3 años del incidente de La Polla Records en Chile y el lado B de la entrevista a Evaristo Páramos
Le pregunté a Evaristo si podía darme una pequeña entrevista, ahora en persona, para hablar de cómo se sentía un día después del accidentado show. Me dijo que sí, entonces nos guiaron por un pasillo hasta un balcón, que rápidamente se llenó de gente al ver que el cantante se movilizaba hacia allá.
Había pasado la noche escribiendo sobre lo que viví durante la tarde del 16 de febrero del 2020. La Polla Records, legendaria banda vasca pionera del punk en castellano, finalizaba su carrera con una gira cuya última parada se situaba en Chile. Pero el esperado concierto terminó en odisea: la jornada en el estadio Bicentenario de La Florida apagaba sus micrófonos antes de lo previsto, con desmanes, heridos, y una banda que no pudo siquiera tocar media hora, pues una turba de gente subió al escenario e impidió que el grupo siguiera tocando.
Yo andaba con Yesenia, una amiga. Ella había comprado su entrada, pero accedió a entrar conmigo en la zona de prensa porque el ambiente hostil hacía presagiar que la jornada podría terminar mal, y no nos equivocábamos. También estaba mi partner Andy Ruiz, que había ido a documentar el encuentro con fotografías para acompañar la que hasta ese momento, sería mi reseña del show.
Nos ubicaron en la zona llamada «foso» donde habitualmente las producciones sitúan a la prensa para que puedan ver el show y fotografiar con tranquilidad. Ese lugar está entre el público de la cancha y el escenario, separado por una valla papal.
Una vez desatado el caos, nos tuvimos que ir entre zapatillas voladoras, personas ensangrentadas, intoxicadas, trozos de suelo que la gente sacaba, lanzaba por el aire hacia el escenario y que caían cerca de donde estábamos nosotros. Mientras tanto, en la calle se encendían barricadas, propias del contexto del estallido social por el que atravesábamos. Caminamos los tres hasta encontrar el auto, aunque tuvimos que obligar a Andy a irse con nosotras, porque estaba en su salsa tomando fotos de todo lo que pasaba. Conduje hacia la casa de Yesenia, donde compartimos unas heladas, mientras tratábamos de entender lo que había pasado.
Un rato después, nos despedimos de Yesenia y me fui con Andy hasta su casa, donde nos pusimos manos a la obra. Mientras él seleccionaba y editaba las fotos que acompañarían mi texto, yo no paré de escribir. Trabajamos sentados en su comedor a punta de galletas Tritón y Coca-Cola.
Al día siguiente, ya en mi casa, puliendo detalles de la crónica que había escrito, me llega por Whatsapp un mensaje de Yesenia, diciéndome que conocía a alguien que sabía de la parada de Evaristo Páramos, vocalista de La Polla. Se trataba de un amigo de ella, que estaba moviéndose por Santiago con el staff de la banda. Al iniciar el contacto con él, me entregó una información escueta pero algo adivinable: «Evaristo está dando una entrevista en una radio rockera». Entonces pensé, “bueno, en Chile hay dos radios rockeras importantes donde podría estar: Sonar o Futuro” y me respondí: «debe estar en la Futuro».

Sin bañarme ni peinarme, salté de la cama donde estaba escribiendo y me puse lo primero que encontré, pesqué el auto y conduje hasta Iberoamerican Radios, conglomerado radiofónico donde está la radio Futuro. En paralelo llamaba por teléfono al Andy, para que me apoyara con fotos en el caso de lograr acceder al líder del grupo español. Andy agarró su bicicleta y pedaleó sin descanso desde el centro de Santiago hasta la calle Eleodoro Yañez en Providencia donde estaba yo, en modo de detective privado, haciéndole honores al compañero de Sherlock Holmes que lleva mi apellido.
Andy aún no llegaba cuando recibí otro dato: “Evaristo está con periodistas de Sonar, pero no en la radio, lo van a entrevistar en un restaurante en Providencia”. Apenas llegó mi compa, sopeado y con la adrenalina a mil, se subió al auto, dejando antes su bicicleta amarrada a un árbol. Entre tanto, me enviaron una ubicación por Google Maps, y manejé rajada hasta ahí.
Cuando llegamos, el contacto que había entregado los datos previos, salió a recibirnos a la calle y nos hizo subir por una escalera. Nos dirigimos al segundo piso de un bar que está en calle Los Leones, casi al llegar a Nueva Providencia.
En este punto de la historia debo decir que yo había entrevistado a Evaristo previo al concierto, le había enviado 21 preguntas vía mail, y me las había respondido por escrito, una a una.
Ya en el segundo piso, nos encontramos con un salón amplio, donde había mucha gente, unos de pie, otros sentados en sillones y sillas. También había mesas, platos con cosas para picar que ya se habían acabado. Algunos de los que estaban ahí conversaban tomando cervezas en lata y otros estaban pendientes de la charla que estaba teniendo Evaristo con el periodista Francisco Reinoso. Se trataba de una sesión del programa «Duros de Roer» de Radio Sonar que estaba siendo grabada, pero de todo eso me enteraría después.
En ese tramo de tiempo, nos ofrecieron cerveza, ambos aceptamos y bebimos mientras escuchamos la parte final de la entrevista. Entre el público estaba Guillermo Galindo, más conocido como Mala Imagen, nombre artístico con el que el dibujante da vida a sus viñetas e historietas humorísticas de contenido político y social. Cuando Evaristo terminó de ser entrevistado y se apagaron los micrófonos, saludó a algunas personas que lo esperaban para sacarse fotos. Los audiovisuales que estaban documentando la sesión, de la productora Balboa Santiago, siguieron registrando por algunos minutos lo que hacía Evaristo.

Luego, el contacto de mi amiga Yesenia que nos había ayudado a llegar hasta allí, llamó a Páramos y nos presentó formalmente. El músico me saludó amablemente, mientras yo le decía: «Hola Evaristo, ¿sabes? te entrevisté antes de este show, te envié unas preguntas por mail». Me respondió inmediatamente: «¿Cuántas preguntas eran?», contesté: «hartas», entonces contestó «eran 21». Ambos nos reímos, fue gracioso, me reconoció apenas le dije lo del cuestionario por correo
En realidad, ahora que lo pienso, había sido un exceso enviar tantas preguntas, pero creo que justamente fue eso lo que hizo que me reconociera cuando nos conocimos. Por otra parte, siempre me quedé con la sensación de que esa presentación y primera conversación que tuve con Evaristo, fue registrada por los audiovisuales que estaban ahí, pero no podría asegurarlo.
En ese contexto le pregunté a Evaristo si podía darme una pequeña entrevista, ahora en persona, para hablar de cómo se sentía un día después del accidentado show. Me dijo que sí, entonces nos guiaron por un pasillo hasta un balcón, que rápidamente se llenó de gente al ver que el cantante se movilizaba hacia allá. Eso me puso un poco nerviosa, porque no acostumbro a entrevistar en público.
Prendí un cigarro, el último que me quedaba, y parados en ese balcón, estrecho y rodeados de personas, comenzamos la entrevista, que registré como archivo de audio en Whatsapp y que duró menos de 10 minutos. En un momento, Evaristo pensó que yo iba a botar mi cigarro sin terminar desde el balcón hacia el primer piso, y se apuró en decirme que no me deshiciera de él. Como me di cuenta de que tenía ganas de fumar y yo no tenía más cigarros, le pasé el mío, lo recibió y se lo terminó ansiosamente mientras conversábamos. Andy no pudo sacar fotos de ambos mientras hablábamos, el espacio y entorno se lo impidieron, pero atinó a apuntar su cámara hacia Evaristo, disparando varias veces el obturador, y capturando sus expresiones faciales al momento que sostenía la conversación conmigo.
(*) La gente que se subía al escenario te decía cosas ¿qué te decían?
-Algunos decían cosas como “¡hijo de puta!” y me gusta que me digan cosas tan bonitas (se ríe) pero, no sé, no me parece elegante decir las cosas que me decían.
¿Qué te pareció la actitud de la gente?
– Me pareció un poco necio todo el rollo, un poco estúpido, me pareció tonto, que tontamente se acabara una movida que venía tan bonita. Me dio un poco de penita, porque llevo ganándome la vida sin trabajar como la gente decente desde los veinticinco años, pero igual yo sé lo que cuesta ganarse la pasta y tengo una idea de los precios de las entradas, lo que cuesta viajar, lo que cuesta alojarse. Había gente que venía de muy lejos y bueno, tampoco debería emocionarme por eso, pero me doy cuenta ¿no? Había un montón de gente así, he visto imágenes de gente llorando, y bueno, está mal que cuatro idiotas lo hayan jodido todo, me da igual que estuvieran organizados o desorganizados, que fuera una casualidad o que estuviera preparado, me da lo mismo, pero es una idiotez, una tontería ¿por qué tuvo que acabar así?… pero bueno, acabó así.
Algunas personas criticaron que no te hayas referido al estallido social ¿qué le dirías a ellos?
Pues les diría que, desde mi punto de vista, que un idiota que no es de aquí se ponga a decir chorradas para quedar muy bien y diga ‘viva esto y viva lo otro’ y luego me marcho a mi pueblo, me parece que es necio por mi parte, me sentiría estúpido haciéndolo, eso es lo que digo. Luego yo me largo y se queda todo el mundo dándose las palizas aquí, me parece tonto, por eso no lo hago, nada más, si a eso le llaman como que no apoyo, pues allá cada uno con sus cosas. No puedo hacer otra, es que no me parece real, estaría haciendo el huevo, lo que he criticado tantas veces de otra gente.(*)
Al terminar la charla, entramos a una sala por donde se accedía a los baños. En ese momento le hice ver que sabía que su signo zodiacal era de géminis, al igual que yo. El tema no le fue indiferente, de hecho compartimos algunas impresiones al respecto, y me preguntó cuál era la fecha de mi cumpleaños. Luego, posamos para las fotos, mientras Andy capturaba el momento con su lente: Evaristo pasaba el trago amargo del día anterior, con el fallido final de La Polla Records en Chile, y yo, acababa de entrevistar a una leyenda.
(*) Extracto de entrevista, publicada originalmente en el medio The Clinic. Tanto la entrevista como la crónica en su formato y extensión original, están disponibles en el libro “Lado B: Crónicas, entrevistas y reportajes musicales”, de Johanna Watson.



Excelente tu trabajo .
Felicitaciones !!!
Buena crónica, y buena entrevista