Superliga Europea: Fracasa intento de los clubes de imponer la teoría del chorreo al fútbol
Al defender la iniciativa, Florentino Pérez, casi “dueño” del Real Madrid y nombrado presidente de la nueva liga, hizo su versión de la famosa reflexión de Pinochet y dijo que “esto es una pirámide, si los de arriba tienen dinero, les fluye a todos (los de abajo)”. Iniciativa similar intentaron impulsar en Sudamérica hace 5 años y contaba con 3 clubes chilenos, pero no tuvo éxito.
La concentración de poder económico en el fútbol no es una novedad, pero ha avanzado muchísimos kilómetros este lunes (19/4), cuando los clubes más ricos de Europa anunciaron la creación de lo que llamaron la Superliga Europea, un torneo que promete relegar definitivamente a todas las demás agremiaciones a la periferia del fútbol en el viejo continente.
La Superliga ha nacido de un gran acuerdo realizado por solamente 12 clubes: los españoles Real Madrid, Barcelona y Atlético Madrid; los italianos Juventus, Milan e Internazionale; y los ingleses Liverpool, Tottenham, Arsenal, Chelsea, Manchester City e Manchester United.
La idea es crear un nuevo torneo continental para desplazar a las diferentes ligas nacionales y también a la prestigiosa UEFA Champions League como las competencias futboleras más importante del continente.
Tal iniciativa ha generado gran rechazo en muchas partes del mundo, sobre todo entre hinchas de los clubes que no han sido contemplados en ese grupo de privilegio. Sin embargo, los creadores del torneo aseguran que su intención es la de “salvar al fútbol”. Al menos esa es la excusa de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid (aunque algunos dirán que en realidad es casi el dueño del club) y también nombrado vocero de la Superliga.
En su primera entrevista sobre el tema, para un canal televisivo español, en la noche del mismo lunes, Florentino explicó como la Superliga vendría para salvar al fútbol, aunque con un argumento muy raro, que parece entender que salvar ese deporte consiste en hacer algo para salvar solamente a ese grupo de clubes más ricos.
“Debido a la pandemia, estamos todos arruinados. Lo hacemos (crear la Superliga) para salvar el fútbol, porque estamos en un momento crítico (…) por eso, un Real Madrid-Manchester o un Barcelona-Milán son más atractivos que un Manchester con un equipo modesto de Liga de Campeones”, declaró el vocero, para justificar el torneo en el que los grandes siempre enfrentarían solo a los grandes, con el objetivo de generar más audiencias televisivas masivas.
Florentino Pérez también dijo que la Superliga ya cuenta con grandes empresas y medios de difusión interesados en financiar su torneo y garantizar un éxito financiero, el cual asegura que quedaría muy por encima de las cifras de la Champions League, aunque prefirió no revelar los nombres de esos presuntos auspiciadores.
Chorreo futbolero
Pero la guinda de la torta fue cuando emuló a un clásico del pensamiento pinochetista para justificar la nueva liga. Al tratar de deshacerse de las críticas de que la Superliga incrementa una división entre los más ricos y los más pobres en el fútbol, Florentino lanzó la versión futbolera de la famosa teoría del chorreo.
“Nosotros (los 12 clubes grandes) tenemos hinchas en todas las partes del mundo, como se ve en las redes sociales, y eso es lo que da dinero, no dan dinero las otras competiciones, y ese dinero viene para todos, porque esto es una pirámide, si los de arriba tenemos dinero, y no perdemos dinero, eso fluye a todos, porque nosotros (los clubes ricos) podemos comprar jugadores, podemos ser solidarios, pero si no se genera dinero, no existe (fútbol)”.
En resumen, el vocero de la Superliga defiende que hacer con que los 12 clubes más ricos de Europa se vuelvan aún más ricos terminará beneficiando a los clubes más pobres, incluso cuando la medida para hacerlos más ricos es justamente excluir a esos pobres casi completamente de la competencia más importante de Europa.
Para que se tenga en cuenta como sería esa exclusión hay que explicar la fórmula que se ha pensado para esa Superliga: contaría con 20 clubes, de los cuales 15 participantes fijos – a los 12 socios fundadores se sumarían el francés Paris Saint Germain y los alemanes Bayern Munich y Borussia Dortmund – mientras que otros cinco clubes invitados, que podrían ir cambiando a cada nueva edición. “Fijos” significa decir que los 15 siempre formarían parte del torneo, es decir, aunque queden últimos en un torneo, seguirán en la élite al año siguiente, mientras un club invitado que tuvo buena campaña podría no regresar a la edición siguiente.
Reacciones institucionales
La Superliga ya cuenta con un enorme rechazo entre fanáticos del fútbol en todo el mundo, pero se equivoca quien cree que solo los hinchas de otros clubes se han enojado con la propuesta.
«Tal situación se ha reportado sobre todo desde Inglaterra, donde fanáticos de los seis clubes locales involucrados han realizado protestas cerca de sus respectivas sedes exigiendo que esos clubes se retiren de la nueva liga. Al final fueron escuchados: este martes seis clubes ingleses anunciaron dar un paso al costado. El caso más dramático fue el de Chelsea, ya que el equipo tuvo que actuar en este mismo día, pero casi no lo hace, porque sus aficionados protestaron bloqueando el pasaje del bus que llevaba al plantel al estadio de Stanford Bridge.»
La UEFA (Unión Europea de Fútbol Asociado, principal entidad deportiva del continente) no tardó en posicionarse contra la Superliga, no solo con un comunicado divulgado el lunes como con una declaración oficial acordada este martes, mucho más contundente, ya que contó con la adhesión de todas las 55 federaciones que componen el organismo.
Esa situación puede tener fuertes consecuencias, entre las cuales se especula la exclusión de los 12 fundadores de la actual edición de la Champions League. Si esa amenaza se concretiza, el Paris Saint Germain sería declarado campeón, debido a que los otros tres semifinalistas en carrera, Real Madrid, Chelsea y Manchester City estarían entre los punidos. En el otro torneo continental, la Europa League, Arsenal y Manchester United también quedarían eliminados, por lo que Roma y Villarreal pasarían a ser finalistas automáticamente.
Por su parte, desde la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) el riesgo es que se impida a que jugadores cuyos clubes estén disputando la Superliga puedan ser convocados a sus respectivos seleccionados. Eso terminaría afectando a Chile, al menos en el fútbol masculino, porque perdería a Arturo Vidal y Alexis Sánchez, ambos del Internazionale. La Roja femenina también sufriría caso ese castigo se extienda a todas las categorías, ya que la arquera Christiane Endler milita en el Paris Saint Germain – el club galo no está entre los socios fundadores, pero ha sido invitado a ser uno de los 15 miembros fijos de la liga, y sufriría punición si decide participar de ella
Reacciones futboleras
En el mundo del fútbol, considerando atletas y entrenadores, las reacciones han sido casi todas de rechazo. La más contundente hasta el momento la dio Pep Guardiola, entrenador del Manchester City, que uno de los 12 clubes que lanzaron la iniciativa.
El estratega catalán señalo en una conferencia de prensa que “apoyo a mi club, pero también tengo mi propia opinión. En cuanto tenga toda la información, la daré. El deporte no es deporte cuando no hay relación entre esfuerzo y recompensa. No es deporte si no importa perder. Lo he dicho siempre: quiero que la competición sea lo más fuerte posible. No es justo si un equipo lucha y lucha y luego no se puede clasificar porque el éxito sólo está garantizado para unos pocos clubes.»
El alemán Jurgen Klopp, otro prestigiado deté que dirige uno de los clubes que están entre esos socios fundadores (el Liverpool), dio declaraciones en el mismo sentido. “Tengo mi opinión sobre la Superliga. Es difícil, la gente no está contenta (con la iniciativa) e yo no estoy involucrado. El Liverpool es más que algunas decisiones. Mi objetivo siempre ha sido formar parte de la Champions League. Me gusta la idea de que el West Ham pueda jugarla. Recuerde: las partes más importantes del club son la afición y el equipo. Y debemos asegurarnos de que nada se interponga en eso.»
La mención al West Ham por parte de Klopp es porque este pequeño club londinense podría robarle una de las cuatro plazas inglesas en la próxima Champions League (en este momento marcha quinto en la liga local, mientras que Liverpool va sexto). Según la prensa británica, el riesgo de quedar fuera de torneos continentales europeos es la principal motivación para que clubes como Liverpool, Tottenham y Arsenal aceptaran formar parte de la Superliga.
Entre los futbolistas, la declaración que ha repercutido más fuertemente es la Ander Herrera. El volante del Paris Saint Germain publicó una nota en Twitter que es casi una declaración de amor no solo al fútbol, sino que a un tipo específico de fútbol.
“Me enamoré del fútbol popular, del fútbol de los aficionados, del sueño de ver al equipo de mi corazón competir contra los más grandes. Si esta Superliga avanza, se acabaron esos sueños, se acabaron las ilusiones de los aficionados de los equipos que no son gigantes de poder ganarse en el campo el competir en las mejores competiciones”, aseveró.
En seguida, completó diciendo: “Amo el fútbol y no puedo quedarme callado. Creo en una Champions League mejorada, pero no en que los ricos roben lo que el pueblo creó, que no es otra cosa que el deporte más bonito del planeta”
Fallida versión sudamericana
Como curiosidad, vale recordar que la idea de crear élites futboleras regionales no son una novedad y tampoco son exclusividad europea. En Sudamérica ya hubo al menos un intento por crear una Liga Sudamericana de Clubes de Fútbol.
La idea surgió en febrero de 2016 y era apoyada por 15 clubes del continente que firmaron una carta anunciando sus intenciones. Entre ellos estaban tres representantes chilenos: Colo-Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica.
La misiva fue presentada en Montevideo en un evento organizado por los clubes Peñarol y Nacional, que lideraron la iniciativa y defendieron que la capital charrúa fuera la sede de la organización.
Además de los chilenos y uruguayos, los 15 fundadores incluían a los argentinos Boca Junior, River Plate, Racing y San Lorenzo; los paraguayos Cerro Porteño y Olimpia; los peruanos Melgar, Universitario y Sporting Cristal; y el ecuatoriano Liga de Quito.
Meses después se sumaron a la propuesta nueve clubes brasileños (Corinthians, Palmeiras, São Paulo, Santos, Internacional, Grêmio, Flamengo, Fluminense y Cruzeiro), dos colombianos (Atlético Nacional y Millonarios) y otros cuatro argentinos (Independiente, Newell’s Old Boys, Rosario Central y Estudiantes).
Pero la propuesta nunca pudo ir más allá de esa carta inicial. Los clubes no lograron apoyos financieros suficientes y terminaron transformando su iniciativa en un mero grupo de presión a la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol) para obtener condiciones más favorables en las competiciones regionales, como un aumento en los valores pagados a los clubes por derechos de transmisión de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, entre otras demandas.



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