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Apoyo a Kast consolida el abrazo de Vargas Llosa al autoritarismo de derecha

El escritor ya había defendido a Bolsonaro en 2018, pero tuvo sus movidas más polémicas este año: además de respaldar al neopinochetismo, también pidió votos al fujimorismo en Perú, olvidando que él mismo fue perseguido por aquella dictadura.


Tras dos semanas de una inmensa oleada de artistas e intelectuales apoyando a la candidatura de Gabriel Boric en la segunda vuelta, finalmente este viernes (3/12) apareció la primera declaración en favor de José Antonio Kast, por parte de Mario Vargas Llosa.

El escritor y Nobel de Literatura conversó virtualmente con el candidato de la extrema derecha chilena en un encuentro de la Fundación Internacional para la Libertad y le dijo que “si Chile recupera el liderazgo que tenía en América Latina, yo creo que la situación en América Latina cambiará muchísimo. Será muy importante que Chile lidere nuevamente lo que es la centro-derecha, la libertad, estimular a los empresarios, estimular la inversión extranjera”.

En sus declaraciones en favor de su interlocutor, el liberal Vargas Llosa se esforzó en apuntarlo como un representante de la “centro derecha”, omitiendo algunas posturas de este, contra el aborto y el matrimonio igualitario, que son totalmente opuestas a los que defienden los liberales en casi todo el mundo. Además de obviar la defensa que hace Kast del régimen de Augusto Pinochet (1973-1990), o de agentes violadores de derechos humanos, como Miguel Krassnoff, lo que pone en duda la postura que mantenía el escritor de “repudiar todo tipo de autoritarismo”.

Sin embargo, ese movimiento de Vargas Llosa de acercamiento a una figura de extrema derecha no es algo nuevo. Su primera manifestación en ese sentido ocurrió en 2018, cuando respaldó a Jair Bolsonaro tras su triunfo en las elecciones brasileñas de aquel año, con el argumento de que “lo que ocurrió fue el terror de que volviera al poder al Partido de los Trabajadores (el partido de Lula da Silva)”.

En aquel entonces, el escritor justificó su apoyo al gobierno de extrema derecha en Brasil por el nombramiento de Sérgio Moro como ministro de Justicia, debido a que fue el magistrado que encarceló a Lula por presuntos delitos de corrupción. Sin embargo, aquellas sentencias dictaminadas por Moro terminaron anuladas por los tribunales superiores, tras un reportaje del medio digital The Intercept mostrando filtraciones de chats entre el mismísimo Moro y los ficales de Operación Lava Jato en los que acuerdan presiones a testigos y otras acciones ilegales, y confiesan el objetivo de perseguir al expresidente y principal líder de la izquierda brasileña.

El fujimorista menos pensado

Pero la gran voltereta de Vargas Llosa en favor del autoritarismo de derecha ocurrió este año. Tras los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, que tuvo como ganador a Pedro Castillo, candidato marxista-mariateguista (en referencia al filósofo José Carlos Mariátegui), su decisión fue la de apoyar a la candidata de derecha, que quedó segundo, y que no era otra sino Keiko Fujimori, hija del exdictador Alberto Fujimori (1990-2000).

El abrazo al fujimorismo sonó muy raro para quien conoce la historia del Nobel de Literatura. Vargas Llosa fue candidato presidencial en el Perú en el año 1990 y terminó superado en la segunda justamente por Alberto Fujimori, quien protagonizó una remontada sorprendente y una ventaja de 62% a 37%. En los años siguientes, el escritor fue duramente perseguido por el fujimorismo, que no soportaba sus críticas al nuevo gobierno. Tras el autogolpe de Alberto Fujimori en noviembre 1992, esa persecución se recrudeció al punto de que el presidente amenazó con quitarle la ciudadanía peruana, obligándole a exilarse en España – donde recibiría una nueva ciudadanía, en 1993.

Durante años, Vargas Llosa nunca dudó en calificar al gobierno de Fujimori como “una de las más autoritarias dictaduras de la historia del Perú”. Tanto es así que en 2011, cuando la segunda vuelta se dio entre la misma Keiko Fujimori y el nacionalista de izquierda Ollanta Humala, el escritor apoyó a este segundo – “para evitar que el autoritarismo y la corrupción tomen el poder nuevamente”, declaró en ese entonces.

Pero este año, sus palabras a la heredera del fujimorismo fueron diametralmente opuestas: “Keiko Fujimori representa la posibilidad de continuar con el sistema democrático que tenemos”. Las dedicadas a Castillo fueron bastante más duras: “es muy importante que el Perú no caiga en la catástrofe que es Venezuela, Nicaragua y Cuba, países que realmente han llegado a una situación verdaderamente crítica”.

Las declaraciones de Vargas Llosa sobre Castillo van en la misma línea de lo pronosticado a un posible gobierno de Gabriel Boric, por los que justifica su apoyo reciente a José Antonio Kast. En el conversatorio virtual de este viernes, el escritor afirmó que “la izquierda está ganando elecciones por una confusión terrible porque no hay ningún país en el mundo que a través de los modelos de la izquierda haya salido adelante. ¡Ninguno! Los únicos países que han salido adelante son los países democráticos, son los países que han atraído inversiones, los países de los empresarios, los países donde hay libertad de prensa”.

Al igual que en su omisión al pinochetismo y autoritarismo de Kast, esta declaración anti izquierda de Vargas Llosa ignora la pésima situación económica y social en todos los países de la región gobernados por la derecha. La Colombia de Iván Duque enfrenta una crisis social con un estallido similar al ocurrido en Chile. Brasil contabiliza más de 600 mil muertes por covid debido a la política sanitaria negacionista de Jair Bolsonaro, además de niveles inéditos de devastación ambiental y una política económica que ha generado cesantía de dos dígitos y el regreso del hambre al país, que había sido superada durante el gobierno de Lula da Silva. Gobiernos de derecha en Paraguay, Honduras, Panamá y Guatemala también han generado crisis sociales y económicas profundas, al igual que en el Perú, donde la victoria reciente de Pedro Castillo se explica por lo producido por los fracasos de sus antecesores de derecha.

Pero la mayor omisión en la lista de desastres de Vargas Llosa es el Chile de Sebastián Piñera, presidente a quien el escritor apoyó en el 2017, pero cuyos errores en materia económica han generado el estallido social que condicionó gran parte de los resultados electorales de los últimos años. En la conversación con Kast, el Nobel de Literatura casi no mencionó al actual mandatario, ni la actual situación económica y social chilena, generada por un gobierno de derecha que en algún momento contó con su apoyo.

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