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Comité Noruego expresa solidaridad con comunidades Mapuche tras hechos en el río Pilmaiquén

El Comité Noruego de Solidaridad con América Latina (LAG) emitió una declaración en la que expresó su respaldo al Aylla Rewe Ngen Mapu Kintuantü, a la Machi Millaray Huichalaf y a las comunidades Mapuche-Williche que habitan en torno al río Pilmaiquén, tras el trágico hecho ocurrido el 19 de agosto, donde dos personas perdieron la vida.

En su comunicado, LAG señaló que sus pensamientos están con las familias de las víctimas y criticó la criminalización y persecución que —a su juicio— enfrentan las comunidades en defensa de sus territorios. La organización respaldó las declaraciones emitidas por el Aylla Rewe (23 de agosto) y la Machi Millaray (24 de agosto), adhiriendo además a la demanda de una investigación independiente.

El comité exigió que la indagatoria en curso se realice con “absoluto respeto, imparcialidad, transparencia y rigurosidad”, considerando todas las posibles causas, incluidos los efectos de las centrales hidroeléctricas que operan en la zona.

Asimismo, LAG rechazó lo que calificó como una “cobertura mediática racista en Chile”, que —según la organización— estigmatiza a la Machi Millaray y deslegitima a la autoridad ancestral Mapuche. Aseguró que este enfoque informativo contribuye a reproducir prejuicios en vez de favorecer el diálogo intercultural.

El comunicado recordó además que las comunidades Mapuche han presentado una queja contra la empresa noruega Statkraft ante el Punto Nacional de Contacto de la OCDE en Noruega, lo que refleja que la responsabilidad del conflicto trasciende las fronteras chilenas.

Finalmente, el organismo hizo un llamado a que esta tragedia no sea utilizada para intensificar la criminalización ni para beneficiar intereses económicos o políticos. Reafirmó también su compromiso de acompañar al pueblo Mapuche en la defensa del río Pilmaiquén y sus territorios, criticando los efectos del modelo extractivista y el costo que —según sostienen— imponen los proyectos hidroeléctricos bajo el rótulo de energía verde.

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Revisa la declaración completa a continuación:

Expresamos nuestra profunda solidaridad con el Aylla Rewe Ngen Mapu Kintuantü, con la Machi Millaray Huichalaf y con las comunidades afectadas en el río Pilmaiquén tras el trágico hecho sucedido el pasado 19 de agosto, en el que dos personas perdieron la vida. Nuestros pensamientos y nuestra preocupación están, en primer lugar, con las familias que han perdido a sus seres queridos, y con todo un pueblo que, además del duelo, enfrenta criminalización, persecución y amenazas en sus territorios.

LAG expresa su respaldo a la declaración pública del Aylla Rewe, fechada el 23 de agosto, y a la declaración de la Machi Millaray del 24 de agosto. Así como nos sumamos a la demanda para que se realice una investigación independiente, y exigimos que la investigación en curso se lleve a cabo con absoluto respeto, imparcialidad, transparencia y rigurosidad. En este proceso, todas las líneas de investigación deben ser consideradas sin intereses económicos ni políticos de por medio, incluyendo un análisis de los posibles efectos derivados de la operación de las centrales hidroeléctricas en la zona (por ejemplo, si esto repercute en aumentar los caudales), de manera que los hechos se esclarezcan y se entreguen respuestas claras y veraces a las familias y comunidades.

El río Pilmaiquén es un lugar sagrado que el pueblo Mapuche-Williche ha utilizado por siglos para ceremonias, sanación y guía espiritual. Sin embargo, las comunidades han sido despojadas de territorios fundamentales a raíz de los proyectos de hidroeléctricas. Existe una relación de poder desigual entre las empresas y las comunidades que defienden su río. Esta desigualdad se agudiza mediante la criminalización, las intimidaciones, los operativos policiales y la cobertura mediática negativa. La relación espiritual y cultural con el río es una parte esencial de la vida y la existencia de un pueblo.

Rechazamos categóricamente la cobertura mediática racista en Chile que estigmatiza a la Machi Millaray, deslegitima a una autoridad ancestral y pone en duda las prácticas del pueblo Mapuche. Los medios de comunicación, de este modo, contribuyen a reproducir prejuicios en lugar de fomentar el respeto y el diálogo intercultural. Esta cobertura mediática tiene su antecedente en las declaraciones públicas de las autoridades chilenas que, al referirse a la probable responsabilidad de las personas que participaron en la ceremonia, omiten referir todas las líneas de investigación, en perjuicio del derecho a la verdad de las víctimas, sus familias y las comunidades.

A comienzos de agosto ya habíamos expresado nuestra preocupación por la escalada del conflicto, en el que la criminalización y la persecución se han intensificado. Una serie de hechos concretos demuestra un patrón claro de violencia institucional e inseguridad jurídica contra liderazgos que defienden sus territorios, sus derechos y el medioambiente.

Recordamos, además, que este caso también está siendo tratado ante el punto nacional para la conducta empresarial de la OCDE, responsable de Noruega (PNC), donde las comunidades Mapuche han presentado una queja contra Statkraft. Esto pone de manifiesto que la responsabilidad trasciende a las instancias locales: también es una responsabilidad noruega. El aplazamiento de la instancia de mediación entre Statkraft y el pueblo Mapuche-Williche además evidencia la dificultad de establecer un diálogo real mientras persistan las amenazas, la violencia y la estigmatización, tal como lo expresan las comunidades en su comunicado del 26 de agosto.

Hacemos un llamado para que esta tragedia no sea utilizada para incrementar la criminalización ni sea utilizada por otros actores para beneficiar sus intereses.

Desde el Comité Noruego de Solidaridad con América Latina seguiremos acompañando al pueblo Mapuche en su lucha por el río Pilmaiquén, por el territorio y por el derecho a una vida digna. Para nosotros, esto se enmarca en las consecuencias estructurales de un modelo extractivista de desarrollo, en el cual los pueblos originarios y las comunidades locales pagan el precio de proyectos que se presentan como energía verde. Noruega no puede construir su transición energética a costa de los pueblos originarios del Sur.

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