Jueves, Mayo 23, 2024

Ecoansiedad: condición psicológica gatillada por la crisis climática

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La ecoansiedad se manifiesta de la misma forma que la ansiedad generalizada, traduciéndose principalmente en un sentimiento de preocupación y de temor frente a la crisis climática.

En las últimas décadas, el escenario climático global ha sido foco de una creciente preocupación. La ocurrencia de eventos extremos como heladas, el considerable aumento de temperaturas en temporadas de verano o la aparición de fenómenos climáticos poco habituales en las distintas estaciones han sido alguna de las señales que han encendido las alarmas en gran parte de la ciudadanía. Por otro lado, la comunidad científica ha estado advirtiendo en el último tiempo la importancia y urgencia de una situación a la que califican de insostenible si no se llega a hacer algo al respecto.

Frente a esta nueva realidad, es bastante común que la gente desarrolle angustia y preocupación sobre lo que muchas veces se presenta en los medios de comunicación como una situación grave y aparentemente irreversible. Esta situación ha hecho que en el último tiempo varios expertos hablen del surgimiento en las personas de una “ecoansiedad“.

Así lo describe el académico del Departamento de Psicología de la Universidad de Chile e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), Rodolfo Sapiains, quien destaca como principal diferencia de la ansiedad convencional su origen, mas no su sintomatología. “Es un concepto que yo te diría en los últimos cinco años se ha empezado a trabajar en Chile. Estamos recién empezando a estudiarlo con mayor sistematicidad y lo que están mostrando los resultados a nivel internacional es que se trata de un fenómeno que a la mayoría de las personas le está afectando, sobre todo cuando hablamos de cambio climático”, señala el psicólogo.

En este sentido, la ecoansiedad se manifiesta de la misma forma que la ansiedad generalizada, traduciéndose principalmente en un sentimiento de preocupación y de temor. Gabriela Azócar, académica del Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Chile, añade que esta se relaciona con personas que tienen predisposición a la ansiedad, siendo en la mayoría casos de niños y niñas. “Los estudios dicen que es la población joven y la infancia los que tienen más conciencia ambiental, por lo tanto, están más preocupados de los problemas ambientales y por ello es que generan más ansiedad”, explica la académica.

Para el profesor Sapiains, este fenómeno es motivo de preocupación. Si bien se enfatiza que los casos en los que estos síntomas se agudizan y son un impedimento en la vida cotidiana de una persona son escasos, la principal señal de alerta es la frecuencia con la que estos se presentan en la población juvenil. “Ahora estamos terminando un primer estudio que hicimos con el (CR)2 para evaluar la ecoansiedad de la comunidad científica y los resultados preliminares apuntan también en esa dirección. Es decir, la gente más joven que trabaja en temas de cambio climático expresa mayor ansiedad que la gente mayor”, afirma.

No es lo que decimos, sino el cómo

Al ser la ecoansiedad producida por la propia información sobre la crisis ambiental, una de las principales formas de mitigar sus efectos e incluso prevenirla es cambiar la manera en la que transmitimos esta información.

De esta forma, el profesor Sapiains apunta a la forma como los medios de comunicación transmiten la información como la principal causa de ecoansiedad. “Ya no necesitamos seguirle dando tanta importancia al problema, sino más bien a las soluciones. En eso creo que los medios de comunicación tienen una tarea extremadamente importante, que es empezar a comunicar qué es lo que las personas, las empresas y los países tenemos que hacer”, señala el psicólogo.

Sin embargo, no solo los medios de comunicación deben llevar adelante esta tarea. Para la profesora Azócar es importante también la labor de quienes trabajan o son activistas en medioambiente al transmitir el mensaje. “Gran parte de mis estudiantes, a quienes enseño estas materias, me dicen que les genera ansiedad estudiar este tema. Yo les digo que eso no les debe inhabilitar. Hay gente que deja de disfrutar la naturaleza que tenemos hoy, cuando todavía tenemos un mundo que podemos disfrutar. Yo creo que el punto ahí es cambiar, hacer un giro en cómo comunicamos en torno a la crisis climática”, destaca la académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.

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