La Cuenta Pública del teleprompter
Gobernar no consiste en enumerar deseos frente a una cámara. Consiste en explicar cómo se financian, quién los ejecuta, cuándo se implementan y qué pasa si fracasan.
José Antonio Kast habló durante más de dos horas. Y mientras más hablaba, más evidente se volvía el problema: nadie sabía exactamente cómo piensa hacer todo lo que prometió.
La primera Cuenta Pública de su gobierno terminó pareciendo una versión extendida de la campaña. Con teleprompter.
Anunció sala cuna. Anunció viviendas. Anunció seguridad. Anunció crecimiento. Anunció medidas en medioambiente. Sí, medioambiente también. Porque al parecer ahora importa.
¿Cómo?
Esos detalles quedaron “para otra oportunidad”.
Gobernar no consiste en enumerar deseos frente a una cámara. Consiste en explicar cómo se financian, quién los ejecuta, cuándo se implementan y qué pasa si fracasan.
Pero la palabra favorita de esta Cuenta Pública no fue «gestión». Fue «esperanza».
La esperanza de los hechos, dijo el Presidente.
Lástima que los hechos todavía estén en camino.
Seguimos escuchando el mismo truco semántico. No hay recortes. Hay ajustes. No hay reducciones. Hay eficiencias. No hay menos Estado. Hay optimización.
Es interesante cómo la política logra cambiarle el nombre a las cosas sin alterar sus consecuencias. Ojo con eso.
Porque mientras el Presidente Kast habla de optimización, salud y ciencia enfrentan menos recursos. Mientras habla de eficiencia, no explica qué programas podrían terminar pagando la cuenta.
Pero tranquilos.
No son recortes.
Son ajustes.
Como cuando el banco no te quita plata de la cuenta. Te optimiza el saldo.
En seguridad ocurrió algo parecido.
Uno de los anuncios estrella fueron los 50 barrios críticos.
Y entonces surge una pregunta:¿esto no se parece bastante al Plan Calles Sin Violencia del ex Presidente Boric, que tanto criticaron?
Porque si después del slogan de campaña, que prometió un cambio radical, terminamos rebautizando políticas ya existentes, se evidencia, que el sostén del Gobierno actual improvisa, y se sostiene en agencias de marketing.
Evidencia: momento Don Francisco. “Vamos a enviar un proyecto de ley para instaurar el Día Nacional de la Teletón”.
Ovación y emoción garantizadas. Aplausos!
Porque en Chile nadie pierde puntos invocando a Don Francisco.
Pero mientras se celebraba la solidaridad, no se anunció un sistema integral de discapacidad, inclusión laboral o accesibilidad universal.
Otra vez la emoción reemplazando la discusión estructural.
Otra vez la imagen ocupando el lugar de la política pública.
Y quizás por eso la escena más honesta del día no ocurrió dentro del Congreso.
Ocurrió afuera.
Mientras el Presidente hablaba de unidad nacional, organizaciones sociales, estudiantiles, feministas, ambientales y sindicales se manifestaban contra la llamada «megarreforma» del gobierno.
Uno puede estar de acuerdo o no.
Pero sería un error ignorar las señales.
Porque el malestar ya no aparece únicamente en la oposición tradicional.
También surgen grietas por la derecha.
La mejor prueba la entregó Johannes Kaiser.
Sí, Johannes Kaiser, que cuestionó la falta de sustancia del discurso y dijo que habría preferido «una cazuela con más carne».
Cuando hasta Kaiser encuentra que faltó carne, probablemente no estamos frente a un problema de sazón. Estamos frente a un problema de contenido de la estrategia prometida por Kast.
La Cuenta Pública dejó una sensación ¿?
Kast sigue siendo un candidato extraordinariamente eficaz.
El problema es que ya no está postulando.
Es Presidente.
La campaña terminó hace meses.
Alguien debería avisarle al teleprompter.
Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.



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