El documental es Francisca: NO es Chile
Es difícil que una niña entienda:
que su mamá no va a volver.
PEDRO SANDOVAL.
Una noche primaveral, de plenilunio, recibimos una llamada melancólica. Gonzalo “Chalo” Barría, trabajador audiovisual y miembro de Señal 3 de La Victoria (TV), nos invita con esperanza a revisar el teaser del proyecto documental que les ha quitado el sueño y mantenido en vigilia desde mayo de 2022. Se trata de “Francisca”: obra audiovisual sucintamente abreviada en menos de 3 minutos, y proyectada recientemente en Pichilemu. En tiempos de “narcisismo” autodiagnosticado a granel, es urgente resguardar el legado de quienes dieron la vida por su trabajo en defensa de comunidades imaginadas.
Chalo Barría posee una convicción envidiable: y cuando a uno le dicen “El Vitacuro” en La Morgue –bar vecinal de la comuna de Pedro Aguirre Cerda–, por ponerse a tocar el piano, sabe que la posibilidad de pasarse de listo será de antemano puesta en entredicho. ¿Tiene algo de “malo” padecer rabia y amor como fuerzas de voluntad, cuando por sujetos insufribles perdiste a tu mejor compañera de trabajo?
Telespectadores, auditores y corporaciones suelen tener un denominador común: “el cliente siempre tiene la razón”. Dicha lógica instrumental, que sujeta a las personas de acuerdo a su capacidad de gasto económico o endeudamiento crediticio, es incompatible con la democracia: cuando esta facilita el porvenir de sus vecindarios como agentes de cambio social. Francisca Sandoval, Chalo Barría, otras trabajadoras y trabajadores de la prensa, lo vieron a diario durante el Estallido; y cotidianamente, cuando a su comuna llegan sujetos que solo aportan a su conveniencia individual.
Aunque como animales, los seres humanos somos gregarios, hay ciertas personas dedicadas al trabajo que se singularizan: no necesariamente son artistas, si buena gente que opta por la autonomía de sí misma, en beneficio de amplias mayorías y Sandoval fue una de ellas. Si sus colegas se demuestran desconfiados, es por la soledad que los aqueja: difícil es fragilizarse hasta las lágrimas, cuando si se llora es debido a problemas de “salud mental”; y no al necesario duelo que todo ser humano padece como debe ser. El resto no necesariamente es “narcisismo”. Es indolencia.
FRANCISCA: ¡Documental necesario!
El formato “teaser” cumple con narrar lo que podremos ver. Su capacidad de condensar información es compatible con la viralización a través de redes: ¿Cómo se puede reproducir el duelo de una comunidad entera, cuando nadie tiempo de llorar por otros?
- Toda la gente que ha participado en manifestaciones… El velorio fue privado, y a nosotros como Señal 3 de La Victoria nos dejó entrar la familia; habían muchas personas que quisieron despedirla. Ese amor es notorio en las manifestaciones, en las Universidades y los jóvenes.
¿Cuáles y quienes?
- En la USACH le armaron una “grutita”, un altar: en la Escuela de Periodismo. Cuando se ha vivido el duelo e igual han participado jóvenes organizando respetuosamente sus manifestaciones simbólicas el 1 de Mayo: ese día, a Francisca le dispararon la bala…
No es algo frívolo…
- Siempre hay “adorno” en la Alameda: hubo, hay y van a haber homenajes en la marcha de la Central Clasista.
¿Entiendo que es “alternativa” a la CUT?
- …
A quienes, les importa
Francisca tiñe la omisión de Chalo Barría: el silencio, en su caso, otorga consideración y respeto. Es un trabajador audiovisual y compatibiliza su creatividad en duelo, con la electricidad, a la que se dedica a pasos del kilómetro 0 de Chile. Aunque inicialmente nos reuniríamos en Plaza de Armas, Barría fue cauteloso: sugirió un reconocido boliche con wurlitzer, desapercibido entre La Piojera y el trajín histórico de Cal y Canto. Allí se han sanado hasta aspirantes al Óscar: ellos y ellas reniegan de su pasado… ¡cuando conviene!
¿Cuándo se estrenaría oficialmente y en que contexto la obra documental sobre Francisca Sandoval?
- Me gustaría que fuera luego y en una fecha importante como el 12 de mayo. Pero dependería de nuestro tiempo: hemos estado de día y noche trabajando para poder avanzar, y eso sería ideal… Pero no podría definir la fecha “exacta”. Me lo he tomado como algo personal, y estoy trabajando para que sea así…
Así… ¿autogestionado?
- Es un documental a pulso, y no hay dinero: no se puede olvidar, porque además trabajo en la construcción.
Una de las constantes entre el patrimonio y la política, cuando experimentamos el advenimientos de otros gobiernos –aunque sean “solo” municipales–, es el cambio de los nombres. Con cierto resquemor, Barría nos comenta que hubo intentos de quienes amana, lloran y siguen rabiando por la memoria de Francisca: cambiarle el nombre a la Plaza Libertad de Prensa; y, ¿quién vendrá a rescatarnos? Síganme los imprescindibles.
Volver con el sudor de cada día
¿Cómo llegas a la casa? No tengo problemas. Uno también ha sido “chucheta”.
- De tanto trabajar, llego más cansado que la chucha y me quedo dormido en el sofá. Por eso siempre me tomo el tiempo y pienso antes de opinar…
Para las estadísticas poblacionales sobre muerte producto de la delincuencia, unos cometen la tacañería de reducir todo a cifras. NO “da lo mismo” la vida y obra detrás de Francisca. ¿Qué les ofrecería a los frívolos e incapaces de sentir la rabia que lo inunda?
- Es complicado… ¿A mí? Esa gente me da lo mismo. Lo más probable es que ni la vean. La verdad es que no me importa ese tipo de personajes. Ni si quiera me alcanzan a dar rabia: al Pancho Malo me lo encontré el otro día, y hasta me habló como cuico recién duchado. Solo me dan pena las personas porque viven en una sociedad egoísta y solamente están pendientes de su “desarrollo personal” y no de la comunidad. Si fuese así, viviríamos de otra forma.
Así de genuinas fueron las palabras de Chalo Barría. No necesita gritar y ser destemplado en sus formas, para dar a conocer con ahínco lo que será una gran obra colectiva: de la que se siente apenas un trabajador más, a pesar de lo innegable de su persistencia. El vaso de “arreglado” con frutilla picadita –en el doble sentido de la picardía–, estaba justo y necesario: no pedía nada de azúcar estrafalaria; si hubo fernet en el asunto, el amargor realzó la fruta de temporada cuya inicial todavía nos recuerda al nombre de quien motiva la necesidad documental.
Francisca Sandoval sigue siendo muy querida en “La Morgue” y Galería Metropolitana. Como vecino y trabajador de la comuna de Pedro Aguirre Cerda, Chalo Barría los sigue visitando cada vez que puede, para seguir compartiendo, difundiendo y recomendando la importancia de mantener vivo el legado de la mejor compañera de trabajo. Uno quisiera, sin codicia, haber podido conocer a alguien como ella; ya están avisados:
Espérense
Pero no sentaditos
En mayo del dos mil
Veinticinco a las doce
Van a ver pasar una marcha
Nacional en el día del trabajo
Internacional
Arribistas del Pueblo de Chile
¡Váyanse!
Váyanse a la punta del cerro
Porque esto no es una farsa
Y si quieren:
Váyanse
Pero no a la cresta de la loma.
Si a Pedro Aguirre Cerda…
A reconocer, aunque sea un poquito.
No lo van a moder en La Morgue
La entrada y la salida son gratis
También la simpatía
El tragullo
Vemos.
Pareciera que estuviéramos hablando de la catástrofe
Parece que estuvimos escribiendo sobre Chile
Y nosotros conversamos
Cuando “El Vitacuro” invitó
Chalo dispuso
Pero él estuvo hablando
De ella, Francisca.
“Francisca”, dirigido por Gonzalo Barría –trabajador audiovisual de Señal 3 de La Victoria–, sería el primer documental en conmemoración de la periodista Francisca Sandoval: asesinada en mayo de 2022. Dicho proyecto, es el primero y único que cuenta con el compromiso de la familia Sandoval Astudillo para su realización, quienes facilitaron a Barría parte del archivo documental.
De esa manera, la ética y estética de la producción audiovisual sería la correcta, en la medida de que no se trata de una privatización hacia el valor de cambio. El uso del archivo familiar es necesaria, cuando desde el arte se suele capitalizar la catástrofe humana que atraviesa las pérdidas recientes de seres queridos.
En el “Touring” sonó Violeta Parra, Illapu, Sol y Lluvia. Luisa, la amable garzona sacó una fotografía mientras los parroquianos escuchaban Mon Laferte, esperando el azar del Wurlitzer; máquina del pasado, que resiste el paso de la aceleración en la vía chilena, a la próxima teleserie del neoliberalismo.



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