocimiento (Vol. 1): Diputación Provincial de Barcelona : Universitat Politècnica de Catalunya.

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