Bachelet revela preocupación por posible intervención de Bolsonaro en las elecciones de Brasil

Aunque no se refirió explícitamente ni al pedido del mandatario brasileño a Joe Biden para que “le ayude a vencer a Lula en favor de los intereses de los EEUU”, ni a las amenazas de las FFAA brasileñas a las autoridades electorales, la Alta Comisionada de la ONU encargó al gobierno brasileño un proceso “democrático” y “sin injerencias”.

La Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), la expresidenta chilena Michelle Bachelet, firmó un informe presentado este lunes (13/6) en el cual revela la preocupación de que el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, trate de intervenir en los comicios presidenciales que se realizarán el próximo mes de octubre en Brasil – y en los cuales él mismo será candidato a la reelección.

El documento que fue entregado a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU se refiere a varios procesos electorales que se van a realizar este año en el mundo, pero puso énfasis en el caso de Brasil, al afirmar que hay la necesidad de que los organismos internacionales de protección a la democracia estén atentos a lo que va a suceder en ese país en los próximos meses.

Estrategia de la ultraderecha

Tras la presentación del documento, Bachelet dio declaraciones a la prensa y habló más sobre la situación en Brasil. “En octubre habrá elecciones. Siempre pedimos, en todas partes del mundo, que las elecciones sean justas, transparentes y que la gente pueda participar libremente. Será un momento democrático muy importante y no debe haber injerencia de ningún partido para que se pueda lograr el proceso democrático”, dijo la Alta Comisionada.

Sin embargo, el informe evitó referirse a situaciones específicas, como las reiteradas amenazas de Bolsonaro de que no irá a reconocer el resultado de las urnas caso no sea una victoria suya – discurso similar al usado en 2020 por el entonces presidente estadunidense Donald Trump en la misma situación, cuando era candidato a la reelección.

La estrategia del mandatario brasileño también emula la del líder del Partido Republicano de los Estados Unidos al promover una campaña basada en la idea de que hay un enorme riesgo de fraude en el proceso, dando a entender que ese será el caso si el resultado de las urnas sea favorable a su principal opositor, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva – quien además lidera todas las encuestas con amplia ventaja.

De hecho, cabe recordar que esa es una estrategia común en la ultraderecha en varios países. En Chile, seguidores del candidato republicano José Antonio Kast intentaron instalar dudas sobre el Servel durante la segunda vuelta de las últimas elecciones, en octubre, pero la estrategia no resultó.

Amenazas militares

En Brasil, además del discurso agresivo de Bolsonaro, las amenazas al proceso e incluso a las autoridades electorales parten también desde las Fuerzas Armadas. La semana pasada, el ministro de Defensa de Brasil, general Paulo Sérgio Nogueira – quien fue comandante-jefe del Ejército hasta el año pasado – publicó una nota pública reclamando que el TSE brasileño (Tribunal Superior Electoral, entidad que organiza los comicios en el país) habría faltado al respeto con las Fuerzas Armadas, por supuestamente no responder a un informe enviado semanas antes con dudas y sugerencias sobre el proceso electoral.

Entre las ideas planteadas por los militares está la de que el TSE no debe ser el único ente capaz de auditar los resultados electorales. Los militares quieren que se garantice el derecho a los partidos de contratar empresas privadas para que realicen sus propias auditorías. La idea fue rechazada por la máxima autoridad electoral de Brasil.

Además, el ministro y general también instó al TSE a aceptar observadores de las FFAA en las elecciones, alegando que “no basta la participación de observadores nacionales y extranjeros (…) para que las divergencias que persistan pueden ser dirimidas con la pretendida discusión entre los equipos técnicos”. Eso que levantó dudas en la prensa local sobre si los militares tenían un equipo técnico electoral capaz de cuestionar el proceso, ya que nunca se han involucrado en ese proceso desde el fin de la última dictadura brasileña, en 1985.

Biden y Lula

Otra situación que sonó como una amenaza a las elecciones fue lo revelado esta semana por el medio digital estadounidense Bloomberg: durante la Cumbre de las Américas de Los Angeles, Jair Bolsonaro aprovechó el encuentro con el mandatario anfitrión Joe Biden para pedir que este le ayudara en su reelección como presidente de Brasil, argumentando que una victoria de Lula da Silva sería “un peligro para los intereses de los Estados Unidos” – la nota asegura que el titular de la Casa Blanca cambió de tema al oír la petición del brasileño.

Las encuestas sobre las elecciones en Brasil justifican la petición de ayuda por parte de Jair Bolsonaro. La más reciente, publicada esta semana por el instituto Quaest, muestra a Lula da Silva con un 47% de las intenciones de voto, superando la suma de todos los demás candidatos, lo que, si se reproduce en las urnas, le garantizaría la victoria en la primera vuelta. Bolsonaro es el que aparece en segundo lugar, con un 28%, es decir, una desventaja de 19 puntos.

Las elecciones presidenciales en Brasil tendrán su primera vuelta el próximo 2 de octubre. En caso de que sea necesaria una segunda vuelta, esta ocurrirá el día 30 de octubre.

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