Cultura B

Mauricio Redolés revive “¿Quién mató a Gaete?” con histórico concierto en Valparaíso

El 4 de abril de 2026, fin de semana largo y Semana Santa, el músico y poeta chileno Mauricio Redolés presentó un show de larga duración en el bar Trotamundos, local anteriormente ubicado en el Quilpué, y que actualmente está emplazado en el puerto de Valparaíso. Redolés llegó al “Trota” para comenzar allí las celebraciones por los treinta años de su emblemático disco «¿Quién Mató a Gaete?», álbum editado en 1996 por el sello Sony Music y premiado por la crítica y el público chileno.

Originalmente este álbum contó con la producción de Hernán Rojas y de Álvaro Henríquez, líder del grupo Los Tres. La placa contó además con la participación de músicos muy diversos y destacados de la escena nacional, artistas que actualmente tienen todos sus agendas bastante ocupadas. Pero Mauricio logró convocar a gran parte de ese elenco para tocar con él, en el bar Trotamundos. La cita se proyectaba como histórica y por lo mismo, varios de los músicos que grabaron como “titulares” en el disco, quisieron ser parte de esta celebración. Un logro para Redolés.

Y es que la vida y la carrera de Mauricio no han estado exenta de dificultades. Por el contrario, Mauricio Redolés, siendo militante de las juventudes comunistas de Chile, luego del golpe de estado fue preso político torturado y posteriormente exiliado en Reino Unido, por 10 años. Mauricio regresó a Chile en 1985 para continuar en nuestro país su historia de militancia, música y poesía.

Es una persona y un artista particular, un ser que, como pocos, ha defendido la importancia de la memoria histórica y ha mantenido la permanente condena a los crímenes ocurridos en dictadura; ha sido, además, un artista que ha optado siempre por un tipo de propuesta poética y musical sumamente autoral, propositiva y experimental, marcada por un impulso enunciativo y expresivo, más que por una lógica de comercio y mercado. Como él mismo ha dicho en los últimos años, lo que él ha hecho es arte y no industria.

Esto, su discurso y propuesta, le ha significado incomprensiones en medios televisivos, radiales e institucionales, censuras e incluso marginaciones de distintos espacios y escenarios, a propósito de sus opiniones, sus puntos de vista y de una propuesta que no ha sido, ni es fácil de encasillar y cuya integración, por ende, al panorama nacional, nunca ha sido sencilla. Mauricio ha sido y es un artista importante y valorado pero también es una figura resistida. Su trayecto no ha sido fácil.

El concierto del 4 de abril tuvo algunas dificultades, las que de algún modo son ejemplificadoras de cuánto le ha costado todo a él, como artista independiente. El vehículo que traía a Redolés y a los músicos que viajaban desde Santiago a Valparaíso sufrió un desperfecto técnico y estuvieron un rato no menor en la carretera hasta que finalmente este se reparó y la máquina pudo traerlos al puerto. Fueron momentos de tensión lamentables al generarse ad portas de un hito de estas características. Sin embargo, esto no mermó los ánimos de Redolés, ni de los músicos ni del público.

La sala se llenó y cuando comenzó el show, de hecho, había una gran euforia. Público de todas las edades se ubicaba frente al escenario del bar Trotamundos esperando presenciar el concierto de Mauricio Redolés, el que comenzó con un segmento protagonizado por su banda actual. Abrieron con la canción “Trotamundos”, del músico Nicola di Bari, como un saludo amistoso a la música popular antigua y al local. Fue cantada por Nicolás Castro, percusionista del conjunto.

Luego tocaron temas más recientes y de distintas épocas de la trayectoria de Mauricio. Posteriormente, dichos músicos dieron un elegante paso al costado para darle la bienvenida al escenario, a varios de los músicos que grabaron el disco «¿Quién Mató a Gaete?»

De pronto comenzó a subir al escenario una verdadera constelación de estrellas, los músicos que acompañaron a Mauricio en el proceso de grabación del disco en 1996.

Existía, al parecer, la idea de que la locución que abre el disco (“Esta no es mi voz..”) fuese reemplazada por un audio con la voz del propio Julio Cortázar, a quien Redoles parafrasea en la grabación original. Ese audio iba a sonar a través del sistema de amplificación, pero algo falló y nos quedamos sin escuchar la voz de don Julio. «No está Julio», bromeó Mauricio.

Otro problema, esta vez técnico; pero las dificultades logísticas y técnicas han sido parte del viaje musical de Redolés ( lo que se aprecia claramente en el documental “Redo”, de Flores y Parker, donde se exhiben estos y otros problemas y avatares, propios de la carrera de un artista como él, en Chile).

De tal modo que la ausencia de la voz de Cortázar no fue problema para Redolés, quien recitó por su cuenta y de forma organica el texto con el que inicia el disco, con gran recepción de la gente.

A partir de ahí comenzaron a sonar una tras otra, las canciones de este mítico disco chileno de mediados de los 90.

Kiuge Hayashida, músico chileno, reconocido por su labor como guitarrista de Joe Vasconcellos y también como músico de la banda del mítico rockero argentino Charly García, fue quién grabó las guitarras en “Gaete” y se hizo presente en el bar Trotamundos. Al igual que Toly Ramírez JR, bajista que luego de grabar con Redolés el 96, grabó con grupos como Tiro de Gracia y Los Tetas e hizo carrera como productor en EEUU. Estuvo también presente el destacado tecladista y acordeonista Cuti Aste, así como Adrián Díaz, integrante de la banda Los Ex Animales Domésticos, que acompañó a Mauricio en la presentación de Gaete en vivo y por muchos años.

También estuvieron Corina Pastenes, quien fue corista, segunda voz y co – protagonista de los diálogos que forman parte del disco Quien Mató a Gaete. Y Marta Leyton, artista y cantante lírica que tuvo una participación muy destacada en el disco y en la canción “Eh rica”. Marta subió al escenario con un increíble traje representativo del disco Quien Mató a Gaete. Dichos músicos junto a Sebastián Redolés, hijo de Mauricio, que en aquellos años era percusionista y que actualmente está a cargo de la batería, Nicolás Castro, percusionista actual de Mauricio y Takuri Tricot, guitarrista y director musical, interpretaron todos los temas del disco, en el mismo orden en que fueron publicados en 1996.

De esta manera, canciones como «Eh Rica» (tocada sin batería, con ese sonido acústico y maravilloso, el que marcó a bandas posteriores como Chorizo Salvaje), «Llegando a Yungay», «El Monstruo», «La Chica poca comunicativa», «Gaete» y tantas otras más, despertaron la euforia de los asistentes, quienes premiaron el show con un aplauso total, honrado la trayectoria comprometida y profunda y original de Mauricio Redolés.

Resultó especialmente emocionante presenciar a Toly Ramírez tocar el bajo en un tema como ‘Llegando a Yungay’ con ese swing tan soul que tiene él para tocar. Fue emocionante cuando llegó el momento del solo de guitarra de esa misma canción, y Mauricio gritaba ‘el original, el original’, en relación a Kiuge, el guitarrista, porque efectivamente, él fue quién grabó el solo original de la canción. Expresión que se repetía cada vez que alguno de los músicos presentes tenía que hacer un solo o una interpretación, tal cual como se había grabado en el disco. Como Marta en “Eh rica” o Corina con sus memorables diálogos en la “Chica poco comunicativa”.

El bolero «El espejo» estremeció a la audiencia.

Mauricio lucía feliz de haber reunido a este gran ensamble y de poder vivir esta esperada celebración con tales músicos y con su público. En la parte final del show volvió a aparecer su banda actual, Los Alegres de Cueto, donde también figuran el dúctil bajista Pablo López y la talentosa acordeonista Naiomi Sepúlveda. Con ellos tocó temas de distintas épocas, entre ellos el emblemático «Química de la Lucha de Clases», que fue coreado con fervor por todos los asistentes y que hoy suena más vigente que nunca.

En el público y camarines diversos músicos se hacían presentes y saludaban a Mauricio, la acordeonista Gabriela Cáceres, la cantante Pascuala Ilabaca y David Eldestein, Rulo, de Los Tetas.

Tambien estuvo Karina Fernández, la abogada que persiguio y logro detener a los torturadores de Redoles. A ella Mauricio le dedicó el tema «Triste funcionario policial».

La trayectoria de Mauricio ha sido, como hemos dicho, la de un artista comprometido con la historia y la memoria, un músico y poeta que ha estado con las causas sociales y que siempre ha puesto su poesía, su música y su persona a disposición de estas. Pese a que su obra no es de fácil asimilación y a que ha sido, como hemos dicho, resistida por diversas hegemonías, existe un público que ha seguido y que ha valorado su trabajo; seguidores que lo le dieron su apoyo fielmente el 2016 cuando Redolés sufrió su ACV, y que hoy, celebran tenerlo de vuelta recitando y cantando. Un público que se hace presente y que está con él, en estos hitos relevantes.

El apoyo de sus seguidores, de los músicos que han tocado con el y el apoyo de su familia, sus hijos y compañera, que integran y conforman su núcleo de producción y esforzada autogestión, es actualmente fundamental para sostener este trabajo que sigue siendo independiente.

La del sábado 4 fue en ese sentido, una actuación memorable; en ella Mauricio subrayó el valor de su propia historia y su vigencia. El sábado pasado Mauricio tocó e inauguró un año que será de grandes celebraciones alrededor de una carrera y de un disco vital.

Y es que Gaete fue seleccionado por la revista Rolling Stone como uno de los discos más emblemáticos e influyentes de la música chilena. El disco además inspiró el notable libro escrito hace poco por el autor Cristofer Rodríguez, quién rescató. la historia de la producción y el impacto de este álbum.

Es un disco importante y el que al propio Mauricio le trae recuerdos emotivos: “A veces terminábamos de grabar demasiado tarde. La imagen más querida, la imagen más bella, la imagen más profesional que tengo, es la de mi hijo Sebastián Redolés, quien tenía siete años. Me acuerdo que se quedó dormido cuando grabamos el tema “Fuera de tu inercia”, porque eran las tres de la mañana. Estaba con su mochila puesta y andaba trayendo una baqueta con la que tocaba una olla que era del sonidista Caco Lyon, para hacer “¿Quién mató a Gaete?” al final. Se quedó dormido ahí mi hijo, con sus cachetes coloraditos, y cuando lo despertamos, le dijimos “hijo, ahora vamos a grabar”. Se despertó como un profesional, fue al micrófono y la cantó conmigo. Esa es la imagen más tierna, más adorable, más querible que tengo de mi hijo Sebastián Redolés grabando ese disco, conmigo” dijo Redolés en Radio Universidad de Chile. Actualmente Sebastián es su baterista.

No cabe duda, hoy 2026, el espíritu poético, crítico, rockero y contestatario, sigue presente: Gaete vive.

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