ONU inicia elección de nuevo líder con examen a Bachelet, candidata respaldada por Brasil y México
Arranca este martes (21/04) en Nueva York la serie de audiencias públicas que dan inicio al proceso de elección del nuevo secretario-general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para reemplazar al portugués Antonio Guterres, que lidera la institución desde el año 2019.
La disputa este año tiene como candidata a Michelle Bachelet, quien ha sido dos veces presidenta de Chile (2006-2010 y 2014-2018), y se presenta como la postulante con mejor historial dentro de la organización multilateral: fue la primera directora de la agencia ONU Mujeres, entre 2010 y 2013, y también Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, entre 2018 y 2022.
Al presentarse como candidata, la primera mujer en gobernar a Chile intentará ser la primera mujer en comandar también a una organización que ya tuvo nueve secretarios-generales hombres, y solamente uno de ellos de América Latina – el peruano Javier Pérez de Cuéllar, entre 1982 y 1992.
Bachelet será la primera en sujetarse a la audiencia pública que inicia el proceso sucesorio en la ONU. El examen consiste en una sesión de cerca de tres horas en la que la candidata deberá responder a las preguntas de los embajadores de los 193 Estados miembros, además de representantes de organizaciones civiles.
Cabe recordar que la candidatura de la chilena ha sido impulsada desde mediados del año pasado, aunque fue lanzada oficialmente en febrero de este año, por el entonces presidente de Chile, Gabriel Boric (2022-2026).
Sin embargo, el presidente José Antonio Kast, por decisión ideológica, decidió retirar el apoyo de Chile a Bachelet, al ser una figura política identificada con las izquierdas.
La medida no afectó a la candidatura de la expresidenta de Chile, que recibió inmediatamente el respaldo de otros dos gobiernos latinoamericanos: el de Brasil, por decisión del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y el de México, por decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Por ello, Bachelet pasó a ser la única candidata respaldada oficialmente por dos países en la actual contienda – aunque ninguno de ellos es su país natal.
Adversarios latinos
Aunque no hay una regla formal sobre la rotación geográfica para elegir a los secretarios-generales, se impone hace décadas una tradición que, si se mantiene, favorece a los candidatos del continente americano. Consecuentemente, dos de los tres adversarios de Bachelet son de la región, y más precisamente de América Latina.
También en la búsqueda de un inédito liderazgo femenino en la ONU, la economista costarricense Rebecca Grynspan se presenta un currículum donde se destacan sus experiencias como ministra de Economía (1995-1996) y de Vivienda (1996-1998) en su país natal – durante el gobierno de José María Figueres, entre 1994 y 1998 –, y como directora de la Conferencia de la ONU para el Comercia y el Desarrollo, entidad que comanda desde el 2021.
La otra candidatura latina es de un hombre, el argentino Rafael Grossi, apoyado por el gobierno de extrema derecha de Javier Milei y con el destaque en su currículum de ser el actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), cargo que ocupa desde el 2019.
Según rumores divulgados por medios que cubren los hechos en la ONU, Grynspan y Grossi serían los dos favoritos del gobierno de los Estados Unidos – y la economista costarricense contaría, además, con el respaldo de Israel, por su origen judía.
En declaración dada el pasado domingo (19/04), el diplomático norteamericano Mike Waltz, nombrado por el presidente de extrema derecha Donald Trump como embajador de su país ante la ONU, “el próximo secretario general deberá estar alineado con los valores e intereses estadounidenses”.
El postulante africano
El único candidato no latino es de África: el diplomático senegalés Macky Sall, quien fue primer-ministro de su país entre 2004 y 2007, y presidente entre 2012 y 2024.
Curiosamente, Sall no es candidato indicado por Senegal, sino por Burundi, aunque, diferente del caso de Bachelet, ese problema ocurre desde que fue lanzada su postulación, que es apoyada por un grupo pequeño de naciones africanas – aunque no conta con el apoyo de la Unión Africana.
El único africano a ser secretario-general de la ONU fue el ghanés Kofi Annan, entre los años de 1997 y 2007.



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