Del despertar del pueblo en un joven soldado
Ad portas del plebiscito que nos permitirá decidir si queremos una nueva Constitución, no es antojadizo homenajear la actitud de David Veloso, pues él encarna los valores que debieran ser parte de un proceso refundacional de las fuerzas armadas y de orden en nuestro país, cuestión que ineludiblemente debe ser abordada desde la Institucionalidad y Constitución que hoy las sustenta.
La madrugada del domingo 20 de octubre de 2019, a un día de haberse decretado el estado de emergencia en Santiago, tras el comienzo de un proceso de protestas ciudadanas marcadas por su masividad y violencia que continuaron por varios meses, comenzaba la movilización de soldados del Ejército de Chile desde todo el país hacia la capital, bajo el motivo de “restaurar el orden”. En ese contexto, un joven soldado de 21 años, entrado al Ejército por servicio militar hacía poco más de dos años y medio, y ahora soldado de tropa profesional en Antofagasta, en un acto de rebeldía y lealtad al pueblo que juró defender, soltó su fusil y se negó a cumplir la orden que lo enviaba a reprimir las protestas en la capital.
El Pueblo de Chile, que despertó aquel 18 de octubre en los jóvenes estudiantes que saltaron los torniquetes del metro, tiene una deuda con David Veloso. El Espíritu herido por décadas de brutal violencia dictatorial, y posteriormente adormecido por las vacías promesas del naciente neoliberalismo, despertaba ahora en la joven rebeldía de los estudiantes secundarios, pero también tuvo su despertar, por pequeño que pareciese, en un joven soldado del Ejército de Chile.
La misma institución que rompió, junto a los otros brazos de las FFAA, la institucionalidad democrática en nuestro país. La misma institución que sistemáticamente asesinó y torturó a ciudadanas y ciudadanos chilenos (también a extranjeros), y que desde ese entonces mantiene una relación distante con este pueblo herido.
En Chile, no es habitual como en otros países, saludar alegremente a un soldado en la calle o en el metro. En su presencia, hay más bien un incómodo silencio. Quizás es por esta misma razón que nos ha costado reconocer a David Veloso, cuya acción es valerosa porque, en primer lugar, nos recuerda que los soldados son hijos e hijas de familias trabajadoras como la inmensa mayoría de los habitantes de este país y que, por tanto, pertenecen por relación filial al pueblo de Chile. David, horas antes de ser apresado por hacer valer su derecho a la objeción de conciencia, manifestó en sus redes sociales su malestar por tener que proteger a quienes «robaban a mi propia familia»[1].
En segundo lugar, su acto es imposible no relacionarlo al del soldado Marcel Nash, quien, en tiempos más oscuros, se rehusó a matar chilenos. El castigo para Marcel fue el asesinato y la desaparición de su cuerpo -que aún no ha aparecido-. Este recuerdo, nos muestra que la valentía de Veloso tiene además un carácter histórico. Esta vez, el castigo fue la prisión, y el pueblo recién despertado le dio su respaldo al leal soldado, que prontamente fue puesto en libertad y hoy lo tenemos con su cuerpo y con vida. Esta vez, el reconocimiento a la valentía que merece el soldado David Veloso, el Pueblo de Chile ahora despierto, puede dárselo en vida.
Ad portas del plebiscito que nos permitirá decidir si queremos una nueva Constitución, no es antojadizo homenajear la actitud de David Veloso, pues él encarna los valores que debieran ser parte de un proceso refundacional de las fuerzas armadas y de orden en nuestro país, cuestión que ineludiblemente debe ser abordada desde la Institucionalidad y Constitución que hoy las sustenta.
Sin ir más lejos, destacar su valiosa gesta es también encaminar una respuesta a la deuda que como sociedad tenemos con cientos de jóvenes que hoy en día no poseen el derecho a la objeción de conciencia. Esto pues la actual Constitución, gestada bajo un prisma autoritario que aún se manifiesta en algunos de sus pasajes, no consagra este derecho, lo que en la práctica se evidencia, por ejemplo, en que no se conceda la libertad a nuestros jóvenes de rehusar al ingreso al servicio militar; cuesta asumirlo en una sociedad que se dice democrática, pero el alistamiento forzado en esta institución continúa siendo para una parte no menor del pueblo, un requisito para que se le reconozca como ciudadano.
El mismo David, tras realizar la publicación antes mencionada en sus redes sociales, fue reprendido por su superior y obligado a borrarla; dejando de manifiesta la antidemocrática práctica de acallar las voces disidentes dentro de la institución. Y es que en las jerarquías despóticas de la institucionalidad castrense radica una verdadera trampa que restringe las libertades individuales. Son estas redes de mando las que, en ocasiones, parecen tener más importancia que el rendir cuentas a la ciudadanía, razón por la cual la orgánica de estas instituciones continúa viviendo el encubrimiento al negacionismo y corrupción; fidelidad al alto mando antes que al pueblo, esa parece ser la norma a ser cambiada.
El Espíritu que despertó en octubre 2019 se ha infundido de forma profunda en nuestra sociedad, encendiendo incluso corazones inesperados. Y si al despertar ese Espíritu se encontró sorpresivamente con un autoritarismo que también se levantó de su letargo tras dormir cómodamente en las sombras, es en la gesta de un joven soldado que se vislumbra una pizca de esperanza. Reconocer estas pequeñas luces y la riqueza de este despertar, como también la posibilidad de entregarle un fértil germinar, son tareas impostergables, y reflejarán la madurez del pueblo chileno. He ahí la importancia y el merecimiento de Veloso de este y tantos homenajes más.
[1] https://www.latercera.com/nacional/noticia/las-razones-del-militar-se-nego-viajar-santiago-estado-emergencia-hoy-esta-detenido/877949/
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