Martes, Febrero 27, 2024

Después de 50 años en bodegas chilenas, las obras de Ernesto Deira vuelan a Buenos Aires

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Luego de exhibirse en los días en que Fidel Castro visitaba Chile en 1971, la serie de trabajos del conocido artista argentino Ernesto Deira quedó en las bodegas del Museo de Arte Contemporáneo. Su autor falleció pensando que esos trabajos habían sido destruidos por la dictadura.  


Después de casi medio siglo de permanecer en las bodegas del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile, las siete obras que conformaron la exposición Identificaciones que el artista argentino Ernesto Deira exhibió en 1971, retornarán a Buenos Aires. Así se dará por terminado lo que algunos medios trasandinos calificaron con “un secuestro” artístico.

Las obras de gran formato ya fueron debidamente embaladas y este viernes 31 a las 15:00 horas volarán custodiadas por la Interpol en un avión Hércules hacia la capital argentina. Luego de tres años de permanecer en comodato en MNBA del vecino país, volverán a las manos de la familia del artista que falleció en 1986 en París, creyendo que sus trabajos habían sido destruidos por orden de la dictadura chilena.

El remolacho (1964)

La historia de este retorno concluirá la próxima semana cuando uno de sus cuadros se exhiba en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires y sea contemplado por el presidente Gabriel Boric durante su visita oficial a la Argentina. Además, los hijos de Deira, Silvina y Martín, donarán la obra El remolacho (que no pertenece a Identificaciones) al Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile en retribución por la custodia de esta acontecida serie de trabajos.

La familia también informó que Identificaciones se exhibirá en forma completa con toda la documentación y contexto que requiere una colección que haya pasado por tantas aventuras y desventuras. Los textos estarán a cargo del crítico y curador de arte chileno Ernesto Muñoz, quien según los herederos de Deira, fue clave para que el retorno de ese patrimonio se concretara.

Historia de una retención

El periplo de Identificaciones comenzó en noviembre de 1971, días de agitación política y por la visita de Fidel Castro a Chile. En esa fecha, el famoso artista argentino miembro del movimiento Nueva Figuración, exhibió en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile estas siete obras cuya temática recogía su impresión de los horrores de la guerra y de las violaciones a los derechos humanos.

Las obras, realizadas en blanco y negro, tenían como protagonistas figuras humanas amarradas, con sus miembros cercenados y sus rostros con muecas de horror y también cadáveres yacientes. La muestra, que una vez que se desmontara en Chile iba a partir a Cuba, se quedó entrampada en Chile debido a la exacerbación política. En un principio, fueron custodiadas en el Instituto Arte Latinoamericano de la Universidad de Chile hasta el quiebre de la democracia.

Preocupado por sus obras, Ernesto Deira trató de averiguar por éstas y se le informó que habían sido quemadas por orden de la dictadura militar junto a creaciones de otros artistas. De esa manera, este creador argentino, que murió en París en 1986, las dio por perdidas.

Identificaciones

Años después, en 2003, cuando se realizó en Buenos Aires una retrospectiva de Deira, la fallecida galerista y directora del Museo de la Solidaridad Salvador Allende, Carmen Waugh, informó a la familia del artista que los trabajos, que pensaban incinerados, se encontraban en la bodega del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile.

Luego de esa buena nueva, los hijos de Deira hicieron el reclamo, pero lamentablemente para ellos, el camino de la recuperación de las siete obras fue tortuoso, lleno de escollos, condiciones, problemas, trámites y acuerdos y desacuerdos. “Ningún funcionario de la Universidad de Chile se atrevía a firmar la restitución a pesar de que tenían documentación que acreditaba a la propiedad. Ellos consideraban que las pinturas ya eran de la Universidad de Chile porque habían sido erróneamente catalogadas”, dice Silvina desde Argentina, quien se manifiesta contenta de que la serie de su padre llegue a su país.

En principio, cuenta la hija de Deira, se pusieron condiciones que los herederos calificaron de inaceptables como que los cuadros debían ser donados al Museo de Bellas Artes argentino. “Nos pasó que después de muchas negociaciones con la Universidad de Chile, llegábamos a un acuerdo, luego nos imponían más condiciones, documentación, decenas de papeles”, señala y afirma que incluso se organizó una muestra con las obras en el mismo Museo de Arte Contemporáneo con la promesa que una vez terminada, se podrían llevar la serie. “Viajé a Chile con 26 dibujos para completar la exhibición y la abrimos, pero luego las promesas quedaron en nada”.

Advierte que ella y su hermano deseaban una solución diplomática pero que en marzo del año pasado, “ya hartos”, contrataron a un abogado experto, quien presentó una denuncia por retención de obras de arte. “Además, nosotros dimos a conocer el tema a los medios de comunicación tanto argentinos como chilenos”, recuerda.

Finalmente, se llegó a un acuerdo donde la Universidad de Chile se comprometió a enviar los cuadros al Museo Nacional de Bellas Artes Argentino, institución que los tendrá durante tres años en comodato y luego, “nosotros nos hacemos cargo de ellas con el requerimiento que la serie permanezca unida”, comenta.  En diciembre se firmó el convenio y finalmente los cuadros saldrán de Chile en avión que el Ministerio de Defensa transandino puso a disposición de la familia.

“No quería usar vehículos pagados por el Estado para un asunto privado, pero me dijeron que esto se trataba de repatriación de bienes culturales. Es decir, lo que hace 20 años era un tema entre particulares, ahora era un tema que iba hasta sentar jurisprudencia”, dice desde el sur de la Argentina.

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