Cultura B

“Álvaro: rockstars don’t wet the bed”, el documental del inclasificable Álvaro Peña

La biografía oficial lo señala como un hito contracultural que, junto con Joe Strummer (The Clash) no solo fundan la banda The 101’ers, sino que también son personajes claves de los inicios del punk. Sin embargo, el nombre de Álvaro Peña no figura en la memoria colectiva del estilo y su obra explora diversos sonidos. Se fue joven a Europa a destruir el arte y, tras la dictadura militar, regresa a Chile y es escupido por un público que no lo comprende. Es “el underground del underground”. En “Álvaro: Rockstars don’t wet the bed” (traducido como “las estrellas de rock no se hacen pipí en la cama”), Peña encuentra a sus 77 años el esquivo reconocimiento. Hablamos con su director, Jorge Catoni.


“La primera vez que supe de él fue con una nota en el diario, allá por el 2007. En el diario, Álvaro salía con una olla en la cabeza”, recuerda hoy Jorge Catoni, director del documental y también realizador de El Parra Menos Parra (Mejor Documental In-Edit 2014). Luego de investigarlo por un año en 2015, sintió que era un personaje ideal para hacer un documental. Comenzó a ir a sus presentaciones, a contactar a su círculo cercano para que le hablaran de él, pero Peña era esquivo. Luego de meses de ir tras sus pasos, surgió la oportunidad. “Para agarrar su confianza le ofrecí hacer una tocata. En ese momento estaba muy aburrido de Chile, del ‘pago de Chile’ como le llamó, y me dijo «mira, no quiero volver más a Chile y si hacemos esta tocata que sea la última»”.

Décadas produciendo música y autogestionando su carrera, una trayectoria de 40 años que tuvo como punto de partida su icónico Drinkin’ my own sperm, álbum publicado en Alemania en 1977. Álvaro Peña se cansó de la indiferencia y de un país que le dio la espalda. “Mi última tocata. Me vuelvo a Alemania ¡y no vuelvo mas!”, señaló en aquella oportunidad. El 5 de marzo de 2016, el Bar de René acogió Mi última tokata en Chile, evento organizado en conjunto con Milton Izurieta, productor del documental. El lugar se llenó. “Álvaro quedó muy contento con el respeto de las personas que asistieron. Y llevándolo al hotel de regreso le comenté que quería hacerle un documental… ¡y le encantó la idea!”. Minutos después de su despedida, el decepcionado punky y el esperanzado documentalista quedaron de acuerdo: Álvaro Peña volvería a Chile en los próximos meses.  

Alternando con su estadía en Konstanz, Alemania, Álvaro Peña pasaba en Chile unos tres o cuatro meses al año. “La pega era seguirlo. No tenía ningún plan. Lo único que me dijo el Álvaro es que este documental se basara simplemente en lo que pasaba aquí en Santiago y en Valparaíso cuando él venía. No que fuéramos a grabarlo ni a Alemania ni a Inglaterra”. No hay estructura, no hay guión. Todo grabado con una cámara y a toma única, tal cual como se muestra. Todo improvisado. “Tenía que ser así porque al Álvaro no le gustan las cosas pauteadas, ni repetir escenas. Salió espontáneo, como es él”. 

El personaje que entretiene

“Mira traje esta canción”. En una de sus visitas, Álvaro trae una nueva composición y en una versión en español. ‘Siete libros’ despertó de inmediato el interés del director una vez que lo ve interpretándola. “Una vez lo vi cantándola y él hacía un montón de movimientos con la cara y le propuse grabarlo en un primer plano. Pero cuando pone esas caras a mí me da mucha risa. Y le dije «te voy a grabar, pero no te voy a mirar». Puse REC y miré a otro lado”. Un personaje espontáneo y sin miedo al ridículo que en Álvaro: rockstars don’t wet the bed aparece cantando, gritando, quitándose la ropa, tirándose al suelo e incluso llorando. 

“Álvaro se siente muy cómodo con las cámaras. Ya tiene experiencia. Para mí grabarlo fue muy fácil porque da mucho material, pero al mismo tiempo fue muy agotador porque él es muy intenso”. Según las propias palabras de Peña: “me defino como una persona no-artista, sino como una persona que entretiene”. 

Jorge Catoni, que pasó tres años acompañándolo, va más allá y lo describe como un gran creativo, honesto y perseverante. “Generalmente, los músicos se quedan callados cuando les va mal, pero Álvaro no tiene problema en decir que va poca gente a sus tocatas, que no ha vendido discos, que nunca ha tenido un gran reconocimiento en su carrera. Y aún así es porfiado”. Sin ir más lejos, a fines de noviembre estrenó un EP y lo promocionó con un videoclip. Con recién cumplidos 77 años, es su tercera entrega discográfica en lo que va del 2020. Todo esto bajo el alero de su propio sello, Squaky Shoes Records, el mismo que lo ha acompañado desde que comenzó su carrera.

La relación de Peña y Catoni se extendió más allá de la realización del documental y alcanzó el rescate patrimonial de su obra. “Nosotros alcanzamos a rescatar cerca de 70 discos, entre singles, grabaciones en vivo, masters y rarezas”, señala Catoni. El mismo director con el músico Manuel Abarca han ido subiendo estos discos al sitio web y a plataformas de streaming como Spotify. El 7 de diciembre, el día de su cumpleaños, Catoni y Abarca subieron a Spotify una versión de Drinkin’ My Own Sperm remasterizada directamente del master que se consiguieron en Inglaterra.

Además de este rescate musical, hubo un trabajo de recopilación de imágenes, indumentaria, guantes, fotografías, afiches creados por el mismo Peña. De todo este material se nutre visualmente el documental. 

El rockstar que no moja la cama

Festival In-Edit 2019. Álvaro Peña, nervioso, excitado, ansioso, esperaba en primera fila el debut de su propio documental. Le había pedido a Jorge verlo antes, pero el director se negó. Al finalizar la función, Peña se paró y abrazó a Jorge y a Milton. “El pecho se le movía un montón. El corazón le zapateaba un montón y estaba llorando”, recuerda Jorge. “¡Esto es una obra maestra!”, fue la primera reacción del ícono del punk tras las lágrimas. El documental finalmente ganó el Premio Festival de ese año.

Además de la enorme cantidad de archivo facilitada por el mismo Álvaro Peña, el documental se enriquece con imágenes en VHS que el realizador Andrés Brignardelo tomó en los noventa intentando hacer un documental que finalmente no realizó. Una tercera parte se complementó con Gonzalo Ilabaca, su antiguo manager y padre de Pascuala Ilabaca, cantante que lo conoce desde niña y que también habla en el documental. “Lo recuerdo con eso de ‘ser tú mismo’, que al final es lo que todo el rato en Chile te están coartando”, señala. 

Álvaro: rockstars don’t wet the bed’ al igual que el documental de Óscar Parra, relata una historia no lineal, como un puzzle que se va construyendo. “Ocupo mucho el ejercicio de la memoria de una persona de la tercera edad. Él te puede estar hablando de 1955, pero inmediatamente te hablan de lo que hizo la semana pasada. Y luego se va a 1976. Pero es lo normal al hablar con una persona de la tercera edad”.

El documental está disponible desde Miradoc y Jorge Catoni tiene pensado hacer la versión en inglés. Si bien el documental está hablado en castellano, la cinta está subtitulada al mismo idioma. “Para mí el documental tenía que estar subtitulado al español para que se entendiera todo y no quedara ninguna duda ni de sus palabras ni de sus canciones”. Una última oportunidad de descubrir la vida del primer héroe del punk chileno. Álvaro Peña, luego de depositar su confianza en Jorge Catoni, se recluyó y no ha parado de engrosar su extensa discografía, hoy disponible en Spotify. Continúa componiendo, pero asegura que con esto se despide del formato documental. “Para mí esto es el cierre. Este es mi último documental. Con esto yo termino”.

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