En medio de su peor momento político, Bolsonaro sigue internado de gravedad
Presidente brasileño esta bajo sospecha de corrupción en la compra de vacunas y venía presentando dificultades al hablar, lo que los médicos identificaron como síntoma de un problema de obstrucción intestinal. Familia alega que sería una secuela más del cuchillazo sufrido durante la campaña electoral de 2018
Foto: Twitter oficial de Jair Bolsonaro
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue internado este miércoles (14/7) en el Hospital Vila Nova Star, en São Paulo, presentando un cuadro grave de obstrucción intestinal, según los primeros informes médicos.
Desde la semana pasada, el mandatario brasileño presentaba cuadros persistentes de hipo, que incluso lo llevaron a interrumpir algunos eventos públicos en los cuales pretendía participar.
Este martes, Bolsonaro fue trasladado a un hospital de Brasilia, en el que se quedó haciendo exámenes que detectaron una obstrucción intestinal. Por la mañana, los médicos decidieron por su transferencia a São Paulo, debido a la posibilidad de que sea necesaria una intervención quirúrgica.
Mientras el mandatario era trasladado, la familia publicó un comunicado alegando que este cuadro actual es otra secuela más del cuchillazo que el exmilitar sufrió en septiembre de 2018, durante un acto de su campaña presidencial.
Según la nota, Bolsonaro enfrenta “otro desafío que fue consecuencia del intento de asesinato promovido por la izquierda para impedir la victoria de millones de brasileños que decidieron por un cambio en Brasil. Un atentado cruel no solo contra Jair Bolsonaro sino contra la democracia”.
De todas formas, los informes médicos oficiales divulgados hasta las 18h de este miércoles no aseguran que el problema de salud del presidente tenga relación que el ataque sufrido en 2018, ni con cualquier otra causa externa. Además, evita hablar que el mandatario enfrenta riesgo vital, aunque resalta que el traslado a São Paulo tiene que ver con la posibilidad de hacer una nueva cirugía intestinal.
Corrupción en la compra de vacunas
Sin embargo, llama también la atención que los síntomas del presidente brasileño hayan surgido en un momento en que sufría la mayor presión política desde que asumió el cargo, en enero de 2019.
Hace un par de semanas, su nombre pasó a ser citado en una investigación que se realiza en una comisión del Senado brasileño, que apura las responsabilidades políticas por la mala gestión de la pandemia del coronavirus en el país.
En un principio, el objetivo de la comisión era indicar si las políticas del gobierno federal comandado por Bolsonaro fueron determinantes en las más de 530 mil muertes por covid-19 registradas hasta ahora – el segundo peor escenario de la pandemia en el mundo, solo detrás de los Estados Unidos.
Pero la cosa cambió a mediados de junio, cuando el diputado Luís Miranda, un ex aliado del bolsonarismo en el Congreso cuyo hermano fue funcionario del Ministerio de Salud brasileño, reveló documentos que apuntan a un posible sobreprecio en la compra de 400 millones de dosis de una vacuna llamada Covaxin, que sería adquirida en un esquema de corrupción ligado a una empresa indiana.
En los últimos días, figuras ligadas a las Fuerzas Armadas y al bolsonarismo fueron citadas como posibles partícipes del entramado, entre ellas la primera dama Michelle Bolsonaro, cuya cuenta bancaria podría haber sido usada para las transferencias de valores, según mensajes obtenidas en el celular del empresario Paulo Dominguetti, uno de los investigados en el caso.
Además, el diputado Miranda también aseguró a la comisión que informó el presidente sobre que había corrupción en la compra de la vacuna Covaxin, y que Bolsonaro habría respondido que era consciente de ello pero que “no es posible hacer nada en contra de eso”, lo que generó reacciones de varias figuras políticas de la oposición afirmando que podría ser iniciado un proceso de impeachment en contra del mandatario, caso quede comprobado esa situación, es decir, que el presidente no hizo nada para impedir que este hecho de corrupción fuera consumado.
Para completar, recientes encuestas dan cuenta de que su popularidad está en el peor nivel desde su llegada al poder. De acuerdo con el sondeo de DataFolha publicado hace una semana, son 51% aquellos que lo rechazan – aumento de 7 puntos si comparado con mayo pasado –, mientras los que lo apoyan son 24% – bajón de 6 puntos en los últimos dos meses.


