Kuervos del Sur: «Hasta que el pueblo mapuche no tenga el espacio que corresponde, Chile no será un país digno, equitativo y realmente inclusivo»
Foto: Sebastián Domínguez
Alekos Vuskovic, tecladista de la banda nacional Kuervos del Sur, desmenuza detalles de lo que fue su primer show en el Teatro Caupolicán el pasado 15 de noviembre en medio del estallido social. El mismo que será trasmitido vía streaming junto a un documental.
El 25 de octubre será una fecha recordada en nuestra historia reciente por llevarse a cabo la marcha más grande de nuestro país luego del retorno a la democracia. Meses antes, Kuervos del Sur había definido que aquel viernes sería el día del lanzamiento oficial en vivo de su último disco Canto a lo Brujo (2020) y su primer Caupolicán.
Sin embargo, las circunstancias cambiaron desde el estallido social y obligaron al grupo a cambiar la fecha para mediados de noviembre, en un concierto que, finalmente, fue más que un espectáculo musical. «El show se politizó y se convirtió en una marcha puertas adentro», nos cuenta Alekos Vuskovic, tecladista y compositor del sexteto criollo.

– El show de lanzamiento de Canto a lo Brujo estuvo agendado con bastante antelación, sin embargo, la pulsión social hizo que varias cosas cambiaran en el camino. Con el estallido del 18 de octubre y el toque de queda declarado esa misma noche, aquel show del 25 se tuvo que posponer con el correr de los días. ¿Cuál fue su reacción sobre el estallido ese día? ¿Cómo fueron las conversaciones con el correr de los días en la interna?
– El 18 octubre estábamos tocando en Quilpué y vimos por televisión cómo empezaban las manifestaciones, cómo se quemó el edificio de Enel y las estaciones del Metro. Desde ese momento y con el transcurso de los días, entendimos que no iba a ser posible el lanzamiento del 25.
– Estábamos en cierta medida afligidos con tener que suspender el asunto, pero al mismo tiempo estábamos extáticos, contentos y participando en lo que nos parecía y nos siguen pareciendo reivindicaciones muy importantes para Chile. Sobre el show, la productora nos dio dos opciones: dejar el lanzamiento para una fecha muy lejana o hacerlo en noviembre. Tomamos la segunda opción, aunque, sin duda, fue un riesgo porque había incertidumbre sobre si se levantaría el toque de queda para esa fecha o si la gente iba a responder tan bien como con la primera fecha.
– Si bien el 25 de octubre no fue el día histórico de su primer Caupolicán, sí lo fue para el país, con la marcha más grande tras el retorno a la democracia. Hay un simbolismo ahí. ¿Qué piensan sobre esto a 10 meses de todo?
– En su momento reaccionamos como la mayoría de las personas, muy impactados y emocionados. Algo de incredulidad y cautela también frente a la respuestas mediáticas y políticas. Después indignación por el uso de la violencia de Estado. Todos fuimos a la marcha el 25 octubre y todo este despertar social se atesora como un momento bello y se sigue sintiendo hasta ahora como un “despertar”. Esperamos que cuando pase todo esto de la pandemia, siga el movimiento y que la gente vaya a votar por una nueva Constitución, que es lo que necesitamos para hacer de este país un país más digno para todos.

– No pasaron muchos días para que ustedes, desde su arte y como colectivo, se hicieran parte de la marea social en lo que se ha denominado como la primavera chilena. Lanzaron ‘La caravana’ –una de las primeras canciones con foco en lo que estaba pasando en las calles– tres días antes del show y cuando la tocaron, sorprendentemente había mucha gente que se la sabía y la cantó como si fuese un clásico (videos caseros en YouTube dan cuenta de eso). ¿Cómo vivieron ese momento arriba del escenario? ¿Qué significa para ustedes ese tema? ¿Cuál creen que fue el rol de estas canciones surgidas en pleno estallido para la gente?
– Sí, como tú bien dices, esa canción salió tres días antes del concierto y fue compuesta, arreglada y grabada súper rápido por una necesidad y por una pulsión de hacernos partícipes y aportar con nuestro arte al movimiento. Y creo que en cierta medida, uno podría decir que fue hasta mejor que se haya suspendido la fecha original, porque gracias a la canción y al tiempo que había pasado, el show se politizó y se convirtió en una marcha puertas adentro, por decirlo de alguna manera. La gente estuvo cantando y gritando sin parar todo el concierto y se entiende, después de estar un tiempo con toques de queda y con las ganas de expresarse.
– Fue maravilloso ver como la gente respondió frente a ‘La caravana’ y como la había integrado como una canción más de las de Kuervos. En cierta medida, veo a esta canción como un «bonus track» del Canto a lo Brujo. Tal vez esté en próximas ediciones. Y sin duda que con las canciones, y todo el arte en general que se creó influenciado por el estallido social, se produce un circulo virtuoso de inspiración y de inyección de fuerza, energía y confianza, en momentos en que a veces esas cosas faltan. Así que creo que es imprescindible el rol del artista en general, pero más aún en estos momentos.
– Jaime da un discurso antes de tocar esa canción. Menciona como punto importante el habernos reencontrado como pueblo y que eso, además de darle fuerza al movimiento desde sus bases, legitima la lucha y da luz de esperanza para conseguir los cambios que reclama el país. Con el plebiscito acercándose –que justo será el 25 de octubre–, ¿cuáles son sus reflexiones?
– Hay una mezcla de muchos temores, ideas y emociones. Hay que ser cautelosos pero también tenemos esperanza de lo que pueda a llegar a pasar y de que Chile puede convertirse en un país de verdad y no en un territorio para empresarios. Estamos hablando de una constitución que no sabemos cómo va a ser redactada y por otro lado sabemos que los poderosos de este país tampoco van a soltar todos sus privilegios así tan fácil. Pero sin duda que hay esperanza y estamos confiados en que el estallido, las millones de personas en las calles, las muertes y los heridos, todos esos sacrificios, valdrán la pena y obtendremos frutos de todo eso. De alguna u otra manera.
– Volviendo al concierto, no es un misterio que hacer un show en el Caupolicán es un símbolo para las bandas de rock del país. Aquel teatro ha sido hogar de hitos históricos. En los 80, ahí tocaron Congreso y Los Jaivas, en shows que eran claramente antidictatoriales y que sirvieron como una bocanada de libertad en tiempos de detención por sospecha, estado de sitio, toques de queda, censuras, desapariciones. Escuchar consignas de las marchas en el teatro era volver al espíritu de esos shows. ¿Sintieron esa energía? ¿Qué y cómo es tocar en un Caupolicán lleno en ese contexto?
– Es muy emocionante y ciertamente se siente como un gran logro. Por un lado teníamos muchas ganas de mostrar el disco después de un proceso largo de composición, grabación y producción. Además se mezcló todo con que se había suspendido la fecha original y habían ganas de tocar y compartir con la gente que, recordemos, había estado hace muchas semanas en toque de queda. Entonces, al momento del lanzamiento, había mucha contención emocional en nosotros y en el público por lo que realmente fue una explosión de emociones y de fuerza. Mas allá de nosotros y nuestro show, la gente también fue a cantar, a gritar, a disfrutar y a expresarse a través de nuestra música y de ellos mismos.
– Como tú bien mencionas, se ve una clara analogía entre los tiempos de dictadura donde el único lugar que la gente tenía para expresarse eran los conciertos, sin que llegaran digamos los militares y los Carabineros, aunque incluso eso pasaba también. Aquí un poco también pasó lo mismo y se convirtió espontáneamente en un acto político. De hecho, se subió la hija de Ana González, hubieron cánticos de la gente y hubieron muchos carteles. Como te decía, fue una marcha de cuatro mil personal puertas adentro musicalizada por nosotros. Fue un show musical, pero también político y sin duda una catarsis colectiva para todos los que tuvimos ahí.

– Hay quienes dicen que los músicos en Chile se dividen en dos: los que hicieron un Caupolicán y los que aún no, porque un show en ese teatro es una especie de graduación. ¿Lo sintieron así? ¿Marcó un hito para ustedes su realización?
– Tocar en el Caupolicán fue para nosotros siempre un sueño y se veía lejano cuando empezamos. De hecho, cuando lanzamos El Vuelo del Pillán en el Teatro Cariola en 2016, la idea fue “el próximo tiene que ser en el Caupolicán” y bueno, trabajamos duro y recorrimos el camino pensando siempre en eso, y cuando se dio la oportunidad y finalmente logramos tocar ahí, fue realmente incluso más maravilloso de lo que habíamos imaginado, por todo lo que te he contado. Sentimos muy profundamente la efervescencia de parte de la gente, muchos de los cuales nos habían seguido durante todos esos años y que cantó tanto las canciones viejas como las nuevas. Fue muy emocionante la verdad y efectivamente ahora somos de los músicos que hemos tocado el Caupolicán y sentimos la importancia de eso, porque es sin duda, es un lugar de importancia histórica cultural y social en Chile. En todo caso, aún seguimos siendo del grupo que no ha tocado en el Arena, así que, nos faltaría eso (rísas).
– ¿Cómo fueron las reacciones una vez que terminó el show y se bajaron del escenario? ¿Cómo revivieron esos momentos cuando revisaron los videos (recital y documental) que van a transmitir este sábado?
– Siempre después de los conciertos, sean chicos o sean grandes, hay una emoción muy fuerte al bajarse del escenario. La adrenalina está alta y uno se baja medio volando en una nube, así que imagínate en el Caupolicán con cuatro mil personas cantando y vitoreando. Con todo esa efervescencia, al momento de bajarnos del escenario estábamos todos en éxtasis y tuvimos un lindo carrete con la familia y amigos ahí en el mismo Caupolicán, para poder bajar de la nube, pero la asimilación de lo que vivimos no llegó hasta mucho después. Mirar los videos de ese momento y escuchar la música al mezclar este documental que ahora se viene, fue en cierta medida revivir todas esas emociones y eso es muy potente, y supongo que lo va a ser cada vez que veamos este documental. También ver este material, nos hace dimensionar la importancia que tuvo.
– En la fecha original, el grupo invitado era Eruca Sativa de Argentina, con quienes ya habían compartido en La Batuta. Por razones obvias no pudieron venir, y en su reemplazo ponen a Tata Barahona. ¿Porque él si antes pensaron en un grupo de rock más canónico? ¿Cuál es su vínculo con Tata?
– La relación con Eruca Sativa lleva un par de años ya y siempre hemos tenido ganas de hacer más cosas con ellas y bueno, esta vez no resultó y entonces pensamos en un alguien que tuviera un acercamiento y un discurso relacionado con lo que estaba pasando. Además, siempre hemos admirado mucho la música y las letras del Tata y si bien no habíamos tocado con él antes, cuando estábamos buscando gente que pudiera estar con nosotros en el show apareció esa opción y fue unánime. Fue hermoso como la gente recibió al Tata en la previa a nuestro show y ciertamente le dio una consecuencia y linea a lo que el concierto terminó siendo.
– La transmisión del concierto llega en tiempos difusos. Está la pandemia, que ha obligado a reinventarse a los músicos y que en vez de conciertos en vivo, realicen distintas acciones virtuales. ¿Qué ha significado para ustedes reorganizarse durante esta pandemia?
– Por un lado, el hecho de no estar tocando sin duda que ha sido un problema para muchos músicos y está super bien que se estén dando nuevas formas de compartir y de mostrar los trabajos que en verdad, nunca van a dejar de producirse. Nosotros ya habíamos tenido experiencia con el concierto en el Teatro Teletón donde lanzamos un DVD y la idea fue siempre hacer lo mismo con el show del Teatro Caupolicán. Lo que pasa es que al no poder hacer un concierto por supuesto, decidimos potenciar el aspecto documental del recital y el proceso de la producción del disco. Es muy interesante lo que resultó al final. Hay relatos de cada uno de nosotros contando como fue el proceso a nivel personal y grupal. Eso es algo que no teníamos contemplado y que por estas dificultades o falencias aparentes, aparecieron.
– Creo que va a ser una hermosa sorpresa para los que van a asistir al estreno este documental-concierto. Sin duda, será una experiencia maravillosa, con un sonido increíble del concierto pero además con todo lo que significó el estallido social, la producción de ‘La caravana’, la producción del disco y el éxtasis colectivo del show.
– Este streaming se da también en medio de la reactivación del conflicto mapuche, con hechos marcados por una violencia y represión brutal en las comunidades indígenas. Ustedes que han trabajado con la cosmovisión mapuche en sus discos, ¿qué opinión tienen de todo lo que está pasando hoy en el Wallmapu?
– Es lamentable lo que está pasando en los territorios mapuches, pero lamentablemente tampoco es ninguna sorpresa. Llevamos 500 años en la misma y el gobierno chileno no ha sido capaz de entender la importancia de respetar y darle el espacio y el respeto que el pueblo mapuche se merece. Creo que es uno de lo de errores más profundos que tenemos como país y la perdida de una oportunidad. Hasta que no se arregle este conflicto de manera justa para el pueblo mapuche, hasta que el pueblo mapuche no tenga el espacio que le corresponde, Chile no será un país digno, equitativo y realmente inclusivo y seguirá siendo como bien dice Jorge González: un fundo. Y es difícil que un gobierno como éste, que lo que más le interesa es el dinero y las relaciones con los empresarios, llegue a entender eso. En todo caso, estamos confiados y sobre todo después del estallido, de que las nuevas generaciones políticas y civiles entienden que el alma de Chile, está en los pueblos originarios y que si no respetamos nuestra alma, no somos nada.
Con la reinvención que han tenido que tener los artistas en la pandemia, los Kuervos transmitirán este histórico show más un documental del backstage mañana vía streaming, cuyos pases de acceso para su visualización pueden comprar por acá.


