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Cultura B

Intervención lumínica por el Día de la Juventud Combatiente se tomó los espacios de Londres 38

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La acción estuvo a cargo de Laboratorio de Luz y contó con la colaboración de DeLight Lab y Londres 38.


Este lunes 29 de marzo, en una nueva conmemoración del Día de Juventud Combatiente, se llevó a cabo en las inmediaciones de Londres 38, espacio de memorias, la intervención “Apareciendo a Paulina y a la Juventud Combatiente en los techos de Londres 38”, proyección lumínica de una fotografía intervenida en la que se ve a un grupo de jóvenes luchadores de la revuelta social, sosteniendo un escudo y una bengala con los rostros de Paulina Aguirre y de los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo.

La acción, que comenzó alrededor de las 20:45 horas y que mantuvo a los jóvenes elevados en los cielos del barrio París-Londres, fue registrada y difundida a través de redes sociales, logrando gran alcance y recepción. “Me emociona lo que hace este equipo completo, le ponen luz a la oscuridad injusta y burlesca de este país oficialista”, comentó la usuaria @maripatik, a través de Instagram. “Hermoso homenaje, así debiésemos encender todos los letreros en Chile para que todo el mundo sepa que aún estamos en dictadura”, escribió por su parte @may80_20, en la misma plataforma.

La intervención estuvo a cargo de Laboratorio de Luz, uno de los proyectos ganadores del proceso de Convocatoria 2020 de Londres 38, contando además con la participación de DeLight Lab, conocido por su activismo lumínico desde el inicio de la revuelta a través de grandes proyecciones en los alrededores de la Plaza de la Dignidad, ex Plaza Italia.

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La imagen intervenida fue tomada por el joven fotógrafo Fabio Gatica, y es una de las obras ganadoras del Concurso de Fotografía Revuelta Popular 2020, llevado a cabo por Londres 38 en noviembre del año pasado. Fue escogida por el artista cordobés Gabriel Orge, integrante de Laboratorio de Luz, para montar sobre ella los rostros de los combatientes asesinados en 1985. “Nos interesó poner en diálogo dos tiempos, dos momentos de lucha que se reflejan constantemente, como fue la resistencia en dictadura y las rebeldías del presente”, comentan desde Laboratorio de Luz.

Hacer Aparecer

Durante parte de 2020, Laboratorio de Luz, integrado también por las investigadoras y artistas chilenas Cynthia Shuffer y Camila Baracat, realizó en conjunto con Londres 38 un taller sobre arte y poéticas de la memoria en el que se discutió la potencia y los repertorios de la luz como significantes políticos. A partir de esa experiencia, el equipo decidió concretar una acción orientada a activar la historia y memoria de Paulina Aguirre y los hermanos Vergara Toledo. “Hacerlos aparecer mediante la luz en los muros de Londres 38 es un gesto que propone visibilizar sus historias y sus luchas a través de este recurso simbólico”, asegura el equipo de Laboratorio de Luz.

La acción tomó como referencia al proyecto “Apareciendo” de Gabriel Orge, iniciativa con la que desde 2014 ha venido desarrollando acciones similares en Argentina, Uruguay y Paraguay. En Chile, otra de las proyecciones se llevó a cabo en 2017 en el desierto de Atacama, en memoria de los 26 jóvenes fusilados de Calama, entre ellos un niño de 16 años y Carlos Berger, esposo de Carmen Hertz.

Para las integrantes de Londres 38 que trabajaron en esta actividad, Daniela Cornejo -guía facilitadora y responsable de los proyectos de Convocatoria-, y Leslie Araneda -encargada del Área de Archivo Digital- trasladar los registros documentales que forman parte de la colección de Londres 38 hacia el espacio público, colectivizó y desprivatizó la memoria, dotándolos de vida en el presente por medio de la luz. El desafío que implicó el uso de una imagen del presente en vista hacia el pasado, permite reconocer la continuidad de las luchas, y plantearnos una comprensión amplia del concepto de juventud combatiente, para seguir creyendo en una apuesta de lucha, de solidaridad, de humanidad trastocada hace 47 años producto del Golpe, aseguraron las profesionales.

Para Daniela Cornejo y Leslie Araneda, este tipo de intervenciones ofrece la posibilidad de trascender temporalidades, resignificar recuerdos e interpretarlos desde la experiencia individual y colectiva a la vez, configurándose una paradoja entre lo público y lo privado, en donde la subjetividad de quien especta se torna archivo a su vez. Asimismo, dinamiza el uso de documentos y promueve la construcción de nuevos significados, agregaron.

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Paulina, Rafael y Eduardo

Los rostros proyectados en el escudo y la bengala corresponden a Paulina Aguirre, estudiante vespertina de secundaria, de 20 años, asesinada el 29 de marzo de 1985 por agentes de la CNI en el sector de El Arrayán. Horas más tarde, la noche de ese 29 de marzo, serían asesinados por Carabineros de Chile, los hermanos Rafael (18 años, estudiante secundario) y Eduardo (20 años, estudiante universitario) Vergara Toledo en la emblemática población Villa Francia. Los tres jóvenes militaban en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. Imposible no recordar también a Mauricio Maigret, joven estudiante mirista de 18 años, asesinado por Carabineros el mismo día pero un año antes, el 29 de marzo de 1984 en Pudahuel.

Desde hace décadas, la fecha se conmemora en Chile como el Día de la Juventud Combatiente. En cada territorio, el 29 de marzo se recuerda con intervenciones de activismo político y cultural, en memoria no sólo de quienes dieron su vida en la lucha contra la dictadura civil-militar de Augusto Pinochet, sino además de aquellas y aquellos que lo hicieron durante los gobiernos posteriores a 1990, entre ellos varios jóvenes mapuche; también por las víctimas de la revuelta social, por las y los presos políticos y por todos y todas quienes se mantienen combatiendo las injusticias del sistema.

Extracto del poema “Décimas a Paulina” escrito por el poeta chileno Beto.

Paulina y su rebeldía

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con Mauricio y los Vergara

son los que dieron la cara

para que alumbrara el día.
Con su ejemplo, su porfía
combatieron la codicia,
la barbarie, la inmundicia,
de milicos y civiles,
por la libertad de miles,
por trabajo y por justicia.

En esos días oscuros,
combatió la juventud,
la misma que hoy como alud
lucha por tener futuro.
La que quiere botar muros,
impuestos en dictadura
porque sigue la impostura
de gobiernos y partidos,
sólo la lucha ha podido
imponerse a la chatura.

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Cultura B

“Carencia de creatividad” y “falta de respeto”: Artistas visuales analizan campaña del Rechazo y su apropiación del imaginario gráfico de izquierda

La muralista Juana Pérez, el ilustrador Max Feito y el grafitero Miguel Ángel Kastro nos entregan sus puntos de vista respecto a la campaña que opositores a la nueva Constitución han desplegado en las últimas semanas, cuyas gráficas apelan a la estética visual histórica de los movimientos de izquierda.

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La experiencia colectiva y anónima del arte surgida como expresión gráfica y propaganda política en Chile, desde mediados de los ’50 hasta nuestros días, ha pasado por distintos momentos. Durante todas estas décadas, los muros de las ciudades han sido el soporte para un tipo de manifestación popular y rebelde que ha tenido importantes hitos, en tanto su valor estético y social. Desde el trabajo desplegado por las brigadas muralistas Ramona Parra y Elmo Catalán a finales de los ’60 y principios de los ’70, hasta la acción masiva que diversos y diversas artistas –tanto anónimos como firmantes– realizaron durante la revuelta social de octubre de 2019. El arte callejero era el medio y el mensaje.

Todas estas expresiones buscaban recomponer parte de nuestra memoria colectiva a través de la estética urbana y la comunicación gráfica divulgada por los movimientos sociales, asociadas innegablemente a las ideologías de la izquierda. Es justamente por este sentido identitario intrínseco de este tipo de expresión, que resulta anacrónico ver hoy en algunas paredes rayados y afiches asociados a la campaña desplegada por quienes apuestan por el Rechazo de salida al nuevo texto constitucional.

Y no tan solo eso resulta sorprendente y deshonesto. El “estilo” gráfico que grupos de ultraderechistas están utilizando para su propaganda es una clara apropiación cultural de imágenes, símbolos, eslóganes y frases que históricamente han sido utilizadas por los movimientos sociales vinculados a la izquierda, como el símbolo del puño en alto o, sin ningún tipo de vergüenza, la tipografía del No utilizada en la campaña del plebiscito de 1988 que, paradójicamente, negó la continuidad del dictador Augusto Pinochet y la Junta Militar en el Poder Ejecutivo; misma figura que hoy se busca rematar exterminando una de las arterias de su gris legado manchado con sangre en la Constitución de 1980.

Robar la expresión creativa del pueblo

En el libro “El afiche político en Chile”, el investigador y diseñador Mauricio Vico comenta que “el afiche como soporte nunca fue un medio que la derecha considerara como recurso comunicacional de alto impacto”. Una realidad que ha cambiado considerablemente desde que grupos de extrema derecha decidiesen, en alguna medida, disputar el espacio público no solo con manifestaciones y concentraciones en puntos estratégicos, sino también a través del uso de las paredes de la ciudad como soporte para entregar sus mensajes, específicamente para el despliegue de la campaña del Rechazo.

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Miguel Ángel Kastro, artista visual y grafitero, autor de la ya famosa obra ‘Guernica chileno” (cuyo mural es la fachada del Museo del Estallido Social), conceptualiza este fenómeno actual: “Tiene que ver con cómo hoy es más importante la percepción de la realidad que la realidad, la postverdad que la verdad, lo que se aparenta de lo que realmente es”. Además, sostiene que “este juego tiene que ver con las redes sociales y con cómo en este mundo tan lleno de mentiras y de posibilidades de ser engañados por el sistema, se subvierte con el mensaje”.

En tanto, para el ilustrador Max Feito el hecho de que estos grupos estén copiando el ideario gráfico de la izquierda para sus propósitos, no le es una sorpresa. “La derecha en este país, desde que tengo uso de razón, no tiene una veta artística muy desarrollada o lograda, entonces no les queda otra que copiar o ser tan burdos de robar gráficas «de la competencia», como se podría decir, y la ocupan para ellos”, sostiene.

El diseñador justamente hace la comparación en relación a la estética usada para el plebiscito de 1988, indicando que “nuevamente estamos viendo esa carencia creativa y visual por parte de la derecha. Nos podemos remontar a la campaña que se hizo para el y el No, donde no hubo creatividad, o quizás la que hubo fue enfocada en el miedo y en usar las herramientas de los otros. Y eso se ha ido replicando por siempre, desde esa campaña a lo que pasa ahora con el Apruebo y el Rechazo”.

También consultada, la muralista Juana Pérez refuerza esta idea sosteniendo que esta apropiación de simbología por parte de la campaña del Rechazo le parece “muy simbólica y potente”, ya que -explica- “evidencia cómo la derecha, por años, se ha enriquecido y se sigue apropiando de cosas culturales que son del pueblo”.

Juana Pérez

En ese sentido, Feito apunta que es de conocimiento público que la gran mayoría de artistas y creativos del país están más ligados a la izquierda, y que ahí se puede ver todo un desarrollo creativo y gráfico. “No sé si en otros países pasa lo mismo, pero acá en Chile está más que claro que la derecha no tiene creatividad, solamente tienen desarrollada su área económica, pero al momento de hacer campañas no tienen las herramientas o quizás no tienen la preparación o las cabezas pensantes para proponer algo. Entonces, claramente se ve que no tienen herramientas, habilidades blandas, ni sensibilidad para crear algo nuevo o presentar una propuesta diferente a lo que está pasando al otro lado”, argumenta el diseñador y autor de “Contingencia Ilustrada”.

#AsíNoApruebo

En nuestra época, el acceso a la información pasó a ser parte de la sociabilidad en las redes, donde no hay contextos ni jerarquías, sino retazos de historias y opiniones que son escaneadas –y, con mucha suerte, leídas–. En ese contexto, Miguel Ángel Kastro afirma que “lo que estamos viviendo tiene que ver con el exceso de información: el superávit de mensajes, de contenidos, de capital cultural de imágenes”. Esto lo ejemplifica de la siguiente manera: “Ves algo en Internet, pasas por ello, pero no nos detenemos a pensar, entonces lo que nos queda es la sensación que nos produce. Esto es a lo que apela la campaña del Rechazo ocupando imaginario de la izquierda, como para generar una sensación. Como esa frase «miente, miente que algo queda»; bueno, acá algo queda también. La gente que está haciendo esta campaña está aprovechando el lenguaje que hoy se utiliza”.

Max Feito

En este sentido, Max Feito es directo al señalar que la derecha “es patética a nivel de creatividad” y que solo basta ver en las redes sociales cómo se expresan cuando se ven frente a un debate de ideas y se sienten amenazados. “En vez de contraatacar con propuestas creativas, lo hacen siempre usando las ideas de otros. Eso solo habla mal de ellos, porque ya hemos visto nuevamente en esta campaña del miedo por el plebiscito de salida sus falencias creativas. Los tipos son incapaces de desarrollar o dibujar algo, entonces se tienen que colgar de lo que ya hay, de lo que ya fue creado con un propósito”, profundiza.

“Me parece una dicotomía enorme, esquizofrénico incluso. ¿Cómo tener el principio político que plantea el Rechazo, criticando al pueblo con la misma simbología que ha dado el pueblo? Me parece nefasto, una falta de respeto enorme, que habla mucho y da a entender cómo este movimiento del Rechazo logra evidenciar lo pobre que es a nivel cultural, político y el poco estudio de la historia que han tenido”, enfatiza también en este punto Juana Pérez, quien incluso fue víctima del actuar irracional de personas que vandalizaron el mural “Newen” que estaba realizando junto a Dani Johnson a la salida del Metro Bellas Artes. “Nos dimos cuenta que, al final, la pintura blanca no era contra nosotras, sino que lo que nuestra pintura provoca en otros”, sostuvo en esa oportunidad.

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¿Vamos a decir que no?

A esta “creación por ultraje” que han propuesto ciertos adherentes al Rechazo en su adelantada propaganda, utilizando puños en alto (solo cambiando la mano izquierda por la derecha), eslóganes de la revuelta (como Plaza Dignidad), estéticas creadas recientemente como las del colectivo Depresión Intermedia (“Sí po, Apruebo”) o hasta frases de letras de canciones icónicas de protestas, como las de Víctor Jara, se suman también las acciones previas que grupos de ultraderecha han venido desarrollando y que no tienen que ver con la creación, sino todo lo contrario, con la destrucción de mosaicos -como el de Pedro Lemebel-, intervención y borrado de murales, limpieza de carteles y hasta los numerosos intentos de destruir la gran escultura del “Negro Matapacos”, ícono de la revuelta.

“Son incapaces de crear una contraoferta gráfica”, apunta Feito, citando como ejemplo en lo que se transformó la figura del fallecido quiltro devenido en ícono de lucha y resistencia, en contraste con lo que intentaron con la ilustración del “Rubio Matacapucha” realizada por el dibujante libertario Daniel Contreras. Una especie de némesis del subversivo can (que hasta cuenta con una web en donde se recopilan las distintas ilustraciones que se han hecho sobre él), pero que no tuvo fuerza ni significó algo parecido al perro símbolo de la lucha callejera.

“Así ha pasado con muchas cosas, porque ya no basta con la parte semántica o visual de la obra creativa que tiene la izquierda, sino también va en las frases, con eslóganes. Son incapaces de crear hasta eso. Tengo un dibujo de humor gráfico que justamente habla de eso, en el fondo como un nuevo insulto”, remata Feito.

Otro de los símbolos usados en la actual campaña del Rechazo es el logotipo del No utilizado en el plebiscito de 1988. Creado por el publicista Raúl Menjíbar, su icónico diseño con el adverbio de negación en letras mayúsculas sobre un arcoiris multicolor que simbolizaba la unión y la variedad del espectro político concertacionista (naranja para los humanistas, verde para los socialdemócratas y ecologistas, rojo para los socialistas, azul para los democratacristianos, amarillo para los demócratas) hoy es utilizado en afiches para indicar su negativa a la nueva Constitución, a la vez que le hacen un guiño a ciertos sectores políticos, como la Democracia Cristiana o Amarillo x Chile, que han intentado viralizar eslóganes como «Yo no apruebo».

Para Kastro, esta paradoja se da justo en un momento social donde -sostiene- “necesitamos mucho discernir, saber separar la paja del trigo, y eso es súper complejo”. En ese sentido, advierte también que estamos “en un nivel donde nos están engañando todo el tiempo, y lo terrible de eso es que son campañas efectivas”.

“No es una jugada que vaya en la comparativa política de decir «esto que había antes es lo mismo que está ocurriendo ahora y por eso ocupamos este imaginario». No, no va por ese lado político, sino que por el lado de lo simbólico, de la representación de las imágenes. Ese es el juego que está jugando el Rechazo para confundir a la gente y generar caos”, plantea el grafitero e, incluso, va más allá: “Cuando vas perdiendo y sabes que tienes todas las de perder, una buena estrategia es generar confusión, y esa confusión se juega en la cancha de lo simbólico. Apelar a lo más profundo del imaginario de la izquierda es precisamente para hacer entender, de alguna forma, que la crisis política es general. Y no es que sea la intención de la gente del Rechazo, pero en el fondo, es un resultado inadvertido”.

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Cultura B

Ex sacerdote publica libro que advierte sobre la devastación forestal en Wallmapu

En su poemario ‘Verde como la tierra’, el escritor Pedro Pablo Achondo revisa desde una mirada crítica y experiencial el ecocidio que hoy enfrenta dicho territorio y sus comunidades.

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Mapuche

La literatura chilena contemporánea no ha quedado ajena a las problemáticas ecológicas que azotan a nuestro territorio. Y es justamente en esta línea en la que se inscribe el libroVerde como la tierra (Ediciones Oxímoron, 2022), tercer poemario del poeta y teólogo Pedro Pablo Achondo Moya, ex sacerdote que trabajó en cárceles de Brasil y vivió en comunidades mapuche.

De esta última experiencia nace este libro, escrito en clave ecodistópica, en el que Achondo Moya plasma las contradicciones de lo que se considera progreso.

Los 76 poemas que componen el volumen ahondan con ironía y reflexión sobre Dios, nuestra relación con la tierra, cuestiona la idealización del mundo occidental hacia los pueblos originarios y narra lo profundo que se ha enraizado el pensamiento neoliberal en las distintas sociedades que componen Chile. 

En Wallmapu, detalla Achondo, “están pasando muchas cosas. No es solo la lucha territorial, la autonomía, la reivindicación indígena; es también un territorio que desde el punto de vista eco llama mucho la atención. Están los volcanes, las araucarias, los paisajes idealizados de los cuales el capitalismo se apropia para vender un producto. Entonces, la crítica que hay detrás de este libro es contra la mercantilización del paisaje”.

En ese sentido, el autor sostiene que “el capitalismo tiene muchos rostros, el rostro de la militarización, el rostro neoliberal, tiene el rostro ecofriendly, el rostro de la imposición colonial y de una hegemonía narrativa sobre el lugar”.

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Llevaban décadas plantando pinos / hasta que los pinos se rebelaron. / Primero congregaron a los eucaliptos / para secar todo el territorio. / Finalmente se inmolaron en fuego / arrasando con cuanta criatura / se les cruzara por el camino, se lee en uno de los poemas, recordando las noticias sobre incendios forestales que llenan las páginas de diarios y noticiarios cada verano.

Pedro Pablo Achondo

Pedro Pablo Achondo explica, juega con la dualidad entre experiencia personal y ficción. De ahí el subtítulo Wallmapu Ecodistopía. “Existen muchos Wallmapu que exceden a la geografía. Por eso hablo, por ejemplo, del Wallmapu de Ucayali. Es decir, estoy transportando una imagen a un lugar que queda en Ecuador, en Perú o en el Amazonas. Uno podría decir que el Wallmapu lo transformo en un símbolo de un deseo, de una proyección de un lugar admirable que todos quieren irrumpir, poseer. Wallmapu existe, como idea, como topos. Sigue siendo un cúmulo de relaciones que hemos ido construyendo a lo largo de la historia”, expone el autor.

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Cultura B

Rip Pop Mutant y su nuevo disco “Fluxus Pop”

Devoto hasta los huesos de la filosofía punk “Hazlo tu mismo”, el ex estudiante en Artes lleva actualmente y en forma paralela cuatro otros proyectos musicales, entre ellos “Rip Pop Mutant”, su primera propuesta como solista.  

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Alexander Ortiz es un artista colombiano-canadiense, un músico popular y autodidacta que hace una década cofundó el grupo electro-punk “We are Wolves”. El año 2000 editó junto a ellos 5 álbumes, varios EP y singles, además de realizar una serie de conciertos por todo el mundo, algunos acompañando a bandas importantes como “Noise Conspiracy”, “And You Will Know Us By The Trail Of Dead”, “Death From Above 1979”, “Bloc Party”, Gorillaz et Indochine.

Devoto hasta los huesos de la filosofía punk “Hazlo tu mismo”, el ex estudiante en Artes lleva actualmente y en forma paralela cuatro otros proyectos musicales, entre ellos “Rip Pop Mutant”, su primera propuesta como solista.  


Acompañado por el ex miembro de “Tricky Woo”, Adrian Popovich, Alexander Ortiz le dio vida a Fluxus Pop, un álbum de 13 canciones mutantes con ritmos repetitivos. Influenciado por “Suicide”, “Déjà Voodoo”, “Cramps”, y “Velvet Underground” el punk canadiense con raíces colombianas mantiene también una relación de amor y desamor con el pop. 

En este nuevo disco y esfuerzo de lobo solitario, el pop está procesado en una combinación que fusiona  el cold wave, new wave y post punk.

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