Opinión

LEY N° 15: Aplaste por completo a su enemigo

A mi manera de ver, los recientes acontecimientos que se han desarrollado en relación a la salida forzada de Giorgio Jackson del Ministerio de Desarrollo Social, nos presentan varios elementos de análisis sobre los cuales bien haríamos en reflexionar y que se encuentran contenidos en la Ley N° 15 del libro de Greene: “Aplaste por completo a su enemigo.

Robert Greene, psicólogo estadounidense, fue quien escribió un éxito mundial de ventas denominado “Las 48 Leyes el Poder”. Aquel texto pretende ser un manual sociológico, para todos quienes deseen “observar el poder, conseguirlo o defenderse de él”.  Pese a que la obra ha sido criticada por despiadada, a veces anacrónica y amoral, lo cierto es que esta ha sido reconocida como una influencia significativa en empresarios, artistas, deportistas y por supuesto, políticos profesionales.

Sin embargo, pese a su popularidad, la que incluso llegó a cristalizarse en un texto de continuación denominado “La Ley 50” escrita en colaboración con el rapero 50 Cent, pareciera ser que en el medio nacional, a propósito de la crispada y beligerante situación política, que ha generado sin contemplación la extrema derecha, da la impresión de que el Gobierno actual ha olvidado revisar dicho tratado (y varios más sobre lo mismo) y por tanto, omitido una reflexión sustantiva acerca de las conductas y movimientos tácticos que ha manifestado el adversario.

A mi manera de ver, los recientes acontecimientos que se han desarrollado en relación a la salida forzada de Giorgio Jackson del Ministerio de Desarrollo Social, nos presentan varios elementos de análisis sobre los cuales bien haríamos en reflexionar y que se encuentran contenidos en la Ley N° 15 del libro de Greene: “Aplaste por completo a su enemigo”.

En las líneas que siguen comentamos en general el contenido de dicha Ley en dos dimensiones, una coyuntural y otra de carácter más histórica.

Greene explica la Ley N° 15 de la siguiente manera: “Todos los grandes líderes de la historia sabían que era necesario aplastar por completo al enemigo que tenían. Si se deja encendida una sola brasa, por muy débil que sea, siempre se corre el riesgo de que vuelva a desencadenarse un incendio. Se ha perdido más por una aniquilación a medias que por una exterminación total: El enemigo se recuperará y buscará venganza. Destrúyalo por completo, no sólo física sino también espiritualmente”

HOJA DE RUTA

“A confesión de parte, relevo de pruebas” dice el aforismo jurídico, que el abogado y parlamentario Diego Schalper, conoce muy bien. Corría marzo de 2022, la Convención Constitucional iniciaba el proceso más arduo de discusión constitucional, el Gobierno entrante ni siquiera había asumido y Schalper ya compartía públicamente la estrategia que debía adoptar RN: Hay que quitarle fuerza moral a la Convención, este partido, más que nunca, tiene que hacer oposición con todo, empezar a atrofiar al Gobierno (…) y por lo mismo, el objetivo es pasar a la ofensiva.  

Comenzar a boicotear, antes de haber iniciado siquiera el período de Gobierno fácilmente podría ser considerado como un atentado a la democracia, sin embargo, dentro de la dinámica del poder que ha desarrollado históricamente la derecha chilena, lamentablemente, la situación no sorprende y parece más bien ser una apuesta habitual. Greene, en el texto ya referido nos recuerda una frase emblemática de Napoleón Bonaparte que parece estar muy presente hoy: “Para alcanzar la máxima victoria es necesario ser inescrupuloso”  

¿Inescrupulosos? Ejemplos hay de sobra, para no alargarnos más de la cuenta, vamos al grano con la coyuntura. 23 Diputados UDI le envían una carta al Presidente: “Lo quieran o no, la gestión del ministro será recordada (…) por haber orquestado un esquema de defraudación a través de fundaciones políticas y, por último, por estar directamente involucrado en el sospechoso robo de 23 computadores y una caja fuerte desde su ministerio, justo cuando días atrás el fiscal nacional, Sr. Ángel Valencia, había informado que probablemente sería citado a declarar en el caso”. ¿Inescrupulosos? El Diputado republicano José Meza lo transparenta desfigurando completamente la institución de la “acusación constitucional”: “Después de un mes de estudio de antecedentes jurídicos y políticos, llegamos a la conclusión de que ameritaba presentar la acusación contra el ministro Jackson, básicamente por transgresión a la Constitución y las leyes” ¿Qué se le imputa? Respondemos en los términos de un socio de la coalición de Gobierno, el Senador socialista Fidel Espinoza: “Renuncia Jackson. Eres el líder de la banda y te lo digo sin tapujos y sin miedos a tus amenazas a que me calle que me has hecho llegar”…

Solo un progresismo ya a esta altura ingenuo, puede creer que esta derecha va a detener su proceso destructivo, ahora que lograron la renuncia de Giorgio Jackson. No lo harán. Van por todo, por todos, hasta por los fantasmas que aparecen en las fogatas…

FOGATA

Volvamos al texto de Greene, quien ahora nos recuerda una frase del filósofo indio Kauyilya: Los restos de un enemigo pueden volver a cobrar vida como una enfermedad o una fogata, por lo tanto, al enemigo debe exterminárselo por completo…Nunca se debe ignorar a un enemigo creyéndolo débil. Puede tornarse peligroso en cualquier momento, como una chispa en una parva de heno…

Patricio Guzmán, estrenó en 2022, un ensayo cinematográfico denominado “Mi país imaginario”  en el cual, el famoso y ya octogenario cineasta, propone comprender la Unidad Popular, la Revuelta Social, la Convención Constitucional y el Gobierno de Apruebo Dignidad, indisolublemente unidos, articulados en términos históricos y políticos. En una entrevista Guzmán indicó que “el documental es un recorrido por el estallido social que comienza en Octubre de 2019, contra un Estado heredado de la dictadura de Augusto Pinochet”. Jorge Letelier, observa que para Guzmán las imágenes de los jóvenes de los años setenta, que soñaron construir otro país y que fueron aplastados por el golpe de 1973, reviven en la revuelta. Para Guzmán en palabras de Letelier, pareciera ser que existe un cordón umbilical que une aquellos momentos.

La cuestión de las “continuidades y rupturas” entre todos estos momentos históricos ha sido progresivamente abordada en el debate de las ciencias sociales. Dentro de otros varios intelectuales, Rodrigo Karmy, por ejemplo, ha afirmado que la revuelta puede ser caracterizada como un artefacto de espiritismo, en el que se logró traer al presente, algunas figuras históricas olvidadas y entablar diálogo con ellas. Para Karmy, los espíritus del pasado abrazaron la incandescencia del presente, cuando por ejemplo, miles de chilenos cantaron “El derecho de vivir en Paz” o “El baile de los que sobran”. “Los vencidos reaparecieron y fueron capaces de evadir la histórica crueldad de los vencedores” Víctor Jara, Gabriel Mistral, Los Prisioneros, millares de detenidos de desaparecidos… y también Salvador Allende, estuvieron presentes en la revuelta. Este último de forma especial. Para Caterine Galaz, el levantamiento de octubre de 2019 mostró formas performativas de hacer memoria en relación con Allende y la Unidad Popular. Los muros de las calles de distintas ciudades de Chile se empapelaron con distintas frases alusivas a ese periodo. Ya no se recordaban esos mil días en voz baja, sino que se graffitearon con orgullo en el centro neurálgico de Santiago y otras ciudades del país: “Allende, vive”, “Venceremos”, “Las Grandes alamedas se abrieron” o “La historia es nuestra y la hacen los pueblos”. A decir de Galaz, Octubre de 2019 es la apertura de canales de memoria directos con un tiempo que intentó ser y que fue escondido y ocultado en la oscuridad.

No obstante, este parecer no ha estado exento de controversias. Varios críticos del documental de Guzmán, y por tanto de la tesis política que allí se sustenta, han expresado que este carece de espesor y de rigurosidad intelectual. Se ha dicho que el famoso cineasta ha querido vender un escenario imaginado, con un relato solo “tragable” en el exterior, que pareciera ser es el público al cual Guzmán preferentemente apunta. Enrique Morales Lastra, por ejemplo, ha dicho que en esta entrega Guzmán da un paso en falso, cediendo al ditirambo persuasivo, manipulador del publicista y entregando un panfleto epidérmico sin profundidad y de facilista consumo masivo. Morales Lastra, cree ver en aquella tesis una idealización de un Chile supuestamente edénico, libre, laico y democrático que venía, el que supuestamente iba encaminado a la velocidad de la luz incandescente, a transformarse en el sueño generoso y afiebrado de los padres de la patria…

Ahora, en términos teórico-políticos, algunos diferencian con especial dedicación los momentos articulados por Guzmán, indicando grosso modo, que cada episodio histórico posee una particularidad no asimilable. Se ha dicho entonces que la Unidad Popular sería proyecto, la Revuelta, interrupción del tiempo histórico, La Convención Constitucional, destituyencia y el Gobierno de Apruebo Dignidad no mucho más que coyuntura.

Felipe Quiroz Arriagada, por ejemplo, ha expresado que el estallido, el proceso constituyente y la Unidad Popular, carecen de elementos de similitud, e inclusive estos se expresan como momentos de antítesis. A su forma de ver estos dos períodos políticos: “representan dos realidades sociales radicalmente opuestas, simplemente, conectadas por el misterioso hilo conductor que existe entre toda antítesis”

Pese a toda esta interesante discusión teórica, sobre la que sin dudas, debemos volver a detenernos, identificando elementos comunes y especificidades, la derecha política ha actuado en el escenario público de forma pragmática, apostando por la articulación de estos diversos tiempos históricos, pero bajo el signo del terror. Ellos han visto, en el resplandor de la fogata, que fue la revuelta, los ojos abiertos del Presidente Allende, quien a 50 años sigue siendo su gran pesadilla. Y digo ojos abiertos, pues no estaba la presencia de Allende dormida, por tanto no estaban allí sus sueños, sino que sus proyectos y en ese sentido, uno en particular, el de nuevo pacto social…

¿MARCO DE GUERRA?

Carlos Larraín, otrora patriarca de una derecha extrema, ha regresado al ruedo político y en una entrevista televisada hace un par de días se transparenta, en horario prime: Hay continuidad. Y por tanto, tal como se hizo hace más de 50 años, al Gobierno hay que apretarlo hasta hacerlo gritar. Se desactiva el embrujo de una “derecha dialogante y democrática” y se muestra la estrategia tal cual es: Política de guerra, destructiva y sanguinaria, Ley N° 15.

De pedir la sangre del Presidente Allende a bombardear La Moneda, de desaparecer compañerxs, a declararle la guerra a un pueblo movilizado, de encarcelar y mutilar a jóvenes a desterrar del debate público a los ex convencionales, de obligarnos a pedir perdón por ofrecerle a Chile un país diferente, a sacar a Ministros. ¿Qué sigue? ¿Qué queda?

Algo advierte Giorgio Jackson en la conferencia de prensa en la que anuncia su indeclinable salida. Lo hace con brutal honestidad: Esperamos que el Presidente Boric pueda finalizar su mandato…

No se observa en el horizonte amplio campo de acción, es momento de la resistencia…

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

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